¿Por qué lo llaman «creador» cuando quieren decir «parásito»?

Hola, me llamo Rodolfo y soy escritor.

Publiqué mi primera novela en 1995 y, desde entonces, he publicado dieciséis libros (doce novelas y cuatro antologías de relatos). A lo largo de este 2011 aparecerán mis libros número diecisiete, dieciocho y diecinueve, si todo va bien.

Durante estos dieciséis años he ganado algún premio que otro y algo de dinero.

Para rematar la faena desde hace dos años me he metido a editor. De mi propia obra, en principio, y espero que, con el tiempo, de la de otros.

Así que debería ser un acérrimo defensor del canon y estar aplaudiendo con las orejas ante la reciente aprobación de la Ley Sinde por el Congreso de los Diputados.

Permitidme que os explique por qué no es así.

El proceso de cierre de páginas web estará tutelado por un juez en todo momento

Falso.

Lo único que podrá decidir el juez a lo largo del proceso es si el cierre de esa web vulnera o no un derecho fundamental recogido en la Constitución. Nada más. Ni siquiera podrá opinar sobre si lo que hace esa web que se pretende cerrar administrativamente es legal o no.

¿Garantías judiciales?

Ni una.

La propiedad intelectual es sagrada

Matizable, como poco.

¿O es que el creador crea desde cero? ¿Me vais a decir que el arte, la creación, son posibles sin apoyarse en una tradición previa que abarca varios miles de años? ¿Qué, sin las obras que crearon todos los que vinieron antes que nosotros serían posibles las nuestras? ¿Esa maravilloso novela que acabas de escribir habría sido posible sin un Homero,un Garcilaso, un Shakespeare, un Dumas, un Stevenson o un Joyce?

Es más, ¿sería posible esa novela sin un idioma —pongamos el castellano, por poner uno— que es patrimonio de todos los que lo han hablado hasta la fecha?

Así pues, la propiedad de su obra es suya…. ma non troppo.

El artista tiene derecho a vivir de su trabajo

Falso.

Tiene derecho a intentarlo, como cualquier otro profesional. Como un fontanero, un controlador aéreo, un abogado, un maestro de escuela o un informático. Todos ellos tienen derecho a intentar ganarse la vida con la profesión que han elegido.

Que lo consigan o no dependerá de sus aptitudes y de la demanda que haya para lo que ofrecen.

El artista no tiene derechos ni privilegios especiales

Las descargas gratuitas van a acabar con el arte

Falso.

Existe arte desde que existimos como especie. Y seguirá existiendo mientras existamos como especie.

El artista profesional (que eso, y no otra cosa, es lo que quieren decir cuando dicen simplemente artista) es una figura que tiene menos de doscientos años de existencia. Aparece cuando las circunstancias sociales y tecnológicas (concretamente, la Revolución Industrial) lo permiten y quizá cuando éstas cambien desaparezca. Igual que, con la llegaba del bronce, el tallador de puntas de flecha de pedernal se encontró de pronto con que su profesión no era demanda por nadie.

Esas cosas pasan.

Las descargas, gratuitas o no, no afectan al arte. Afectan, quizá a la industria que se ha creado alrededor de éste. Y es posible que acaben con esa industria, si sigue empeñada en no adaptarse al cambio.

Repito, esas cosas pasan.

Cuando creas una empresa y el modelo de negocio que utilizas se vuelve obsoleto, tienes dos opciones: desaparecer o cambiar el modelo de negocio y adaptarlo a los tiempos.

De paso, podríamos preguntarnos qué clase de tendencias suicidas tiene una empresa que se pasa buena parte del tiempo acusando a sus clientes de ladrones.

Cada vez que te bajas algo gratis impides que el autor gane dinero

Falso.

En la inmensa mayoría de los casos, si no lo tuvieras gratis para bajártelo, simplemente no te lo bajarías. Una descarga gratuita no es una venta menos. Nunca lo ha sido; o, cuando menos, es imposible demostrar que lo es.

El concepto de «lucro cesante», tal como se maneja en la actualidad es, por tanto, engañoso, manipulador y tendencioso.

En realidad, una descarga gratis hoy puede significar una venta mañana. De hecho, así ha sido unas cuantas veces.

Si puedes bajártelo gratis, no lo comprarás, no importa lo barato que sea

Falso.

Ni siquiera es necesario argumentarlo, por otro lado. Basta poner un par de ejemplos como:

Son negocios que ofrecen a un precio asequible cosas que podrías encontrar gratis en la red. Negocios que, por otro lado, funcionan. Y ni de lejos son los únicos.

Así que es de suponer que la gente sí paga cuando el precio es razonable, aunque lo encuentre gratis en otro sitio.

La piratería hace Las descargas gratuitas hacen que la gente no vaya al cine

Falso.

