Tu obra no es tan tuya como crees, compañero
A veces, tengo que decirlo, el comportamiento de algunos autores/artistas/personas-creativas/como-narices-queráis-llamarlo me recuerda mucho el de las compañías farmacéuticas.
Sí, ya sabéis, esas malvadas y todopoderosas corporaciones que, cuando les exiges que abaraten sus medicamentos o los repartan gratis en el Tercer Mundo, por ejemplo, afirman que no pueden hacer eso. Que, al fin y al cabo, el medicamente es suyo, y les ha llevado diez años y diez citrillones de dólares desarrollarlo y tienen derecho a sacarle un beneficio.
Y lo tienen... ¿pero hasta dónde?
Sí, es cierto que han invertido trogollón. Y se han tirado años mirando, remirando, experimentando... yo qué sé.
Pero... ¿han partido de cero?
¿Han reconstruido ellos solitos toda la ciencia farmacológica (por no mencionar disciplinas que les son de ayuda en ese caso como la química, la física, la biología, la estadística...) para desarrollar ese medicamento?
¿No será más bien que partían de un conjunto previo de conocimientos -libre, gratuito y a disposición de todos y, en cierta manera, propiedad de todos- sin el cual ni de coña habrían podido desarrollar ese revolucionario medicamento que lo cura todo? Sin Pasteur, sin Galeno, sin Asclepio, sin... bueno, sin un montón de gente que a lo largo de la historia fue haciendo su parte -pequeña o grande- y cuyos descubrimientos se han convertido en patrimonio de todos, esa empresa no habría podido desarrollar ni el agua destilada.
Así que sí. Es cierto. Han puesto mucho dinero, dedicado mucho tiempo y han usado su propia creatividad y capacidad de trabajo. Pero también han tomado mucha creatividad y capacidad de trabajo que no era de ellos. O, mejor, que era de todos. Que era nuestra. Y la han usado sin pagar royalties ni patentes por ello.
Así que... nos deben algo, ¿no? Si esos conocimientos comunes son de toda la Humanidad y ellos los usan para sus investigaciones y para desarrollar sus productos, diría que están en deuda con nosotros. Y que ese medicamento revolucionario que han creado no es tan suyo como creen. También es nuestro.
¿Hace falta que extienda el símil a -por ejemplo- la literatura?
¿Hace falta que diga que, para empezar, un escritor no es nada sin un idioma, sin una cultura común en la que ha nacido y se ha criado, sin todas las obras que ha leído?
No, no estoy diciendo que el autor no tenga derecho a cobrar por su trabajo. Claro que lo tiene. Faltaría más. Pero quizá ese concepto de "propiedad intelectual" con el que muchos se llenan la boca y que nos venden como algo sacrosanto, inalienable y monolítico sea un poco más resbaladizo de lo que parece.
Porque, se ponga como se ponga el autor, su obra no es tan suya como cree. Es también de Shakespeare. Y de Homero. Y de un anónimo ciudadano del Paleolítico que se puso a mentir sobre por qué se le había escapado el mamut aquel día. Está en deuda con todos esos tipos. Lo está con la sociedad en la que ha vivido y con la cultura en la que ha estado inmerso toda su vida. Lo está con el idioma en el que escribe, que no es suyo y por cuyo uso, aplicando esa lógica capitalista que exigen para que se respeten sus derechos, debería pagar royalties y patentes. ¿A quién? No sé. ¿A la RAE? ¿Al ministerio de Hacienda? A todos, en realidad.
Que sí. Que tu obra es tuya. Que la has creado tú en la fría y oscura soledad de tu corazón, martilleando palabra a palabra y puliéndolas con un amor infinito. Que sí, hombre que sí. Que ahí hay un trabajo, un esfuerzo, una labor de amor, si quieres.
Pero también hay una serie de elementos comunes que son de todos nosotros, que tú has usado libremente sin pagar nada por ellos y que hacen que tu obra, te guste o no, quieras o no, no sea tan tuya como crees y nos pertenezca un poco a todos y tengamos ciertos derechos -aunque sean puramente morales- sobre ella.
Piénsalo la próxima vez.
Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.Oscar Wilde
Copias, mentiras y derechos de autor
Seguro que estoy repitiendo algo que ya se ha dicho en otras partes. Pero creo que es algo que hay que repetir. Una y otra vez, incluso a riesgo de ser machacones y pesados, ya que la otra parte hace lo mismo y va a acabar consiguiendo, por pura sobrecarga, que la gente se lo crea.
