Y el infierno le seguía

Bien, lo ha hecho. llevábamos un tiempo intentando convencerle de que lo hiciera y, en realidad, deseaba hacerlo, pero no terminaba de decidirse. Al fin y al cabo, si algo se le ha dado bien siempre, ha sido comunicar, no importa el tema del que hablase. No siempre sus razonamientos son correctos, ni sus argumentos del todo razonables. Pero, qué demonios, eso no importa demasiado cuando uno es un comunicador nato y sabe contar lo que sea de un modo entretenido, fluido, ocurrente y, a menudo, provocador.

Algunos ya le habéis visto en acción. Seguramente más de uno recordará aquellas conferencias suyas sobre “El fascismo en El Señor de los Anillos: el punto de vista orco” o “Star Wars: el punto de vista del imperio”; o tal vez habéis compartido con él una taza de café o una cerveza mientras se lanzaba a discursear sobre lo que fuera y mantenía su personalísima (y a menudo poco razonable) visión del mundo sin importarle demasiado que estuvierais de acuerdo con él o no. De hecho, probablemente habrá preferido que no lo estuvierias.

Quedaba un paso inevitable. Abrir su propio blog. Y lo ha hecho.

Es cierto que, a través exclusivamente de sus palabras, os perderéis una buena parte de lo que es: que el blog no será más que una pálida copia del original, despojada de su tono de voz, su apariencia, su lenguaje gestual. Pero creo que incluso esa pálida copia será suficiente. Puede que en algunos casos demasiado.

Sí, Javier Cuevas ha abierto su blog. Podéis encontrarlo pinchando aquí.

Y sí, es cierto, el primer post lo he puesto yo y no él. Cosas de la vida.

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