No hace mucho, el representante español de la cadena Yelmo afirmaba que el número de espectadores en las salas durante los últimos años está aumentando.

Y eso, a pesar de que el precio de las entradas es indecentemente elevado.

Quizá entonces es otra cosa, quizá es que

Las descargas gratuitas hacen que la gente no vaya al cine a ver cine español

Falso.

¿La gente no ha ido al cine va a ver Ágora, o El laberinto del Fauno, o Balada triste de trompeta, o la saga de Torrente?

¿O quizá es que la gente no va al cine a ver cierto cine español hecho de espaldas al espectador, al que no le importa una mierda la taquilla y que sobrevive únicamente gracias a las subvenciones?

Por último

Si hay una asociación que resulta directamente contra natura es la de trabajadores y empresarios. Por definición, ambos tienen objetivos totalmente distintos. ¿Por qué entonces en la Sociedad General de Autores y Editores están juntos como si compartieran los mismos intereses? ¿No es absurdo a poco que lo pensemos?

Mientras exista el canon, existirá el derecho a la copia privada. Así de sencillo.

Que se pague por comprar tu disco o tu libro o tu película tiene lógica. Que tengamos que pagarte por prestar ese libro a un amigo o hacerle a un colega una copia de ese disco… va a ser que no, chaval.

El canon no deja de ser una forma de impuesto. Un impuesto gestionado por una entidad privada y que va a parar a los bolsillos de personas privadas, no a las arcas del estado. ¿Qué absurdo legal es ése?

Calcular el valor de algo es muy sencillo: tu producto vale exactamente aquello que el público está dispuesto a pagar por verlo/leerlo/escucharlo. Ni un céntimo más. Si te empeñas en poner precios por encima de eso, no te sorprendas de que el público busque alternativas.

Un creador ofrece unos servicios y, si a sus clientes le interesan, recibe dinero a cambio. Así es como funciona el cotarro. Sus ingresos provienen de lo que sus clientes, sus consumidores, su público está dispuesto a pagar por lo que él ofrece.

El que pretende chupar de la teta del estado ya sea a base de cánones o subvenciones… Eso, señores, no es un creador, no es un artista.

No es otra cosa que un parásito.

58 comentarios

  1. Ya salen los topicazos acerca de “bodrios de pelis españolas sobre la postguerra”. Topicazos que son aún menos válidos viniendo de alguien que considera Matrix “obra maestra”. ¿Por qué la comparación tiene que ser entre Avatar y “peli española de posguerra”? ¿Por qué no entre Pa negre y “mierda americana de Rob Schneider”, por ejemplo? Noooo… seamos tópicos, demagogos y maniqueos. País…

  2. Juanma, para gustos los colores. Si tú prefieres Pa Negre a Matrix o a Avatar, pues perfecto. Yo, desde luego, no voy ni a molestarme en buscar una peli que no me gusta para descargarla y, mucho menos, pagar por ella.

    Que esas comparaciones no te desvíen del “punto” de mi post: en Alemania Avatar cuesta 17€ y aquí 75€ + compro originales las cosas que me gustan + voy al cine a ver lo que merece la pena ver en una pantalla de 25 metros.

  3. Sí, sí, si en eso estamos de acuerdo, así que no voy a discutir contigo de algo en lo que pensamos igual. Pero eso no quita para que tu ejemplo me toque un tanto las narices, con perdón. Porque basta con decir “prefiero pagar por una peli buena que descargarme una mala”… puntualizar “peli buena americana” y “peli mala española”, insinuando además que la calidad es consecuencia de la nacionalidad, me parece demagogia e ignorancia.

  4. Yo creo que el principal problema de los creadores españoles no es la pirateria. Son otros:

    1. Muchos cineastas olvidan que el cine es algo visual y auditivo. Muchas peliculas simplemente cuentan una historia y nada más. No hay “espectáculo”. No sé ustedes pero yo, cuando voy al cine, voy no solo voy a ver una historia, unos personajes y un guión… voy tambien a ver efectos especiales, música, sonido, etc… a lo grande.

    2. Muchas obras se encierran en sí mismas, en el sentido de que son para el un mercado muy concreto. Por defecto, ninguna obra debería limitarse a un territorio, debería buscar expandirse por todo el mundo. Me parece genial que haya pelis mas “intimas”/”personales”/”de autor”… pero luego que no se quejen de que la productora se ha ido al garete porque no han vendido ni dos copias… Por poner un ejemplo, esas “pelis españolas de postguerra” tópicas probablemente no se coman un colín en el resto del mundo.