La identificación que se hace entre película descargada y entrada de cine no vendida es falsa, mentirosa, manipuladora y casi me atrevería a decir que difamatoria.
Para empezar descargarse una película no implica necesariamente que después no vayas a verla al cine. Y, para terminar, que no tengas la posibilidad de descargártela, ni de lejos va a implicar que vayas al cine a verla.
Tan sencillo como eso.
Así que ya está bien de mentir, narices.
Termino con una reflexión que he leído estos días por ahí: ¿por qué esa obsesión de los grandes estudios de cine para que no haya copias piratas de sus películas circulando por ahí durante el primer fin de semana y sólo durante ése? La respuesta, como casi todo, es obvia: no vaya a ser que la peña la vea antes de su estreno, se den cuenta del bodrio que es y hagan correr la voz. Así que, en lugar de hacer películas que merezcan la pena (y que harían que la gente acudiese al cine aunque las hubieran visto previamente en la pantalla de su ordenador) vamos a impedir que se enteren de lo malas que son y piquen como pardillos, al menos el primer fin de semana.
O, como leí en el mismo sitio, vamos a putear a los clientes en lugar de adaptarnos a ellos.
El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.Gabriel García Márquez
¿Piratas?
Uno de los comentarios más lúcidos que he leído sobre esa manía que algunos (no sé si merecen ese calificativo) artistas tienen de llamar continuamente delicuentes a su público. Y una advertencia que la industria debería tomar muy en consideración, si no fuese porque la industria es, por definición, reaccionaria, opuesta al cambio y, antes que adaptarse a él (y aprovechar, de paso para ser el primero en adaptarse y ganar más dinero que sus vecinos) preferirá siempre presionar al gobierno de turno para que intente legislar oponiéndose al cambio.
Pero vamos allá con el comentario:
Por cierto, con respecto a lo del cine de verano, de pequeño yo me llevaba las golosinas de casa, hasta que un día me prohibieron entrar con comida, que lo que quisiese llevar lo tenía que comprar dentro del cine, me dijeron educadamente. Desde ese día no volví a entrar al cine de verano. ¿Dejé de ver películas? No. Busqué un lugar fuera que me permitiese verlas, sin tantas comodidades, pero donde me podía comer mis golosinas. Como yo, otros niños lo hicieron. ¿Eramos ladrones? Yo tenía claro que no. ¿Qué pasó? Que el encargado al ver el panorama, preguntó por qué esos niños se quedaban fuera e intentaban ver a su manera la película sin pasar por taquilla. Le explicaron lo que sucedía, y en vez de levantar una muralla para que renunciásemos a nuestras golosinas y pagásemos por ver la película y por las golosinas, directamente quitó la norma y dejó a los niños que entrasen con sus golosinas. A partir de ese día, los padres también acompañaron a los niños, y el cine de verano, pudo llegar a ofrecer una mejor programación.
Antonio Toca en Blog de cine.
¿Qué haría si solo me quedaran seis meses de vida? Escribiría más rápido.Isaac Asimov
Donde dije “digo”…
Así, con total naturalidad, la prensa española ha pasado en unas semanas de, más o menos, negar que hubiera habido un golpe de estado en Honduras, a mencionarlo una y otra vez.
Leed los periódicos del último mes y comparad el tratamiento informativo que se le dio en un inicio al asunto al que se le está dando ahora.
Mientras fue noticia de portada, se evitó con un cuidado exquisito la menor alusión que pudiera llevarnos a pensar que lo que se había producido en Honduras era un golpe de estado contra un gobierno constituido democráticamente. Al contrario; sin decirlo de un modo explícito, la sensación que nos quedaba era que las fuerzas democráticas del país latinoamericano se habían visto obligadas a tomar medidas contra ciertos intentos totalitarios del presidente del gobierno.
Ahora que todo lo referente a Honduras ha pasado a las páginas interiores (cuando no a ignotos rincones apenas consultados del periódico) sí que se habla de golpe de estado sin ningún problema. Que, por otro lado, es lo que fue.
Por supuesto, se sigue mareando la perdiz. Cuando se habla de enfrentamientos entre los ciudadanos y los golpistas, los diarios siguen hablando de enfrentamientos entre los partidarios del presidente depuestos y de los gobernantes actuales, como si ambos "bandos" estuvieran pie de igualdad moral o ideológica.
