Zascandileando: ePublicar o ePerecer. (1) Los formatos

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Probablemente el reinado del libro electrónico como forma dominante de lectura se retrase bastante más de lo que creen los entusiastas. «A las ideas les cuesta morir» como rezaba un viejo cuento de Asimov; o, poniéndonos científicos y parafraseando a Newton, podríamos decir que toda tendencia social persevera en su estado de reposo o movimiento a no ser que sea obligada a cambiar su estado por fuerzas exteriores a ella; y añadiría que, incluso aunque sea obligada a cambiar su estado, perseverará más de lo que parece razonable.

Dicho de otro modo, al libro impreso le queda aún bastante más tiempo como forma dominante de publicación de lo que muchos piensan.

Pero, le quede el tiempo que le quede, tiene los días contados: muchos o pocos, eso es difícil de saber, pues depende de numerosos factores (sociales, económicos y estéticos) bastante difíciles de cuantificar. Pero digamos que, si en los próximos cincuenta años no mandamos al carajo nuestra propia civilización, el libro impreso pasará a convertirse en una curiosidad de coleccionista y un objeto de regalo, y será el libro electrónico el principal medio de publicación.

¿Y mientras tanto, qué hacemos?

Bueno, quizá en estos momentos el eBook sea más una curiosidad que otra cosa, tal vez sus ventas sean marginales comparadas con las del libro impreso y puede que muchos escritores piensen que no les compensa abordar ese mercado en serio teniendo en cuenta los pocos beneficios que se obtienen.

Sin embargo, creo que esa actitud es un error. Es ahora, al principio, cuando aún las cosas no se han decidido, cuando no parece claro qué va pasar, cuando hay que estar ahí. Correr el albur, arriesgarse, ver qué pasa. Cierto, existe el riesgo evidente de que quemes comercialmente parte de tu obra en el proceso, pero los beneficios a largo plazo de haber estado ahí en el momento adecuado creo que compensan. No siempre el que se sitúa primero es el que gana, pero un posicionamiento adecuado en el momento correcto influye bastante en el resultado final.

Tal vez para un escritor profesional sea una opción difícil, incluso no viable. Para alguien cuyas lentejas dependen única y exclusivamente de los libros que vende, es muy posible que el riesgo sea demasiado elevado para considerarlo siquiera.

Sin embargo, para el escritor amateur (o semi-amateur, entendiendo como tal el que publica de un modo profesional pero no ha hecho de la escritura su fuente principal de ingresos)  es una oportunidad que no debería desaprovechar.

Hay que estar ahí, repito. Y creo que hay que estarlo ahora, cuando las cosas aún no están del todo claras.

Y hay que estarlo… ¿cómo?

Supongamos que tienes tu libro (tu poemario, tu novela, tu colección de cuentos, tu estudio sobre la obra de Marcial Lafuente Estefanía…) y quieres probar suerte en el mercado del libro electrónico.

¿Por dónde empiezas?

Bueno, lo primero es decidir qué formato vas a elegir. Hay unos cuantos pero creo que hay tres que destacan sobre los demás: el formato Kindle (basado en el mobypocket), el ePub y el PDF.

Yo descartaría el tercero, al menos para un escritor que no tenga ciertos conocimientos de maquetación: el PDF tiene un cierto problema de rigidez que te exige maquetar con mucho cuidado y pensando en el dispositivo en el que va a ser visualizado (su tamaño de página, su resolución…). Es posible crear un eBook legible y atractivo en PDF, desde luego, pero es bastante más difícil que en otros formatos y exige unos conocimientos de maquetación que un escritor puede no tener.

Los otros dos formatos, sin embargo, son más versátiles. La página, la tipografía, el tamaño de la letra, se van a adaptar sin problemas al lector que reproduzca el libro y, siguiendo un par de normas bastante sencillas, quedará un libro electrónico perfectamente legible y funcional.

Kindle es el formato de Amazon y, para publicar en él, tienes que darte de alta en su Plataforma de Texto Digital. Una vez hecho esto, Amazon te permite subir tu libro en varios formatos: serán ellos los que se encarguen de convertirlo a Kindle. Los formatos que aceptan son:

• HTML en un zip (.zip)

• Word (.doc)

• Adobe PDF (.pdf)

• ePub (.epub)

• Texto plano (.txt)

• MobiPocket (.mobi y .prc)

Amazon recomienda que uses un HTML. Y es de cajón que el texto plano no es una opción: se pierde cualquier atributo que quieras darle al texto (cursiva, distintos tamaños, centrado de los títulos).