    3. Las subvenciones pueden ser contraproducentes. Son geniales para gente que está empezando y no tiene medios… pero, por otro lado, he visto con mis propios ojos como un agricultor tiraba a la basura sus patatas tras cobrar la subvención. Pensad en ello: si voy a cobrar la subvención al terminar de todas formas… para qué molestarme en hacer un producto de calidad que funcione en taquilla? En mi humilde opinión, lo que debería fomentarse es la creación de productoras e inversores privados, tal y como sucede en EEUU. Es la única forma de garantizar la competitividad.

    4. Innovación. Ya lo dijo Alex de la Iglesia “Internet es el presente y nuestra salvación”. Señores, pongan pelis a 1€ como en el AppleTV y se las quitarán de las manos! que la gente no va al cine? Hagan como Kinepolis, que ahora da conciertos en directo, ponen fútbol, ópera, etc…

    Y, entrando en materia, el canon me parece simple y llanamente ILEGAL por violar la presunción de inocencia: por qué tengo que pagar por almacenar las fotos de mis vacaciones de verano en un DVD? Es ridículo.
    La Ley Sinde me parece una aberración jurídica: solo un juez debería poder cerrar webs.

  5. Felicitaciones desde Argentina. Mi nombre es Alfredo Gracia y quería darte las gracias por tu articulo, como dijeron mas arriba esta muy bien explicado y sobre todo fundamentado.

    La parte que mas me gusto fue esta:

    “..Calcular el valor de algo es muy sencillo: tu producto vale exactamente aquello que el público está dispuesto a pagar por verlo/leerlo/escucharlo. Ni un céntimo más. Si te empeñas en poner precios por encima de eso, no te sorprendas de que el público busque alternativas. ..”.

    Un abrazo.

  6. Hola Rodolfo.

    Llego a este artículo a través de la recomendación de un amigo; ninguno de los dos sabíamos que el otro era seguidor de tu obra, pero ambos (o en este caso, los tres si te contamos a ti), con una filosofía en común.

    No puedo aportar ya mucho que no se haya comentado ya entre tu texto y los comentarios aquí expuestos, pero sí me gustaría señalar un par de cuestiones en referencia a esto:

    De las tres convicciones en este debate, estoy convencido de que habrá dos que estarán de acuerdo con que el sistema está pidiendo a gritos un cambio, porque está OBSOLETO, por los medios de los que ahora disponemos y por la mentalidad social y cultural. Aquí meto tanto a los que tienen argumentos a favor como en contra de las actuales reformas que estamos sufriendo en este país en materia política. La tercera parte de este “tripartito” NUNCA considerará estas cuestiones, ya que son los mismos intermediarios encargados hasta ahora de la difusión de las manifestaciones culturales: Distribuidoras, discográficas, editoriales… Muchos intermediarios para llevar la obra de un/a artista hasta nuestras manos. Intermediarios que NUNCA querrán un cambio de sistema, salvo que sean ell@s los promotores. El problema con que se encuentran en la actualidad es que la democratización de los medios les está arrebatando un poder que de facto consideraban suyo, porque hasta ahora nadie tenía los medios para llevar a cabo una alternativa plausible (y no hablo de redes de intercambio, sino de servicios como Spotify, Netflix…). No obstante, el Ser Humano, con sus virtudes y defectos, hace gala de su capacidad para adaptarse al contexto y aunque se está ofreciendo una alta resistencia al cambio, probablemente todo terminará llegando a donde apunta, sea con la colaboración de l@s actuales interesad@s de perpetuar el actual sistema (que desbloqueen lo que están frenando) o sin ella (cambiando ellos el sistema de difusión por el que se les está intentando hacer comprender y que terminen acreditándose su autoría).

    Para llegar a esta conclusión, me baso en los datos que se vienen apuntando actualmente sobre servicios como Netflix se está planteando entrar en España porque las intermediaciones (la gente que “come” de la distribución) encarecería el servicio muy por encima de lo que considera Netflix que alguien está dispuesto a pagar (curioso, lo mismo terminamos pagando por un nuevo servicio de streaming lo mismo que se pagaba hasta ahora por comprar una película… Status Quo, que lo llaman); también se apuntaba el precio de videojuegos, o DVDs, o música… ¿Cómo es posible que en un país con una renta per capita más baja, que digamos, Alemania, los productos de ocio multimedia estén más altos?

    “Es que mucha gente tiene que comer…”. Aceptando esa premisa, diríamos que en el paradigma privado e individual, puedes poner los precios que quieras… Total, si alguien quiere pagar por ello… Ahora, cuando la gente “hambrienta” se alimenta con la distribución de un CD de música QUE NO ES SUYO, cuyo importe es 20€ y el autor/es/a/as se lleva sólo un 2%… Pues parece que empieza a ser poco ético; no obstante, siempre se puede “aderezar” con que la venta de derechos se alimenta con publicidad, oportunidades… Dile “oportunidades”, dile “si no pasas por el embudo del sistema actual, te cerramos las puertas donde vayas” (quienes os dedicáis a esto sabéis por dónde van los tiros).

