Abrupto fin

Lo confieso. Voy a hablar de una novela de la que no he conseguido pasar del primer capítulo.

Y puede que sea culpa mía. Quién sabe.

Pero, tras dieciocho páginas de actitudes estereotipadas y diálogo mal escrito, confieso que no me han quedado ganas de seguir. Una llamada que causa una discusión conyugal en la que están todos y cada uno de los tópicos del melodrama barato de película de las tres de la tarde. Una conversación entre marido y mujer de la que no crees ni una sola palabra, porque nadie habla así; ya no en la vida real, ni siquiera en el mal cine.

Y me temo que eso es cuanto puedo decir de Fin de David Monteagudo, la novela que parece estar despertando el entusiasmo de mucha gente, entre ellos un cierto sector -el que quizá podríamos denominar más “literario”- de la crítica especializada de ciencia ficción y fantasía.

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