De camino a Beartown, Colorado
Hoy, a eso de las siete, si todo va bien, iniciamos viaje.
Y mañana, el pueblo de Cazo, Asturias, se convertirá en Beartown, Colorado, lleno de tipos como poco... pintorescos. Fin de semana, por tanto, de retiro rural (las montañas asturianas, que ya quisieran las Rocosas, narices) y sábado rolero.
Por supuesto, a la vuelta habrá fotos y hasta quizá una crónica.
Y luego, en octubre, una nueva campaña en vivo de Crow, donde Cudón, Cantabria, se convertirá en un planeta inexplorado a medio colonizar... bueno, más o menos lo que es, en realidad.
Un clásico es algo que todo el mundo quisiera haber leído y que nadie quiere leer.Mark Twain
Horóscopo cuántico
Aries (21/03-20/04): Eres emprendedor, imparable e imaginativo, salvo que seas acomodaticio, pusilánime y con menos imaginación que un sacacorchos. Esta semana será un buen momento para invertir todo tu dinero en alguna empresa que esté al borde de la quiebra, aunque quizá sea un mal momento para ello.
Tauro (21/04-21/05): Soñador, tozudo y egocéntrico, es posible sin embargo que te hayas equivocado de signo y no estés leyendo el que debes. Por otra parte, no cabe duda de que el amor está llamando a tu puerta, aunque es posible que no lo haga y prefiera irse a la del vecino.
Géminis (22/05-21/06): Júpiter estaba orbitando el sol en el momento de tu nacimiento, así que sin duda eres centrado y con los pies firmemente plantados en el suelo, o bien desquiciado y sin el menor sentido de la realidad. En el trabajo sucederá algo importante, si bien puede que no pase nada.
Cáncer (22/06-23/07): Es evidente que obtienes cuanto quieres, salvo cuando no puedes conseguirlo. Si realizas una maniobra inesperada con tu pareja, seguro que habrá alguna reacción, salvo que no tengas pareja o ésta no reaccione.
Le0 (24/07-23/8): Si no sabes leer, es un buen momento para aprender, algo que no sabrás porque serás incapaz de saber lo que he escrito aquí. A menos que alguien te lo lea. Pero, ¿por qué debería nadie leerte algo? Quizá porque te conoce. O puede que no. En cualquier caso, esta semana constará de un mínimo de siete días y de un máximo similar. Aprovéchala. O no, según prefieras.
Virgo (24/08-23/09): La Luna pasa por Orión en algún momento de tu vida. Eso puede tener profundas implicaciones kármicas o, por el contrario, no significar absolutamente nada. Mi consejo es que tomes una decisión, pero asegúrate antes de que es la correcta. De no ser así, no hagas nada.
Libra (24/09-23/10): Estás firmemente convencido de tu escepticismo, a no ser que tengas dudas o una fe a prueba de bomba en lo sobrenatural. En cualquiera de los tres casos, tu sexo y edad serán determinantes para tu ciclo menstrual o su ausencia.
Escorpio (24/10-22/11): No todos tienen tanta suerte como tú. Algunos son más afortunados. Otros menos. Y unos cuantos quizá estén en tu misma situación. Ahora es el momento para arriesgarte y lanzarte a fondo, o quizá para pensárselo bien antes de hacer nada.
Sagitario (23/11-21/12): Sabemos que a principios del mes que viene te espera un viaje de unos 623 kilómetros. A menos que no sea así.
Capricornio (22/12-20/01): ¿Cuántas veces vamos a tener que decirte que no sabemos absolutamente nada de ti y que, por tanto, no tenemos ni la menor idea de cómo eres o de lo que te espera en el futuro? No lo sabemos. Intuimos que unas cuantas más, pero...
Acuario (21/01-19/02): En el fondo, sabes que eres uno de los pocos afortunados que saben que son uno de los pocos afortunados. Aunque es posible que aún no lo sepas. Incluso cabe la posibilidad de que no lo sepas nunca. Es más, a lo mejor no eres uno de los pocos afortunados.
Piscis (20/02-20/03): Brillante, inteligente y ocurrente, a no ser que no sea así, en cuyo caso serás alguna otra cosa. Lo que te depara el futuro próximo es totalmente impredecible, pero claramente será algo. A menos que no tengas futuro.
'Mitología', es lo que llamamos a las religiones de otras personas.Joseph Campbell
Mis profecías
En algún momento, un hombre saldrá de su casa, cruzará la calle y tendrá la sensación de que alguien lo está siguiendo.
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Dos naciones entrarán en guerra. Sólo una ganará.
