Jasón Zanzaborna: historia de un personaje

Fieramente humano
Fieramente humano

Uno de los personajes clave en Fieramente humano (y al que podéis ver posando arrogante para la cubierta) es el doctor Jasón Zanzaborna: mago, manipulador… y unas cuantas cosas más.

Y, en cierto modo, no es la primera vez que asoma a mi obra publicada.

Veréis, una parte de la peripecia que se narra en Fieramente humano nació en una novela escrita allá por 1990. Y en ella hacía, por supuesto, su aparición el buen doctor. Pero, dado que esa novela nunca fue publicada, no es de eso de lo que estoy hablando.

Algunos años después escribí un par de cuentos fantásticos ambientados en Drímar (el escenario donde ubiqué casi toda mi ficción escrita en los años noventa) y en ellos me pareció buena idea retomar aquel personaje y utilizarlo. Esos dos cuentos fueron publicados y, seguramente, leídos por alguien.

¿Dónde aparecieron?

Bueno, quizá mis más recalcitrantes seguidores recuerden un pequeño volumen titulado Las brujas y el sobrino del cazador que fue publicado por el Grupo Elfstone en su efímera colección (y tanto, sólo salió ese número) Tormenta de palabras. Apareció, si la memoria no me traiciona, allá por 1995 y tuvo la circulación limitada que las ediciones de aficionado solían tener por aquel entonces.

El volumen incluía dos historias: la novela corta que le daba título y un relato titulado «Bajo la ciudad».

Si no recordáis haber leído eso, os diré que nos os habéis perdido gran cosa. La novelita corta era, más o menos, prometedora, pero acababa de pronto, como si a su autor le hubiera entrado prisa por quitársela de encima y pasar lo antes posible a otra cosa. En cuanto al relato, era más bien rutinario y, aparte de un par de momentos de diálogo medianamente interesantes, poco aportaba al asunto.

Pero en ambas historias (como personaje secundario, casi accesorio, en la primera; como uno de los protagonistas, en la segunda) dejaba ver su rostro el doctor Jason (aún no Jasón) Corrigan.  Era un tipo arrogante, un tanto estirado y con pinta de estar de vuelta de todo y por encima de todos. Bueno, la vida se encargaría de darle un buen repaso, tarde o temprano.

Y se lo dio.

Las brujas y el sobrino del cazador
Las brujas y el sobrino del cazador

En el proceso, el buen doctor fue arrancado del escenario de Drímar y pasó a mi ciclo de la Ciudad. Y, de paso, cambió su nombre de Jason Corrigan a Jasón Zanzaborna. Su pasado y sus actitudes no se modificaron gran cosa: ciertamente, el personaje se fue refinando con el correr de los años, pero permaneció inalterable en lo fundamental.

¿Y ese cambio de nombre? Bueno, pasarlo de anglosajón a español era una decisión evidente pero, ¿de dónde sale ese apellido, Zanzaborna?

¿Algún asturiano presente en la sala? ¿Alguien, por ejemplo de Candás, o del concejo de Carreño? ¿No? Lástima, porque entonces habríais reconocido la palabra enseguida… o algo parecido.

Muy cerca de Candás, el pueblo asturiano donde nací, hay un pueblo que se llama Zanzabornín. Conozco ese nombre seguramente desde que aprendí a leer, ya que la señal que indicaba cómo llegar a él estaba al lado de la casa donde pasé toda mi infancia.

No tengo ni idea de la etimología de ese Zanzabornín. De crío, lo veía como una errata, como si la auténtica denominación fuera San Zabornín y alguien se hubiera equivocado al escribirlo. La verdad, ni idea. Pero, en todo caso, es una palabra que siempre me ha resultado evocadora, llena de resonancias exóticas y misteriosas. Y era cuestión de tiempo que acabase usándola… o al menos algo muy parecido.

Así es como el doctor Jason Corrigan, de Neoyorquia, universo de Drímar, acabó convirtiéndose en el doctor Jasón Zanzaborna, residente en la Ciudad, justo a tiempo ara estar presente en Fieramente humano.

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