    “Es que mucha gente tiene que comer…”. Hablemos del paradigma público: Ayudas y subvenciones que salen de los impuestos de l@s contribuyentes (tod@s l@s que paguemos porque tengamos ese obsoleto concepto de la comunidad y de aportar cada uno lo que nos corresponde para que esto vaya mejor; el/la que se dedique a defraudar o a gestionar de forma corrupta estos impuestos puede ya dejar de leer aquí). Estamos de acuerdo que tod@s tenemos que comer; lo que también es impepinable es que, si bien tod@s tenemos derecho a optar a ayudas y subvenciones públicas, NO TOD@S NOS LO MERECEMOS. Y es que la excusa de que “hay mucha gente que tiene que comer” no es válida si los criterios utilizados para alimentar esas bocas es el de la lástima; porque con la lástima, hay mucha gente ocupando cargos públicos cuando no tienen capacitación, duplicidad de puestos, acreditación de salarios y ayudas injustificadas (aquí en Andalucía, la ayuda concedida a la hija del ex-presidente dela Junta de Andalucía o el reciente caso de los EREs con cargos políticos del partido imperante)… Y por cada situación de “discriminación positiva” (por decirlo respetuosamente), hay una persona agraviada, con capacidad, interés y ganas, que por no tener “chapita” en la solapa, por no conocer a las personas adecuadas o por no “agacharse en el momento oportuno” se ve SIN NADA, mientras esas “bocas por alimentar” van “adelantando por la derecha” (seguro que tampoco habrá poc@s que tengan la sensación de que su formación profesional se la han regalado en una tómbola, a tener de la utilidad e importancia se le da en este “bendito” país).

    En lo tocante al asunto del deporte que comentaba “Martín”, como me afecta de forma directa y personal (ya que es mi sector profesional), simplemente recordarle dos cuestiones:

    1º Para acceder a las subvenciones deportivas hay que currar MUY DURO para conseguir unos resultados que te den una beca para malvivir (sí, malvivir, que seguro que también nos suena); eso de que “no se piden resultados”: pregúntale a la gente que se queda sin beca cuando no consigue clasificarse o hacer unas marcas concretas…

    2º En el hipotético caso de que no se pidiesen resultados (que repito, NO ES ASÍ), en ningún caso habría justificado que se haga lo mismo con las ayudas a artes (cine, fundamentalmente), por el simple hecho de que “la gente tenga que vivir de algo”. Yo tengo que vivir y no voy engañando a “abuelitos” para que se pongan una tarifa de teléfono que no necesitan por tal de hacer más dinero para mi empresa (sirva como ejemplo, aunque no representativo). Ya lo ha dicho Rodolfo: Demagogia en este país que no falte.

    Después de este “ladrillazo”, simplemente desearle a Rodolfo lo mejor: Nunca supe si habría gratitud suficiente para agradecerte el tiempo que me acompañan tus obras, y menos aún ahora viendo la persona que tienen detrás; espero que esta opinión valga para “devolver” un poco lo mucho que me ha reportado tu trabajo a cambio de una cantidad insignificante de vil metal.

    Un saludo y un auténtico placer; sigue así!

  7. Llego tarde a la discusión, pero me sumo a las felicitaciones por el artículo, Rodolfo. No puedo estar más de acuerdo.

  8. Felicidades, Rodolfo.

    @ Juanma: En cuanto a cine español podríamos hablar laaargo y tendido. El problema no es que hagan dramas sociales o películas sobre la guerra civil o posguerra. El problema es cuando el 80% de películas españolas son o dramas sociales o películas sobre la guerra civil o posguerra, y la gente NO quiere ver sólo ese tipo de películas (y no es por nada pero las que “salen” de esos esquemas, rompen taquilla…). No es porque sean españolas, es que parece que el cine español esté encasillado en esos dos géneros. Es como si USA sólo hiciera westerns y películas de su guerra civil. Igual alguna iríamos a ver pero las demás… pues no.
    El cine (sobre todo el americano) se mueve por mercado: si una película tiene público la gente la va a ver, si no no. No va vía “subvenciones” para que “unos cuantos” hagan las películas que sólo un 1% de la población quiere ver (porcentaje completamente aleatorio, por supuesto).
    Y aquí enlazo con el post. Los artistas NO DEBERIAN vivir de subvenciones, cánones y demás. DEBERIAN PODER vivir de su obra como bien dice Rodolfo, pero si hacen cosas que poca gente quiere ver (o escuchar, o leer) pues dos piedras. No estamos diciendo que debería PROHIBIRSE el cine español de temática guerra civil o posguerra; sino que me toca bastante los cojones que parte de mis impuestos vayan directa o indirectamente a “alguien” que resulta que hace una película que ni me va ni me viene.

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