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Un viernes, una mujer rubia de aspecto desvalido descubrirá que su marido la engaña.
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Un cierto día determinado y concreto, el mundo se acabará.
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Se estrellará un avión y sólo sobrevivirán los que sobrevivan.
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Alguien encontrará la cara de un conocido icono popular en los posos de una taza de té chino. Será en un año de cuatro cifras, en algún momento entre el inicio de la primavera y el final del invierno, cuando la luna esté en una de sus fases.
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Un domingo, un hombre se quedará dormido y no irá a la iglesia. Cuando salga de casa, descubrirá que ha llovido.
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Alguien entrará aquí, leerá esto y se lo tomará en serio.
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Alguien entrará aquí, leerá esto y pensará que son una sarta de tonterías.
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Muchos no entrarán aquí.
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En algún momento del futuro cercano, antes de que se cumpla el fin del ciclo anunciado por el calendario maya, la población mundial alcanzará un número concreto y determinado. Ese número, que muchos desconocerán, no significará absolutamente nada.
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Dentro de tres días será lunes.
¡No puedo creerlo! ¡Leer y escribir realmente dan dinero!Homer Simpson
Sandman contra Fu-Manchú
Tanto en el año 2000 como en 2001, Bibliópolis, crítica en la red, cambió su portada el día 28 de diciembre y llenó sus distintas secciones de material especialmente escrito para la ocasión. Eso afectó también a las reseñas de libros, que se llenaron de comentarios y análisis de volúmenes inexistentes y, en algunos casos, absurdos.
Mi contribución para el especial de 2001 fue, entre otras cosas, esta reseña de una nueva entrega del Sandman de Neil Gaiman. No hace falta decir que es un cómic que no existe. Sin embargo, lo diré, no vaya a pasar como con la crítica de El fin de Hyperion -supuesta quinta parte de la saga de Dan Simmons-, libro por el que algunos despistados aún preguntan de vez en cuando.
Título original: The dreams of the Infamous Doctor
Traducción: Bel Atreides
Guión: Neil Gaiman
Dibujo: Rob Liefeld, Todd McFarlane, J. Scott Campbell, Jim Lee
Norma Editorial, Barcelona, noviembre 2001
Gaiman parece que no puede librarse del personaje que le dio fama. Como un Arthur Conan Doyle cualquiera lo resucita una y otra vez y se embarca con él en paseos nostálgicos que poco aportan a lo que ya sabemos del personaje, aunque mucho, suponemos, al bolsillo de su creador.
En esta ocasión, y siguiendo los pasos de su amigo y mentor Alan Moore el autor británico ha decidido embarcar al Señor de los Sueños en el subgénero conocido como steam-punk. Sorprendentemente, tiene éxito donde Moore fracasó, pues Gaiman sí que parece haber podido convencer a los herederos de Sax Rohmer para poder usar el nombre el Infame Doctor que da título a la -oportunista- edición española del cómic.
Más sorprendentemente aún, en esta ocasión el inglés ha abandonado su costumbre de rodearse de dibujantes más o menos outsiders y ha decidido contratar a algunos de los más exitosos -a la par que ocasionalmente vituperados- lápices del mercado de superhéroes, haciendo que cada uno de ellos ilustre un capítulo de su novela gráfica.
Narrativamente el tebeo resulta decepcionante: una manida trama en la que Fu-Manchú intenta conquistar el mundo del Sueño, con un Morfeo que utiliza como defensa los libros nunca escritos que Lucien guarda en su biblioteca y de donde saldrán criaturas tan estrafalarias como un Sherlock Holmes al borde siempre del síndrome de abstinencia de la cocaína, un Drácula continuamente ebrio de sangre que no hace más que repetir “nunca bebo.. vino” entre carcajadas de borracho o un Conde de Montecristo arruinado que suspira por las glorias pasadas y el dinero lapidado en venganzas interminables. El clímax de la narración no puede ser más estúpido, con un Sandman intentando convencer a Fu-Manchú de que no es más que una criatura de ficción y con el Infame Doctor riéndose a malévolas carcajadas mientras responde “pues anda, que tú...”.