Así pues… ¿hacemos caso a Amazon y nos curramos un HTML, ya sea como los hombres «de verdad» en Notepad o cualquier otro editor de texto plano, ya sea usando algún programa tipo FrontPage —que no recomiendo— o Dreamweaver?

Podemos, evidentemente.

También podemos simplemente usar nuestro .doc, suponiendo que escribamos en Word, y darle un preformateo muy básico antes de pasárselo a Amazon. Nada de andar alternando dieciséis tipos de letra a cual más exótico, ni complicados formatos que, una vez que se pase el fichero a Kindle, van a desaparecer. Un solo tipo de letra, un espaciado adecuado entre líneas, justificado por ambos márgenes y, en todo caso, los títulos de los capítulos centrados y un salto de línea automático entre cada capítulo. Un formato sencillo y funcional que Amazon, al convertir, nos respete.

A partir de ahí podemos pasarle directamente el fichero de Word (los resultados serán bastante decentes) o convertir ese Word en un HTML (el propio procesador de textos permite esa opción) y pasarle ese fichero a Amazon. No es una opción que recomiende, entre otras cosas porque Word, en su conversión a HTML, llena el fichero resultante de código propio (y a menudo innecesario). Por otro lado, el resultado final, una vez Amazon lo tenga en su poder, no va a mejorar gran cosa: incluso es posible que empeore. Amazon respetará los saltos de página de Word en cada capítulo, pero esos saltos desaparecen en el HTML y el libro quedaría como un único bloque.

Así que, de las dos opciones, es preferible pasarle .doc que el HTML.

Hay una tercera opción, claro.

Ya vimos que Amazon acepta ePub. Y, dado que ése es un formato con el que deberíamos trabajar de todas formas (a menos que pretendamos vender sólo a través de Amazon), podemos aprovecharlo y matar dos pájaros de un tiro.

Es decir, preparar un ePub para vender en otras plataformas. Y usar ese mismo ePub como base para que Amazon nos genere su formato.

¿Qué es un ePub? Básicamente un HTML (o varios), con su correspondiente hoja de estilos y sus carpetas de metadatos e imágenes, todo ello metido en un fichero zip. Tiene que tener, por supuesto, una estructura concreta de carpetas, para que los lectores lo puedan interpretar adecuadamente, pero no es demasiado complicado hacerlo a mano si uno tiene unos mínimos conocimiento de HTML. De hecho, Fran Ontanaya explica en su blog como crear un ePub a mano partiendo desde cero, desde un fichero de texto donde tenemos nuestro libro.

Pero hay otras opciones y, a menos que uno sea un fanático del HTML, es preferible usarlas. Existen varios programas que permiten generar un ePub y formatearlo a nuestro gusto como si estuviéramos en un editor de texto, además de añadirle un índice, metadatos, una tabla de contenidos, dividir el texto en bloques (capítulos) o insertarle imágenes o archivos multimedia.

De los distintos programas que permiten eso, quizá el más sencillo y versátil sea el Sigil, que además es gratuito. Sencillo de manejar, permite trabajar en tres modos: texto (lo que llaman «Book View») donde vamos viendo el libro, más o menos, tal como se vería en el lector; código («Code View») donde vemos el html con sus correspondientes tags, que podemos editar; y mixto («Split View») que parte la pantalla en dos y nos permite ambas modalidades al mismo tiempo.

El único pero que tiene el Sigil es que su versión para Mac es bastante inferior a la versión para Windows; defecto que, seguramente, se corregirá con el tiempo.

También en el blog de Fran Ontanaya se puede encontrar un minitutorial que explica cómo crear un ePub usando Sigil. Muy básico, sin embargo nos comenta todo lo necesario para generar un libro electrónico bastante decente (Sigil es tan sencillo de manejar que no hace falta decir mucho más) que luego podremos intentar poner en el mercado.

Pero…¿dónde? ¿y cómo?

De eso hablaremos más adelante.

(continuará)

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