Algunos fetiches

Algunos fetiches

Shogun: la erección desaparecida

Shogun, de James Clavell

Shogun, de James Clavell

Los que me conocen saben que una de mis debilidades es la novela (y posterior serie de televisión) Shogun, del autor británico James Clavell. De hecho, esa novela fue la responsable de despertar mi interés por lo japonés y mi fascinación por algunos aspectos de su cultura y su historia. No es casual que cuando Este incómodo ropaje aún era Los sicarios del Cielo incluyera una subtrama que implicaba a un grupo de japoneses miembros de un Nihon secreto que añoraba los buenos viejos tiempos de shogunado Tokugawa. Como tampoco lo es que, en Fieramente humano, uno de los personajes que acuden al desierto en busca de su destino sea un japonés llamado Taira… Curiosamente, los primeros borradores de esa parte de la novela tienen más de veinte años, así que mi interés por Japón y especialmente por la época justamente anterior a que Tokugawa cerrara el país a los extranjeros viene de lejos.

Estos días he vuelto a ver la serie de televisión donde Richard Ramberlaine encarna con convicción a Blackthorne y John Rhys-Davies nos ofrece un Rodrigues vitalista y casi falstafiano. Por no mencionar un regio Toshiro Mifune que parece haber nacido para encarnar a Toranaga. Y, como una cosa lleva a la otra, decidí volver a leer la novela.

Aprovechando mi recién estrenado Kindle, la busqué en Amazon. No había versión española en ebook (luego, claro, el editor que tenga los derechos para el mercado español se quejara de que la piratean sin ser consciente de que su actitud al no ponerla en el mercado es una buena parte del problema) así que decidí comprarla en inglés.

Inició la lectura. El inglés de Clavell es sencillo, sin florituras y directo, así que avanzo a buen ritmo. A medida que voy leyendo detecto momentos que no recordaba, comentarios de algunos de los personajes que no creía haber leído en la versión española. Bueno, mi memoria dista de ser perfecta, así que me encogí de hombros y seguí leyendo.

De pronto, llego al momento en el que Blackthorne le obligan, sí o sí, a tomar su primer baño civilizado. Y me encuentro con ciertos acontecimientos en esa secuencia que estoy seguro de que no leí en la versión española. Por si acaso, me acerco a mi biblioteca, tomo mi edición en castellano de Shogun y voy pasando las páginas hasta que encuentro lo que busco.

¿Y qué encontré?

Para qué explicarlo. Mejor mostrarlo.

Esto es lo que dice la versión española:

No era que se avergonzase de aparecer desnudo delante de unas mujeres, sino que él se desnudaba siempre en privado, según la costumbre. No le gustaba que lo desnudara nadie, y menos aquellas salvajes indígenas. Pero, que lo hiciesen en público, y que lo lavaran como a un recién nacido, con agua caliente, jabonosa y perfumada, mientras charlaban y sonreían tranquilamente, era demasiado. Pero después lo había tomado a broma y se había echado a reír y los otros se habían sorprendido de momento, pero habían acabado riéndose con él. Después lo habían sumergido delicadamente en un agua perfumada y tan caliente que al principio no pudo aguantarla, y lo habían sacado jadeando y tendido de nuevo en el banco.

Y esto es lo que dice en inglés (incluyo traducción propia, no muy buena quizá, pero espero que inteligible):

It was not that he was ashamed of being naked in front of a woman, it was just that undressing was always done in private and that was the custom. And he did not like being undressed by anyone, let alone these uncivilized natives. But to be undressed publicly like a helpless baby and to be washed everywhere like a baby with warm, soapy, scented water while they chattered and smiled as he lay on his back was too much. Then he had become erect and as much as he tried to stop it from happening, the worse it became—at least he thought so, but the women did not. Their eyes became bigger and he began to blush. Jesus Lord God the One and Only, I can’t be blushing, but he was and this seemed to increase his size and the old woman clapped her hands in wonder and said something to which they all nodded and she shook her head awed and said something else to which they nodded even more.

Mura had said with enormous gravity, “Captain-san, Mother-san thank you, the best her life, now die happy!” and he and they had all bowed as one and then he, Blackthorne, had seen how funny it was and he had begun to laugh. They were startled, then they were laughing too, and his laughter took his strength away and the crone was a little sad and said so and this made him laugh more and them also. Then they had laid him gently into the vast heat of the deep water and soon he could bear it no longer, and they laid him gasping on the bench once more.

(No es que se avergonzase de estar desnudo frente a una mujer, sino que desvestirse siempre había sido un asunto privado y ésa era la costumbre. No le gustaba que nadie le desnudase, y mucho menos aquellos nativos sin civilizar. Pero, encima, que lo desnudaran en público como un bebé indefenso y lo lavaran por todas partes como una criatura con agua caliente, jabonosa y perfumada mientras charlaban y sonrían viéndolo tendido de espaldas era demasiado. En ese momento tuvo una erección y, cuanto más intentaba detenerla, se ponía peor… o eso pensaba, aunque era evidente que las mujeres no. Sus ojos se agrandaron él empezó a ruborizarse. Dios Santo Todopoderoso, no puedo estar ruborizándome, pero lo estaba y eso tuvo el efecto de aumentar su erección y hacer que la vieja diera palmas maravillada y dijera algo a lo que todos los demás asintieron; luego, asintió y menó la cabeza y volvió a decir algo, a lo que los demás asintieron otra bez.

Mura dijo, totalmente serio:

-Capitán-san, Madre-san te da las gracias por el mejor momento de su vida. ¡Ahora ya puede morir tranquila!

Y tanto él como todos los demás hicieron una reverencia al unísono y entonces, Blacthorne había comprendido lo ridículo de la situación y había empezado a reírse. Los demás se habían sorprendido al principio, pero acabaron riéndose con él. Después lo habían sumergido delicadamente en un agua perfumada y tan caliente que al principio no pudo aguantarla, y lo habían sacado jadeando y tendido de nuevo en el banco.)

La parte en negrita es, evidentemente, la que ha desaparecido de la versión española. La edición en castellano es de 1976 y eso me lleva a sospechar, tal vez, que la responsabilidad de la desaparición de ese pasaje (y esos pequeños comentarios aquí y allá que yo creí detectar como nuevos y que, en efecto, lo eran y tenían relación con los genitales masculinos) es más debida a un editor mojigato que a un traductor puritano. O no, quién puede decirlo. Por si a alguien le interesa, el editor en cuestión fue Plaza & Janés y el traductor (o traductora, que una inicial pocas pistas da) J. Ferrer Aleu.

Repartid las culpas como prefiráis. Pero, en todo caso, ahí está el misterio de esa erección desaparecida de la edición española de Shogun.

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