Yáxtor volverá, pero no en «La sombra del adepto»

Yáxtor volverá, pero no en «La sombra del adepto»

“Los rostros del pasado”, de Rodolfo Martínez y Felicidad Martínez

Ya lo dice el refrán: «el hombre propone y Dios dispone». Cuando terminé El Jardín de la Memoria, la segunda novela de mi implacable adepto empírico Yáxtor Brandan, siempre al servicio de la Reina de Alboné, tuve la osadía de anunciar cuál iba a ser la siguiente novela del ciclo. En un evidente y nada disimulado homenaje a las películas de James Bond decía algo como

«Aquí termina El Jardín de la Memoria, pero Yáxtor Brandan volverá en La sombra del adepto

Cuando escribí esas palabras no sólo tenía un título, sino una idea bastante clara de por dónde iba a discurrir esa tercera novela de Yáxtor. Durante el pasado año y medio he intentado escribirla varias veces. Los distintos y sucesivos borradores que se acumulan en mi disco duro (y que, en cierta forma, se solapan, porque cada uno de ellos reaprovecha y reutiliza partes de los anteriores) son buena prueba de ello.

Sin embargo, por algún motivo, la historia no conseguía llegar a buen puerto, no era capaz de dirigirla hacia donde quería.

No sabía por qué. Y no lo he sabido hasta hace poco.

Veréis, tengo bastante claro el periplo vital de mi personaje. Sé lo que le va a pasar, con razonable precisión, entre el final de El Jardín de la Memoria y la última de las novelas. También sé quién es el villano de la serie, cómo saldrá a la luz y qué pretende. Y tengo una idea aproximada de qué nuevas partes del escenario, de Érvinder, iré explorando en sucesivas entregas.

Así pues, parecería que todo estaba listo para seguir adelante.

Y sin embargo, no era así. No podía avanzar en la historia de Yáxtor. Y seguía sin saber por qué.

Durante este tiempo he escrito varios relatos contando el pasado del personaje. Otras personas, como Chema Mansilla y Felicidad Martínez también han aportado su granito de arena en la mejor definición del entorno y la peripecia de Yáxtor. Todos esos relatos transcurren antes que la primera novela, son una especie de presentación de lo que Yáxtor era antes de ser Yáxtor.

Y fueron ellos, un poco por casualidad, los que me dieron la clave.

No podía seguir adelante con el futuro de Yáxtor porque aún no había terminado con su pasado.

Con esa idia nació Los rostros del pasado, una historia en la que el presente y el recuerdo de lo que ha sucedido avanzan en paralelo para llevarnos, al final, al punto exacto del futuro en el que arrancará La sombra del adepto. Usando como material de partida los tres relatos que escribí («Amistad», «Embrión» y «Detective») más el que escribió Felicidad («Adepta»), Los rostros del pasado narra, por una parte, acontecimientos inmediatamente posteriores a El Jardín de la Memoria y prepara el terreno para La sombra del adepto; al mismo tiempo, explora el pasado de Yáxtor, se adentra en los misterios de su memoria y enhebra presente, pasado y futuro en una sola historia.

Estará lista muy pronto y será el primer libro de Yáxtor escrito en colaboración con otra persona, un proceso extraño y sorprendente, al menos para mí, pero con resultados enormemente satisfactorios. Y, si nadie lo remedia, se publicará este mismo 2014.

Y ahora, una vez despejado el camino, sí, a por La sombra del adepto, que ya va siendo hora.

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