Lo que me llama la atención de todo el asunto, sin embargo, es el modo que se ha rectificado sin rectificar, la manera en que el sesgo de las noticias han ido desde la justificación casi explícita de un golpe de estado contra un gobierno democrático a la condena (más o menos -a veces, en algunos casos, sigue siendo menos que más-) del mismo hecho. No debería sorprenderme. Esa habilidad de la prensa para decir "Diego" donde unos días atrás había dicho "digo" y asumir que siempre ha sido así, que ellos nunca dijeron "digo" y si alguien lo recuerda de ese modo es que les falla la memoria, es algo habitual en nuestro mundo.
Pero no he perdido la capacidad de sorprenderme. Sigo asombrándome como un niño cada vez que alguien dice todo lo contrario de lo que decía hasta hacía poco y lo hace como si nunca hubiera dicho lo anterior.
Aunque, en el fondo, lo que más me asombra es que, pese a todo, funciona.
Somos la progenie de la historia, y debemos establecer nuestros propios caminos en el más diverso e interesante de los universos concebibles: un Universo indiferente a nuestro sufrimiento y que, por lo tanto, nos ofrece la máxima libertad para prosperar, o para fracasar, de la manera como nosotros mismos elijamos.Stephen Jay Gould
¿Hay libertad sin información no distorsionada?
A través del blog Diseccionando El País (lleno de opiniones discutibles, pero con el ánimo incisivo apuntado en el sitio correcto, sin duda), di con los famosos principios de Göebbels para manipular a las masas, excelentemente presentados y resumidos. Helos aquí:
- Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
- Principio del método de contagio:Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
- Principio de la transposición:Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
- Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
- Principio de la vulgarización.: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
- Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
- Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
- Principio de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
- Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
- Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
- Principio de la unanimidad: Llegar a convencer mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.
La conclusión es que ésos son exactamente los principios que desde el poder (ya sea político, económico o mediático... si es que los tres no son uno y los mismo) están siendo aplicados una y otra vez para maquillar la realidad a su conveniencia y no permitir que veamos lo que pasa sino lo que quieren que esté pasando (la cobertura mediática de las protestas estudiantiles ante el Plan Bolonia es un ejemplo perfecto de ello, sin ir más lejos).
¿Es posible la libertad en la ignorancia? ¿Vivimos, tal como dice Chomsky, en un sistema que puede ser definido como "lavado de cerebro con libertad"? ¿Qué importa, en suma, que tengamos la capacidad de decidir qué hacer con nuestras vidas si la información que usamos para tomar esas decisiones está manipulada, tergiversada y filtrada previamente? ¿No se convierte en ese momento el término "democracia" en un mal chiste?
Porque, al fin y al cabo, lo que identifica a un sistema como democrático no es que haya un parlamento o unas elecciones. Es algo tan simple como la idea de que el poder está en los ciudadanos; es suyo y ellos deciden cómo usarlo y en quién delegarlo. ¿Cómo podemos afirmar, sin ser ingenuos, que el poder en las democracias occidentales está en los ciudadanos?
Después de todo, es imposible tener poder sin información. Y está claro que no la tenemos.
No hay ninguna especie en la Tierra que haga ciencia, Hasta ahora es una invención totalmente humana, que evoluciono por selección natural en la corteza cerebral por una sola razón: Porque funcionaba.Carl Sagan
Ay, esa lógica “progre” (2)
Soy hombre, soy blanco y soy heterosexual.
Según cierta lógica progre debería sentirme culpable por todo eso y moverme por la vida pidiendo disculpas y rogando el perdón de los demás.
Pues va a ser que no, campeones.
Lo que he hecho es mostrar que es posible que la forma en que comenzó el universo esté determinada por las leyes de la ciencia. En ese caso, no sería necesario apelar a Dios para decidir cómo comenzó el universo. Esto no prueba que no exista dios, sólo que Dios no es necesario.Steohen Hawking
Ay, esa lógica “progre”
Aún si fuera cierto que las antenas repetidoras de telefonía móvil fueran perjudiciales de algún modo para nuestra salud (cosa que sigue lejos de ser demostrada; o, en otras palabras, no existe una sola prueba ni evidencia que avale esa idea) lo lógico sería, entonces, abogar por poner más antenas para reducir la potencia que tiene que usar cada una de ellas. Cuanto más se impida el desarrollo de las antenas repetidoras, más potentes tendrán que ser las que se pongan y más daño causarán -si es que lo causan, asunto sobre el que, repito, no existe evidencia alguna- a los que estén a su alrededor.
