Si os dijera que Los rostros del pasado es la segunda novela de la serie iniciada con El adepto de la Reina, aquellos que ya la hayáis leído me responderíais sin la menor duda que no, que es la tercera. No, vuestra memoria no os engaña. El orden original de publicación de las tres primeras novelas fue El adepto de la Reina, El Jardín de la Memoria y Los rostros del pasado. Y ese era también, en aquel momento, el orden en el que debían ser leídas.

Sin embargo, este mismo mes de enero, Sportula publica Faces from the Past, la traducción al inglés de Los rostros del pasado, y la presenta como segunda novela de la serie. ¿Qué ha pasado aquí, os preguntaréis algunos?

No mucho. Simplemente, el tiempo y varias reflexiones me han hecho cambiar de idea y decidir que Los rostros del pasado debía ser la segunda novela de la saga y El Jardín de la Memoria, la tercera.

De algún modo, la secuencia tenía más sentido de ese modo: en la primera novela presentamos al personaje y su mundo, descubrimos que le falta una parte importante de sus recuerdos y, al final, se los devolvemos. No tardó en hacérseme evidente que el segundo libro de la saga tenía que ser el que explorase esos recuerdos y nos mostrase todos esos rostros de su pasado que eran fundamentales para comprender a Yáxtor.

Así, en el tercer libro, ya con el pasado perfectamente asimilado, podrá conocer a algunos personajes claves para su futuro y, en el cuarto, enfrentarse por fin a su némesis y descubrir quién ha sido, en cierto modo, el artífice de toda su vida.

Creo sinceramente que la secuencia narrativa queda más equilibrada de ese modo, tiene más sentido y gana en coherencia y en efectividad sobre la secuencia original de lectura.

Lógicamente, alterar el orden de cada libro me ha llevado a tener que realizar varios cambios en las tres primeras novelas para que la nueva secuencia tenga sentido y los hechos y los diversos personajes encajen. Son cambios menores en El adepto de la Reina, pero se trata de modificaciones de cierta importancia en Los rostros del pasado y El jardín de la memoria: fragmentos que estaban en uno de los libro han pasado, con bastantes cambios, al otro, se han creado otros nuevos y, en ocasiones, algunos han desaparecido sin dejar huella. Eso no ha afectado gran cosa a la trama general ni a la evolución de los personajes, tomada a grandes rasgos, pero sí que ha alterado bastante numerosos pequeños detalles, algunos más importantes y otros, menos.

Dejadme añadir que, en todo momento, he intentado no desvirtuar las versiones originales y, desde luego, he tenido mucho cuidado de no traicionar ni a los personajes ni su peripecia. Dicho de otro modo, siempre tuve claro que «Yáxtor disparó primero» y eso no ha cambiado en sucesivas reescrituras.

Evidentemente, estas nuevas versiones requieren una nueva edición. Esta estará disponible en breve en español, coincidiendo con la publicación del cuarto libro. Para dejar patente que se trataba de nuevas versiones de los libros (en algunos casos con cambios importantes respecto a las originales) me pareció adecuado hacer un ligero rediseño de portada, además de usar nuevas ilustraciones de cubierta en algunos casos.

Sin embargo, siempre tuve claro que aquellos que habían comprado las ediciones originales no tenían por qué pagar mi falta de previsión ni tenían por qué comprar nuevas versiones de libros que ya tenían. Por eso intenté escribir  La sombra del adepto de tal forma que pudiera ser leída como cuarta novela de la saga tanto si uno lee las anteriores siguiendo el orden original, «adepto-jardín-rostros», como si lo hace de acuerdo al nuevo, «adepto-rostros-jardín». Es cierto que los acontecimientos narrados en La sombra del adepto encajan de forma más consistente con la nueva secuencia, pero son perfectamente compatibles con la antigua.

Tanto en un caso como en otro espero que sean de vuestro agrado y que La sombra del adepto os haga pensar que la espera ha merecido la pena.

Ya me contaréis.

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