Un experimento

Es un argumento que he oído muchas veces y que, en apariencia, parece irrebatible: luchar contra la piratería con una política de precios razonable (o incluso agresiva) es imposible, porque, no importa lo mucho que bajes el precio, nunca podrás competir con algo que es gratis.

Siempre me pareció que el argumento estaba viciado de partida. Matemáticamente es correcto: cero siempre será mejor precio que cualquier otro, por bajo que sea y, por tanto, en un mundo lógico y desapasionado, regido solamente por las frías ecuaciones, sería irrebatible.

Pero no vivimos en un mundo así, en ocasiones por suerte y en muchas otras por desgracia. Tengo la impresión de que, en general, la mayoría de la gente prefiere hacer las cosas por lo «legal» que por lo «ilegal» (sí, el entrecomillado es deliberado, faltaría más) si se lo pones un poco fácil. No sé si es genética, educación o una combinación de ambas, pero creo que es así. Tenemos una cierta tendencia (congénita o adquirida) a respetar la leyes y seguir las costumbres establecidas y sólo cuando nos lo ponen difícil acudimos a otros métodos y nos salimos del estándar.

Hasta ahora, esto era simplemente una creencia personal. Digamos que avalada por ciertos indicios y por mi observación de ciertos comportamientos, pero sin ninguna prueba sólida.

Y, bueno, la prueba que he adquirido estos meses quizá no sea del todo sólida y tal vez se trate simplemente de un caso de evidencia anecdótica: real pero irrelevante.

Aunque sospecho que no.

¿De qué estoy hablando?

Me explico.

En febrero de este año puse a la venta, a través de Sportula, la versión en ebook de La sabiduría de los muertos, mi primera novela holmesiana. Lo hice consciente y deliberadamente, sabiendo que era un experimento y que, por más que la intuición me decía que obtendría el resultado deseado, no tenía garantía alguna de ello.

Porque, veréis, no sólo La sabiduría de los muertos, sino mis cuatro novelas holmesianas pueden encontrarse gratuitamente para su descarga en la red. No, no os diré dónde (tampoco es plan de ponerlo más fácil de lo necesario) pero una búsqueda en Google os hará dar con ellas en poco tiempo, si tenéis interés. No sé quién las ha subido, ni me he molestado jamás en averiguarlo. En cualquier caso, las cuatro novelas están disponibles para quien quiera descargárselas sin pagar ni un céntimo.

La edición oficial en ebook, por tanto, debería haber sido un fracaso estrepitoso. ¿Quién va a querer comprar una novela que puede encontrar gratis con facilidad?

Bueno, más gente de la que parece, por lo visto. En febrero, marzo y abril, La sabiduría de los muertos ha ocupado el número uno en la lista de los ebooks más vendidos de Sportula. En el mes de mayo ha estado en dura competición por el primer puesto con The Queen’s Adept, la versión en inglés de El adepto de la Reina y, mientras escribo estas líneas, es Holmes y no Brandan quien lo ocupa, aunque la diferencia es tan pequeña que aún puede bascular antes de que acabe el mes. Y, si vamos al ranking general, La sabiduría de los muertos es mi segundo ebook mejor vendido, tras El adepto de la Reina.

O sea, un puñado de gente ha decidido pagar por conseguir algo que podría haber encontrado gratis sin demasiada dificultad. ¿Por qué? ¿Es que son tontos? ¿O tal vez es que, cuando alguien percibe que el precio es bueno o adecuado ni siquiera se toma la molestia de buscarlo gratis?

Un grano no hace granero, dicen. Y esto, en efecto, puede ser pura coincidencia, evidencia anecdótica, como comentaba más arriba. Sin embargo, sospecho que no y me reafirma en mi idea de que la forma adecuada de luchar contra las descargas no autorizadas no es rasgarse las vestiduras, subirse a un ridículo pedestal de superioridad moral y poner todas las trabas posibles a los posibles lectores de tu obra, sino justo el camino contrario: ponérselo fácil, poner la obra a su disposición a un precio que encuentren adecuado y que les haga no tener que tomarse la molestia de ir a buscar gratis lo que quieren porque lo pueden encontrar con más facilidad por un desembolso asequible y razonable.

En cualquier caso, el experimento no ha acabado. Tengo la intención de editar en ebook en Sportula todo mi material holmesiano. Y no voy a hacer el menor esfuerzo (esfuerzo ridículo y condenado al fracaso, por otra parte) para que sean retiradas las versiones gratuitas no autorizadas.