Pero, claro, reconocer eso y dejar que las cuestiones técnicas las resuelvan los que están capacitados para resolverlas (es decir, los técnicos en esa materia) y legislar en base a la realidad no es proge, no es cool y no da votos.
Y además, como todo el mundo sabe, la ciencia es "burguesa", por definición. Reaccionaria, dogmática y, seguramente, falócrata y xenófoba.
Aunque es la única de las herramientas que tenemos para manejar el mundo real que nos da resultados prácticos, concretos y medibles, una y otra vez. Vamos, que funciona.
Claro que, ¿qué importa eso?
Cada hecho es un enemigo de la iglesia. Cada hecho es un hereje. Cada demostración es un infiel. Cada cosa que alguna vez haya sucedido realmente es un testigo en contra de lo sobrenatural.Robert G. Ingersoll
Ya nos lo dijo Chris Carter
Sí, Chris Carter lo sabía. Y durante nueve temporadas nos lo mostró una y otra vez. Lo tuvimos siempre ante nuestros ojos.
La verdad. La clave de todo.
El motivo por el que sigue sobreviviendo en la mente humana la veracidad de cosas como el triángulo de las Bermudas, Bigfoot, la metempsicosis, la hipnosis regresiva, la Atlántida, las abduciones extraterrestres, la homeopatía, el yeti, la comunicación con el más allá, las caras misteriosas en las paredes, las conspiraciones de las que nunca existen pruebas y de las que la misma falta de existencia de pruebas es su mejor prueba, la curación por imposición de manos, la adivinación del futuro, la astrología, la acupuntura, las medicinas alternativas, la transmigración de las almas, la propia alma, el Tarot, la quiromancia, las radiaciones nocivas de las antenas de telefonía móvil cuya existencia sigue sin der demostrada, las ruinas de civilizaciones extraterrestres ya sea aquí o en la Luna, las aguas milagrosas, la telepatía, la telekinesis, la ouija, los beneficios para la salud del magnetismo, la curación cuántica mediante taquiones, el chi, los chakras, los viajes astrales, la idea de que sólo usamos un 10% de nuestro cerebro (bueno, algunos ni eso), la levitación, los círculos de las cosechas, el feng shui, el oricalcum, el grial, la piedra filosofal, la quiropráctica, el chamanismo, la oneiromancia, las pirámides que afilan cuchillas de afeitar, el origen atlante de las calaveras de cristal, el tercer ojo, las "pistas de aterrizaje" de Nazca, el aura, las capacidades paranormales de las hermanas Fox o madam Blavatsky, las profecías de Nostradamus, el priorato de Sión, la nave extraterrestre de Tunguska, el chupacabras, la urinoterapia, Dios.
Sí, durante nueve años el motivo para pervivencia de todo eso estuvo frente a nuestros ojos. En un póster clavado en la pared del despacho del agente Mulder. Sólo cuatro palabras que desvelaban todos los enigmas:
I want to believe
Y es que nada importa que no haya una sola prueba a favor de algo y montañas de evidencias en contra. Si quieres creer en ello, creerás. El resto es irrelevante.
Curiosa especie, la nuestra.
Todo físico sabe que la teoría de la mecánica cuántica puede estar profundamente equivocada. Todos están de acuerdo en que puede ser eliminada por un inesperado resultado experimental o por una nueva y profunda idea. Por supuesto, tomará tiempo poner a prueba la nueva idea; sería irracional abandonar una teoría maravillosa tan rápidamente. Pero en principio, podría tomar el mismo camino que tomó la astronomía geocéntrica. ¿Podría algún cristiano, en contraste, abandonar la creencia en la divinidad de Cristo? O, ¿abandonar la creencia de que Cristo murió por nuestros pecados? O, ¿abandonar la creencia de que Dios es el creador de todas las cosas? La diferencia entre un físico y un cura no está en el tema de la materia. Más bien, la diferencia es fundamentalmente esta: Un físico puede abandonar todas las creencias centrales de la física moderna y todavía permanecer siendo un físico. Un cura no puede abandonar ciertas creencias centrales sin renunciar a su vocación.James Robert Brown
Evolución, creacionismo, diseño inteligente
Aunque ya tiene unos cuantos meses, tengo que recomendar la siguiente entrevista que Luis Alfonso Gámez le hizo a Franciso J. Ayala en su sitio web Magonia. Lo que el biólogo dice sobre la teoría de la evolución, el creacionismo (y su hijo disfrazado de falso cientifismo, el diseño inteligente) no tiene desperdicio.