Por suerte, el dibujo compensa los fallos de la historia. Liefeld está inconmesurable, casi tanto como las larguísimas piernas de sus personajes, y nos desvela que lo que muchos habíamos tomado como incompetencia no es sino maestría, que su pretendido desconocimiento de la anatomía humana, la perspectiva o el encuadre no era otra cosa que una rendición a la matemática del espejo deformante, a la liturgia del desorden. Nunca Muerte ha estado tan sexy, como cuando la dibuja Scott Campbell, con sus continuos cambios de vestuario de una viñeta a otra y sus poses de chica-bond o ángel de Charlie que hacen que uno desee morir entre sus brazos (¿dónde si no?). ¿Qué decir del escuadrón de calabazas-ninja comandadas por Mervin y genialmente ilustradas por Lee, en dos páginas prodigiosas en las que todo es acción, movimiento y elegancia? Y no puedo dejar de mencionar la aportación indispensable de McFarlane, convirtiendo el manto de Morfeo en un ser vivo que sobrepasa las viñetas y amenaza con salir de la página.
Si no por otra cosa, debemos estarle agradecido a Gaiman por haber reunido tantos talentos en un solo cómic, especialmente en la última y prodigiosa splash-page en la que los cuatro ¿me atreveré a decirlo? genios aúnan sus fuerzas para crear una secuencia prodigiosa en la que no se entiende nada, ni falta que hace.
Un tebeo para dejar vagar nuestra mirada atónita y vaciar nuestra mente. Y, con un poco de suerte, para seguir teniéndola vacía una vez terminado.
Sí, hijo, el amor verdadero es lo mejor que existe, salvo quizá los bocadillos de cordero.La princesa prometida
Duermevela
Paso buena parte de mi tiempo de vigilia dándole vueltas a lo que estoy escribiendo. Esbozando mentalmente escenas, perfilando personajes, tratando de ver hacia dónde avanza la trama, ese tipo de cosas.
Sin embargo, en esos momentos apenas trato cosas nuevas. Me limito a ir componiendo detalles, haciendo un poco más nítido el paisaje narrativo que en esos momentos está aún borroso. Y que suele estarlo, aunque cada vez menos, hasta el momento mismo en que me pongo a escribir esa secuencia concreta; sólo entonces cobra su forma definitiva, a menudo no del todo igual a la que fui componiendo en mi mente.
Es por la noche cuando las ideas acuden. Por el día me limito, como he dicho, a ir dándoles forma, definiéndolas. Pero es en el momento de la duermevela, en esos cinco o diez minutos en que estoy tumbado en la cama esperando a que el Sandman venga a echarme arena en los ojos y me lleve a su reino del sueño, cuando las cosas encajan de verdad. Cuando la trama empieza a aclararse, los distintos hilos de la madeja se entrelazan y cobran sentido y lo que, en principio, parecían historias dispersas se van convirtiendo en una sola.
Es en esos minutos cuando la novela va naciendo y desarrollándose. Luego, a lo largo del día es simple cuestión de ir puliendo y dejando las cosas más definidas. Y suele ser, casi siempre, poco antes de quedarme ya completamente dormido cuando todo cobra mayor sentido y me doy cuenta de por dónde van las cosas, qué sentido tiene realmente tal personaje y por qué está ahí y para qué.
Así que supongo que la frase que leí el otro día en Visión ciega de Peter Watts es realmente cierta: que es el subconsciente el que de verdad hace el trabajo y la mente consciente se limita a pulir aristas, ordenarlo todo del modo adecuado y luego atribuirse el mérito del asunto.
Vamos, como un catedrático: deja que sus alumnos hagan el trabajo, lo supervisa, elimina incoherencias, lo ordena todo un poco y luego pone su nombre en la portada.
El ateísmo es una religión del mismo modo que no coleccionar sellos es un pasatiempo.Anónimo
Manías de lector
Iba empezar esto diciendo que hay dos tipos de escritores, lo cual es mentira. Lo más probable, de hecho, es que haya tantos tipos como escritores.
Sin embargo, aceptemos por un momento la simplificación.
Dos tipos de escritores, decía. A los que llamo "el escritor Hemingway" y "el escritor Faulkner".
¿Las diferencias?
Bueno, el primer tipo de escritor intenta ser transparente. Está ahí, por supuesto que lo está, y es su personalidad la que guía la historia y el modo en que ésta se desarrolla. Pero trata de resultar invisible, o al menos de parecerlo, de modo que nada se interponga entre el lector y la historia que se le está narrando.
El segundo, por el contrario, está visible en todas y cada una de las palabras que ha puesto en la página y es una presencia constante y permanente que acompaña la lectura.
Y, a medida que pasa el tiempo, confieso que cada vez prefiero más el primer tipo que el segundo. Con el paso de los años, cada vez llevo peor tener que leer un libro con la sensación de que todo el rato hay un tipo mirándolo por encima de mi hombro y diciéndome a cada frase "a que lo he hecho bien, a que molo, a que soy la hostia". Supongo que me vuelvo irritable a medida que me hago mayor, pero la intromisión del autor en lo que estoy leyendo cada vez me resulta más molesta.
