Sherlock Holmes y los zombis de Camford

Sherlock Holmes y los zombis de Camford, de Alberto López Aroca
Sherlock Holmes y los zombis de Camford, de Alberto López Aroca

Confieso que he tardado bastante en leer esta novela por culpa de mis prejuicios.

Me explico: odio la moda Z. No les veo ni puñetera gracia a los zombis, no me dan miedo, no me resultan interesantes y, en general, no comprendo toda esa locura que ha crecido alrededor de ellos en los últimos años porque, para mí, son menos interesantes que el discurso de una piedra y resultan una invitación continua al bostezo. Igual que lo son, a menudo, las sesudas (o, en ocasiones, pseudo-sesudas) explicaciones de por qué son el icono de terror adecuado para el mundo en el que vivimos.

Así que cuando me acerco a una novela que lleva por título Sherlock Holmes y los zombis de Camford, lo hago escamado, con la mosca detrás de la oreja y, en general, con bastante desconfianza.

Por suerte, a las pocas páginas la novela se encarga sin problemas de eliminar cualquier prevención que tuviera sobre ella y, antes de que me de cuenta, estoy devorando las páginas de una historia tan delirante como entretenida.

Sí, hay zombis, es verdad, pero también lo es que importa un pimiento, que son simplemente un elemento más de un guiso heterodoxo y ocasionalmente gamberro lleno de amor por la literatura pulp, el comic, las creaciones de Conan Doyle y unas cuantas cosas más.

La novela, como ya he dicho, se lee en un suspiro, merced en buena medida al narrador escogido: un ladrón y estafador de poca monta que ayuda a Sherlock Holmes cuando Watson no puede o no quiere. Un personaje, por otro lado, que el autor ha tomado de «La aventura del hombre que reptaba» el último caso en el que se vio envuelto Sherlock Holmes antes de retirarse a Sussex para dedicarse a la cría de abejas.

Y es que esta novela es, en buena medida, una continuación de ese relato: utiliza parte de sus personajes y le da la vuelta a unas cuantas de sus premisas para construir el juguete narrativo, el sorprendente cóctel en el que se acaba convirtiendo.  Alberto López Aroca nos presenta un Holmes y un Watson perfectamente compatibles con su caracterización canónica y, al mismo tiempo, lanza sobre ellos una mirada fresca y desinhibida, a veces bastante gamberra, que le va como anillo al dedo a la trama desenfrenada que ha construido. Añadamos a eso unas cuantas referencias a personajes (bien ficticios, bien reales) de la época y un puñado de secundarios de lujo -sacados de ciertos comics británicos y sobre los que no diré nada más- cuyo paulatino reconocimiento por parte del lector es un añadido más al placer que aporta la lectura de esta novela.

Recomendable, sin la menor duda, para los amantes de los buenos pastiches holmesianos y de la literatura de género con toques pulp. ¿Para los fans del fenómeno Z? Bueno, sí, es verdad que salen zombis en la novela, tal como el título promete. Pero como ya dije al principio, son un elemento más y su importancia para el desarrollo de la historia no pasa de ser un mero mcguffin.  López Aroca elige los zombis como desencadenante de la historia… lo mismo que podía haber elegido docenas de otros elementos.

Si con eso su novela alcanza un público más amplio, bien por él. Sin duda se lo merece.

 

4 comentarios

  1. Pues tiene buena pinta, habrá que echarle un vistazo. ¿Alguna posibilidad de que retomes al personaje de Holmes en el futuro, Rudy?

  2. Acabo de borrar un comentario. Así, tal cual.

    De un tal “Jorge” (no he querido mirar us IP o dirección de correo) y era, básicamente, una larga parrafada hablando del Debate sobre el Estado de la Nación.

    Evidentemente, un post dedicado a hablar de una novela de Holmes no es el lugar para poner un comentario como ese que no viene a cuento de nada y, para mí, es puro spam.

    Amigo Jorge, si quieres soltar tus parrafadas, ábrete tu propoo blog, no vengas al de lo demás a interrumpir conversaciones ajenas con cosas que no vienen a cuento. Gracias.

  3. Andrea: Siempre hay posibilidades, que decía Spok en Star Trek II.

    Volver a Holmes en el futuro no está del todo descartado. Quizá no con una novela, pero es posible que sí con una colección de cuentos. Ya veremos. Nunca se sabe.

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