Ya veremos qué pasa.

6 comentarios

  1. Yo ya tengo el libro en papel, pero me interesa el ebook porque últimamente lo de lectura en papel lo llevo mal. Sin embargo, ¿para otra vez podrías acordarte de los que no tenemos Kindle? Muchas gracias

  2. El libro estará en otros formatos en poco más de un mes. No es mi intención darle la exclusiva a Amazon, ni mucho menos, pero quería probar uno de los programas de promoción que tienen y eso me exige la exclusividad con ellos unos meses.

  3. Ah, vale, lo tienes en Amazon Prime. Entonces, con tu permiso, me esperaré a que lo publiques en ePub, que soy uno de esos seres raros que prefieren comprar en Webs como está como la de Sportula y, además, mi Sony se lleva mejor con el ePub, aunque siempre hay medios ;)

    Muchísimas gracias por contestar.

  4. Hola. Siento no conocer su obra, pues he llegado hasta aquí de una forma un poco extraña, pero quería comentar mi experiencia particular como usuario/comprador.

    Mi padre posee una librería, así que afortunadamente tengo acceso a una gran cantidad de libros de forma “gratuita”. Sin embargo, debido a que cada vez utilizo más mi iPad o my Sony Reader para leer libros, y a que a veces busco libros “raros” o demasiado técnicos o en inglés, cada vez más tengo que acudir a las versiones electrónicas de los mismos.

    Y aquí me encuentro con dos situaciones:
    – Libros a un precio muy similar (e incluso a veces mayor!!!) que la versión impresa, a pesar de que (supongo) se están ahorrando como mínimo los gastos de impresión y distribución de “mi copia”.
    – Libros a un precio razonable, teniendo en cuenta que alguien que necesite/le guste leer libros tanto como yo, y en las circunstancias actuales, no te puedes gastar 50 euros al mes en libros (leo de dos a tres libros al mes de media).

    En el primer caso, acudo a la descarga “gratuita” de la red.
    En el segundo caso, aún como bien indica en el artículo también me sería posible encontrarlo de forma gratuita, lo compro sin dudarlo, me ahorro el tener que buscarlo, y sé que la calidad va a ser insuperable. Además, si el autor es bueno y la web está bien montada, puede pasar como los últimos que he comprado, de un autor que no voy a indicar, leí su primer libro, me gustó, y me he comprado los otros cuatro que tiene, porque a 2 o 3 € cada uno me parece una ganga.

    Y para terminar el tocho, esto se aplica a todo lo demás, si el precio es justo, no nos importa pagar. De nuevo me pongo como ejemplo: me bajo series “gratis” porque aquí es casi imposible encontrar series en V.O. (los doblajes la mayoría son penosos) y para algunas series hay que esperar meses (si llegan a comercializarse). Sin embargo pago por música (Spotify Premium), por partidos de la NBA (NBA.tv) y como he dicho por libros, porque considero que el precio es justo.

  5. Algunas personas puede que compren tus libros porque te quieren. ;-)

    Pero muchas otras, lo apostaría, lo harán por respeto a un autor que nos respeta como lectores. Los escritores de hoy en día se dividen en dos grupos bien diferenciados: los que atacan/agreden/insultan a los que los leen de forma “gratuita” (que son los que defienden un sistema editorial obsoleto y capitalista) y los que respetan la inteligencia del lector y a la vez asumen que el mercado está cambiando. Cory Doctorow, por ejemplo. Yo, personalmente, me siento mucho más inclinada a comprarle libros (tanto en papel como electrónicos) a Doctorow que a Ellison, por dar un ejemplo. Y eso que Harlan Ellison me gusta mucho más que Cory Doctorow.

    Por otra parte, la ilegalidad requiere más trabajo. Como descargadora de versiones no legales puedo afirmar sin lugar a dudas que es más fácil comprar los ebooks que buscarlos gratis. Si el precio es razonable, como te dijo otro usuario, es una ganga. Dos o tres euros, hasta cinco o seis, no se nota en la cuenta de la tarjeta de crédito. Y son buenas versiones, cuidadas, revisadas. Un primor. Las versiones no legales suelen abundar en errores de escaneo (a menos que provengan de versiones originalmente en digital) y suelen tener formatos extraños que no siempre son compatibles con los lectores. O son versiones crackeadas de originales con DRM, y eso también causa problemas.

    Pero yo a ti te compro los libros por amor. :-)

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