Sí, sonaré anticuado, pasado de moda y seguro que hasta periclitado. Pero quiero un autor al que no note, un autor que sea totalmente invisible. Un tipo que escriba tan bien, de hecho, que yo no sea capaz de notar lo bien que lo hace. Cuyo dominio del estilo sea tal que yo sea incapaz de percibir estilo alguno. Alguien que, en definitiva, sea un narrador tan excepcional que me meta en la historia sin darme ni cuenta y no me deje salir de ella hasta que haya acabado. Un tipo, en suma, que ponga todo su talento al servicio de lo que está contando.
En cambio, el otro tipo, ése que necesita brillar en cada frase, que necesita continuamente demostrar que está ahí y lo bien que lo hace, que parece estar todo el rato pidiendo mi aprobación y, a veces, hasta mi adoración... me temo que cada vez me resulta más irritante, insufrible y cargante.
Sólo existen átomos y espacio vacío, lo demás son opiniones.Demócrito
El hombre gris
No importa lo insignificantes que seamos en el orden real de las cosas. Nuestra vida puede ser irrelevante y nuestro papel en la historia del universo completamente intrascendente. Pero, para nosotros mismos, somos los protagonistas.
Así que supongo que el destino más paradójico y chungo de todos debe ser darte cuenta de que no pasas de ser un personaje secundario en tu propia vida.
La incompatibilidad entre ciencia y religión es simplemente ésta: un científico no creerá nada hasta que lo vea; un hombre religioso no verá nada hasta que no crea en ello.Charles Lyell
Por qué perdieron los Sith
Ambos tenían igual conocimiento de la Fuerza y usaban armas muy similares.
¿O no?


Y es que, a veces, el tamaño sí que importa.
Sólo existen átomos y espacio vacío, lo demás son opiniones.Demócrito
Cerrado por fin de semana largo
Seguramente tendría que estar en Madrid celebrando la revuelta contra el invasor gabacho (que quizá nos hubiera ido mejor si nos hubiésemos dejado invadir, vale, pero es que hasta lo bueno cuando pretenden metértelo garganta abajo por la fuerza acaba sabiendo fatal), pero me temo que en lugar de eso estaré estos días perdido (bueno, no tanto) por las montañas asturianas.
Y, de paso, a ver si me acerco a Covadonga, que ya ha pasado demasiado desde la última vez. Por no mencionar que Felicidad lleva aquí más de un año y todavía no lo conoce.
El lunes más. Como de costumbre.
Ningún hombre de temperamento científico afirma que lo que ahora es creído en ciencia sea EXACTAMENTE verdad; afirma que es una etapa en el camino hacia la verdad.Bertrand Russell
Cerca, lejos
Siempre existe alguien que está más jodido que tú y que te envidia. Y alguien que vive mejor que tú y al que envidias. Es inevitable. Así es cómo funcionan las cosas.
La felicidad y la infelicidad son estados tan subjetivos que resultan imposibles de cuantificar.
Cuando una persona que tiene todas sus necesidades cubiertas y todos sus caprichos colmados se lamenta por no haber podido conseguir el frastelufe atrispulado que necesitaba para que luciera en la repisa de su chimenea, lo que pensamos, inevitablemente, es que es un mimado malcriado que se queja de vicio y que lo mejor que podía hacer era ponerse a disfrutar de todo lo que tiene y dejarse de pejigueradas. Cuando nosotros nos quejamos de lo precario que es nuestro trabajo, el poco futuro que tiene y lo mierdoso que resulta, seguro que podemos encontrar sin problemas un buen montón de personas que considerarán que somos unos mimados malcriados que nos quejamos de vicio y que lo mejor que podíamos hacer era ponernos a disfrutar de lo que tenemos y dejarnos de pejigueradas. Ah, y que esa mierda de trabajo que tenemos lo cogían ellos con los ojos cerrados.
A uno le puede doler tanto cortarse mal una uña como a otro le dolerá que le amputen una pierna. El único modo posible de cuantificar esas cosas en función de cómo nos hacen sentir. Su valor absoluto es irrelevante.
O, como en el viejo chiste: "Joder, Pepe, vaya día que llevamos: se muere tu padre, yo pierdo un bolígrafo...".
Yo no tendría el más leve escrúpulo en renunciar a mi ateísmo el día en que, ante los ojos de todos los hombres que pueblan la Tierra, Dios se me apareciera clamando con voz tonante: "¿Por qué te obstinas tanto en negar mi existencia?".Norbert Hanson









