Paso a paso

Primero fueron a por los funcionarios. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que los funcionarios no dan palo al agua, así  que se lo habían ganado.

Luego fueron a por los controladores aéreos. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que cobran un pastón y se pasan la vida viendo cuándo nos joden las vacaciones, así que se lo habían ganado.

Luego fueron a por los profesores. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que se pasan medio año de vacaciones y, además, le suspendieron a mi niño, así que se lo habían ganado.

Luego fueron fueron a por los inmigrantes. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que vienen aquí a delinquir para que los metan en la cárcel donde viven de puta madre, así que se lo habían ganado.

Luego fueron a por los jubilados. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que son unos parásitos que se pasan medio día controlando obras y el otro medio sacando medicamentos gratis a costa nuestra, así que se lo habían ganado.

Luego fueron  a por… bueno, ésos. Y no hice nada porque, joder, seguro que algo habrían hecho, así que se lo habían ganado.

Luego fueron a por… sí, aquellos otros. Y no hice nada porque, joder, conocí una vez uno que era un vago y un cabrón, así que se lo habían gando.

Luego fueron a por… esto, sí, hombre, los de allá. Y no hice nada porque, joder, todo el mundo sabe que los de allá nos roban en el peso y, además, no quieren abrir los fines de semana para que yo me pueda comprar un bollicao los domingos, así que se lo habían ganado.

Y luego fuero a por mí. Y no, nadie hizo nada, porque me lo había ganado a pulso. Paso a paso. Con honores. Cum laude y toda la pesca.

Además, que los quedaban (políticos, parientes con un “puestín”, periodistas/lacayos a sueldo, contertulios-voz de su amo y algún freak mediático que otro) tenían cosas mejores que hacer que preocuparse por lo que me pasara.