Brandan, Yáxtor Brandan

Embrión, una historia de Yáxtor Brandan
Embrión, una historia de Yáxtor Brandan

Nació como nació.

Como muchas otras cosas cuando escribo, como un juego, un modo de buscarle las vueltas a un arquetipo, a un icono de la cultura popular. En este caso se trataba el eficaz e implacable agente secreto al servicio de Su Majestad, con licencia para matar tal como demuestra el doble cero de su código.

Así que tenía el personaje, una especie de máquina de picar carne totalmente implacable, sin remordimientos ni vacilaciones, dispuesto a hacer lo que fuera necesario al servicio de su Reina.

Y, a su alrededor, mientras iba tejiendo la historia, fui construyendo un escenario; un escenario en el que puse muchas de las cosas que me gustaban de distintos países y épocas: por supuesto, esa Edad Media ficticia que puebla la fantasía heroica, pero también el siglo XIX inglés, el Renacimiento europeo, la presencia de unos Estados Unidos pujantes que recién están empezando a comprender la potencia que son, el ambiente de la guerra fría, escenario inevitable de las novelas de espías…

Todo ese paisaje fue creciendo poco a poco, un puzle que se iba construyendo a sí mismo a medida que la historia iba tomando forma, como si cada nueva pieza apareciera de la nada cuando la necesitase y encajase en su sitio sin que yo tuviera que hacer nada especial para ello.

Así nació El adepto de la Reina. Así nació Yáxtor Brandan.

Y así nació, antes de que me diera cuenta, una nueva saga.

Mi ciclo de Drímar está terminado hace tiempo. Y, si todo va bien, en un par de años, los lectores podrán asomarse a él por completo en los cuatro volúmenes que voy publicando con Sportula. Mi ciclo holmesiano llegó a su fin con la cuarta novela (Sherlock Holmes y el heredero de Nadie) y lo considero, en general, bastante cerrado. Está La Ciudad, por supuesto, que se extiende a lo largo de tres novelas y media docena de cuentos y a la que aún le queda cuerda para rato.

Y ahora, de pronto, aquí tenemos un nuevo ciclo narrativo.

Comprendedme, cuando me puse a escribir El adepto de la Reina no tenía la menor intención de iniciar una saga. Sin embargo, ya antes de terminarla sabía que no iba a ser la única en la que apareciera Yáxtor o que se desarrollase en ese escenario. De hecho, la idea para la siguiente novela, el chispazo inicial, por así decir, para la próxima historia vino casi de inmediato.

¿Cuál fue? Bueno, en cuanto leáis El jardín de la memoria, que espero esté a la venta este otoño, lo comprobaréis vosotros mismos. Como pista, deciros tan solo que Japón es otra de mis obsesiones.

La novela está terminada, descansando a la espera de una última revisión antes de ponerme con el trabajo de componerla, maquetarla y prepararla para su publicación. Naturalmente, con Sportula.

Y, mientras tanto, y cuando menos lo esperaba, de pronto surge un relato corto ambientado en la adolescencia de Yáxtor.

No soy un escritor de relatos, ya lo he dicho más de una vez. Es en la novela donde me muevo con comodidad. Pero me gusta escribirlos de vez en cuando, y explorar ese Yáxtor de catorce o quince años que, sí, es el que conocemos, pero no por completo me ha resultado interesante. Tanto que sospecho que no será  el único relato sobre el pasado del personaje que escriba.

Se titula «Embrión» y Sportula lo ofrece de forma gratuita en formato ebook.

Espero que os guste.

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