ePublicar o ePerecer. (3) Búscate un mecenas

En cierto modo, las librerías online no tienen mucho de novedoso. Utilizan tecnología moderna, cierto es, pero su funcionamiento no se diferencia gran cosa del de una librería tradicional que venda por correo, por ejemplo.

¿Hay alternativas? Dicho de otro modo, si tenemos listo nuestro ebook, aparte de intentar venderlo nosotros mismos, ¿tenemos más opciones aparte de ponernos en contacto con una librería (o un distribuidor, como Todoebook) y que ellos lo vendan a cambio de un porcentaje?

En realidad, sí, existen otros medios.

Medios que, además, solucionan la duda que planteábamos en la entrega anterior sobre si ponerle a nuestro libro electrónico algún sistema anti copia o no. De hecho, convierten esa idea en algo irrelevante.

Supongamos el siguiente caso:

Tienes tu —digamos— novela.

Informas a los lectores de que esperas recaudar con ella unos 1000 euros, pongamos por caso. Y que quieres que te financien. Es decir, que aceptas donaciones. Las aceptas, además, en distintas modalidades; en tramos de cantidades, tal vez, de forma que a los que donen en 1 y 10 euros les envías una foto dedicada; a los que donen entre 11 y 20, la foto dedicada y un ejemplar dedicado del libro; a los que donen entre 21 y 30, los haces aparecer en los agradecimientos de la novela; a los que… bueno, creo que lo vais pillando. Digamos que les ofreces, aparte del libro en sí, un pequeño extra por su ayuda económica.

Cuando hayas recaudado esos mil euros (o más, si tienes suerte y has logrado una participación del público más entusiasta de la que pretendías) pones la novela a disposición del público de forma totalmente gratuita bajo una licencia creative commons.

Es decir, no publicas hasta que no hayas obtenido, como mínimo, una cierta cantidad. Y a partir de entonces (aunque sigues aceptando donaciones, si alguien está dispuesto a pagar por el libro) lo ofreces gratuitamente.

Parece… no sé, como de cuento de hadas, ¿no?

Un modelo de negocio que es imposible que funcione. Basado sobre todo en la buena fe, en esperar que la gente pague por algo que no ha visto (quizá ha leído un capítulo o dos, pero ¿cómo va a saber si la novela completa merece la pena o no?) y que, además, «quema comercialmente» el material, pues una vez que se alcanza la cantidad deseada, el libro se convierte en un objeto de distribución libre y gratuita y deja de generar royalties.

Lo dicho, algo como eso no puede funcionar.

Y sin embargo, lo hace.

Echadle un vistazo a www.lanzanos.com, que es exactamente lo que acabo de describir y muchas cosas más.

De hecho, su idea de partida es bastante más amplia: se trata de pedir públicamente donaciones para financiar proyectos creativos, ya sean literarios, cinematográficos, musicales… Y, una vez obtenida esa financiación (que incluirá, lógicamente, un porcentaje de beneficios para la web y otro para el autor) el proyecto se pone a disposición del público, de cualquiera.

Y está funcionando, os aviso.

Echadle un vistazo, por ejemplo, a esto:

www.lanzanos.com/proyectos/condenados/

Allí veréis una novela de Santiago Eximeno que, treinta y cinco días antes de terminar el plazo de financiación, ya había recaudado un 118% de lo que esperaba recaudar. Cierto que es una cantidad modesta y, en ese aspecto, Santiago ha sido prudente, cosa que nunca está demás.

Pero demuestra que una cosa así es posible, que funciona y que puede ser una alternativa a medios de publicación más tradicionales.

Santiago no es un escritor profesional y no es muy conocido fuera del núcleo más activo de aficionados al fantástico así que, como hemos dicho, ha optado por una cantidad prudente. Cantidad que ha conseguido con bastante facilidad.

Y si lo pensamos un poco, ¿no podría un escritor profesional ya asentado, con un grupo de fans lo bastante nutrido, obtener cantidades más elevadas con ese mismo sistema, quizá incluso cantidades equivalentes a las que obtendría publicando de modo tradicional, editor y distribuidor interpuestos (con su correspondiente mordisco al precio de venta del producto) y demás?

Tal vez sí, o tal vez no.

El camino está ahí, en todo caso, para cualquiera que desee seguirlo y probar suerte. ¿Es el futuro? ¿Es el modelo que se impondrá para que los autores puedan cobrar su trabajo?

¿O es el pasado?

Al fin y al cabo, bajo otra fórmula, utilizando herramientas modernas y estrategias contemporáneas, de lo que estamos hablando es de un método de financiación del arte casi tan antiguo como la propia civilización: el mecenazgo. En este caso, un mecenazgo compartido por varias personas y, sobre el papel, libre de las servidumbres que conllevaba el mecenazgo tradicional.

No tengo ni idea de si este sistema se impondrá, fracasará, se convertirá en dominante o acabará siendo simplemente una alternativa más.

La Revolución Industrial propició el nacimiento de la prensa moderna y eliminó la figura del mecenas, permitiendo que el autor generase más o menos ingresos en función de la cantidad de lectores de sus obras. ¿Está la Revolución Informática destinada, no sólo a eliminar la prensa tal como la conocemos, sino a hacernos regresar al sistema de mecenazgo?

La idea tiene cierta ironía, sin duda.

2 comentarios

  1. Que un autor tenga éxito con el crowdfunding o no depende de factores similares a que un autor tenga éxito en su autoedición. Si no lo conoce nadie, más le vale tener una buena idea, saber venderse bien y encontrar buenos padrinos que le apoyen. Si ya es conocido, lo tiene más fácil, claro, pero todo esto sigue haciendo falta. Es como navegar por la slush pile de Smashwords: ahí hay de todo, pero la mayoría es de calidad cuestionable. No hay nada como que un bloguero famoso hable del ebook para que arranquen las ventas.

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