Confieso que le tenía bastante perdida la pista a Stephen King en los últimos años. En buena medida porque algunas de las cosas suyas que leí más recientes (como Todo es eventual, por ejemplo) no me habían convencido demasiado y tenía la sensación de que el King de los buenos tiempos ya era cosa del pasado.

Además, tengo que reconocer que la lectura completa de su ciclo La Torre Oscura me había dejado bastante agotado. No porque no me gustara o me pareciera malo; de hecho, lo considero la obra más personal y fascinante de King; muy irregular, es cierto, pero impregnada de una magia extraña que de algún modo me atrapa y me impele a seguir leyendo sin parar e incluso consigue que, acabada la lectura, siga dándole vueltas en torno a Roland y su ka-tet y no deje de preguntarme acerca de su destino y peripecias. Son dos veces ya que he leído el ciclo entero y posiblemente aún lo leeré otra más, quizá como preparación para la película que se avecina.

Pero al mismo tiempo que me fascina, me satura, y supongo que eso tiene mucho que ver con que me haya mantenido alejado de King durante bastante tiempo.

Así que me acerqué a este Doctor Sueño con cierta prevención. Por un lado, estaba convencido de que King ya poco le quedaba por contar y, por el otro, la novela es una continuación, más o menos, de uno de sus mejores libros, El resplandor, con lo que la comparación era inevitable y estaba seguro de que la nueva novela saldría malparada de ella.

Sin embargo, de algún modo, la novela se las apañó para pillarme sin problemas desde el primer momento y me tuvo enganchado a ella hasta el final, como si el autor, al volver sobre un personaje de los viejos tiempos, hubiera encontrado la frescura y, sobre todo, las ganas de contar una buena historia que yo echaba de menos en sus últimas obras. Lo cierto es que terminé de leerla en un suspiro (un par de mañanas, concretamente) y al acabarla me dejó un gusto sumamente agradable en el paladar… y con ganas de leer más obras suyas. Por unas horas, tuve la sensación de estar leyendo una novela del King de los tiempos de El resplandor, Salem’s Lot, Misery o It, cuando el autor de Maine sabía atraparme como nadie y me mantenía pegado a la página pendiente de la peripecia y tribulaciones de sus personajes.

La historia que nos narra en esta ocasión es la de Daniel Torrance, el niño superviviente de El resplandor. Ya adulto, su vida ha ido dando tumbos de un desastre vital a otro hasta que acaba por encontrarse a sí mismo y su verdadera vocación en una pequeña ciudad de montaña. Allí descubrirá cómo usar sus habilidades para facilitar el tránsito al otro lado de la muerte a los enfermos terminales y consolarlos en sus últimos momentos.

Entretanto, un grupo de extraños nómadas que se alimentan de las personas con poderes psíquicos va recorriendo Estados Unidos en busca de pitanza y diversión.

Con esas dos premisas el conflicto está servido. El resto de la historia, mejor lo descubre cada lector por sí mismo. Solo mencionar que, si bien en un principio la conexión con El resplandor no parece ir más allá del uso de un personaje, poco a poco descubriremos que la historia está mucho más imbricada con la de la anterior novela de lo que parece, lo que acaba por aportarle un interés añadido.

La novela fluye con un ritmo tranquilo, pasando de un lugar a otro cuando la historia así lo requiere y enhebrando y entrecruzando en su acontecer diversas vidas, algo en lo que King siempre ha sido especialista. La trama se va espesando poco a poco y cada nuevo detalle que se le añade va creando un paisaje narrativo interesante e inquietante. Los personajes están trazados con mano firme y algunos de ellos se convierten enseguida en inolvidables, ya sea para bien o para mal.

Aunque la novela no deslumbra en ningún momento (si bien tiene dos o tres en los que está cerca de conseguirlo) no decepciona tampoco jamás. Además, al contrario que otras novelas de King donde el final tiende a ser algo decepcionante, la conclusión de este Doctor Sueño está a la altura de lo que se nos ha venido narrando y logra emocionar al lector y evocar algunos de sus mejores momentos.

En resumen, para mí este Doctor sueño ha sido una grata sorpresa, una buena novela, sólida, bien escrita, interesante y emocionante de manos de un escritor al que casi había dado por perdido en los últimos tiempos.

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