Y aprovecho para aclarar algo que lleva dando lugar a confusiones (y armas a algunos de los que niegan la evolución) y es el uso del término "teoría" que se da en el ámbito científico.
No es infrecuente oír "la Teoría de la Evolución es sólo eso, una teoría, no está probada".
Y en el lenguaje común eso sería cierto. El problema es que eso que nosotros llamamos teoría (una idea que se nos ha ocurrido, que es una posible explicación de algo y de la que aún no tenemos prueba) es lo que los científicos llaman "hipótesis". Cuando la hipótesis está avalada por experimentos, está describiendo de forma adecuada el mundo real tal como lo conocemos y todas y cada una de las pruebas que encontramos la avalan y no hay un solo elemento en el mundo que la contradiga, deja de ser una hipótesis y se convierte en una teoría.
En otras palabras: una descripción correcta del fenómeno. Y lo sigue siendo hasta el momento exacto en que aparezca una sola evidencia en contra.
Y a la Teoría de la Evolución le pasa exactamente eso. Todo cuando sabemos (el registro fósil, el parentesco genético entre todas las especies del planeta, el modo en el que hemos ido viendo cómo el ambiente selecciona unos individuos y otros) avala la Evolución. Y no hay una sola prueba en contra.
Hay creencias, claro. Pero no hay pruebas, no hay evidencias. Éstas racalcan una y otra vez (casí diría que lo remachan) que la Evolución es una explicación correcta de cómo funciona, ha funcionado y seguirá funcionando la vida en la Tierra (y, sin duda, en el resto del universo).
Como Ayala comenta en su entrevista: "la Evolución está más comprobada que la teoría heliocéntrica".
Por supuesto, cada uno es muy libre de creer que el Sol gira alrededor de la Tierra o que el mundo fue creado el 26 de octubre de del año 4004 AC a las nueve de la mañana. Las pruebas, sin embargo, dicen otra cosa.
Supongo que, tal y como se comenta en la entrevista citada más arriba, el verdadero problema de la evolución es que fue lo que dio la puntilla a nuestra verdadera importancia en el orden de las cosas: pasamos de ser el centro del universo a ser un planeta más de un sistema solar poco importante en una galaxia del montón. Darwin remató eso diciendo que los seres humanos éramos, como el resto de la vida del planeta, fruto del azar. No había nada especial en nosotros.
Eso tuvo que ser muy duro de tragar. Y aún lo es, supongo.
Pero es lo que tienen lo hechos. Que joden un huevo. Y les preocupa más bien poco resultar convenientes o no.
La ciencia nos dice lo que podemos saber, pero lo que podemos saber es muy poco, y si olvidamos que tanto no podemos saber nos volvemos insensibles a muchas cosas de gran importancia. La Teología, por otro lado, induce una creencia dogmatica de que tenemos conocimiento en donde de hecho tenemos ignorancia, y al hacerlo genera una clase de insolencia impertinente hacia el universo.Bertrand Russell
Absurdos legales
Imaginemos que se produce una reyerta en la que hay varios muertos por arma blanca, concretamente cuchillos de cocina.
Imaginemos también que los familiares de las víctimas demandan por daños y perjuicios al fabricante de los cuchillos.
Absurdo, ¿verdad? De hecho, lo más probable es que una demanda así no prosperarse y la cosa ni siquiera llegase a juicio.
Sin embargo, eso es exactamente lo que ha pasado pasado con Pablo Soto, programador de varios programas P2P. No sé quién ganará el juicio. La lógica me dice que se debería fallar a favor del demandado. Pero la lógica también me decía que la demanda tendría que haber sido desestimada en su momento por absurda, y sin embargo ahí estamos, en medio del juicio.
Y, como acertadamente comenta Sergio Iglesias en Materia Oscura, ¿por qué no han ido contra Skype, World of Warcraft o Spotify y han preferido hacerlo contra un particular?
Con o sin religión, la gente buena seguirá haciendo el bien y la gente mala seguirá haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión.Steven Weinberg









