Shakespeare en la pantalla

Seguro que esto ya se ha hecho otras veces, pero da igual. Esta mañana, no sé por qué me puse a pensar en mis películas shakespearianas favoritas y se me ocurrió confeccionar una pequeña lista.

Ahí va:

  • Ran, de Akira Kurosawa. O El rey Lear en el Japón feudal. Seguramente la película más épica (y una de las más trágicas) de Kurosawa.
  • West Side Story, de Robert Wise. Romeo y Julieta convertido en un musical. Estupenda música, buenos números de baile, enemistades eternas, amor y muerte, qué más se puede pedir.
  • Julio César, de Joseph L Mankiewicz. Un reparto excelente, una dirección de primera y un momento, el discurso fúnebre de Marco Antonio, que sigue siendo uno de los mejores ejemplos de manipulación política de las masas que jamás se han escrito o filmado.
  • Kiss me, Kate, de George Sidney. Durante la representación de un musical basado en La fierecilla domada, la pareja protagonista vive una historia paralela a la que los espectadores ven en el scenario. El musical clásico de Hollywood en todo su esplendor.
  • Los tarantos, de Francisco Rovira Beleta. Otra adaptación de Romeo y Julieta, ahora con la trágica historia de amor trasladada a la enemistad entre dos clanes gitanos en la España de los años sesenta.
  • Shakespeare in love, de John Madden. No es una adaptación de ninguna obra de Shakespeare, pero el modo en que juega con las referencias interertextuales alrededor de la génesis de (sí, otra vez) Romeo y Julieta, convierten esta comedia romántica en un festín para los aficionados a Shakespeare. Añadamos un tono ligero, desenfadado, a veces casi chulesco, unos cuantos guiños anacrónicos al mejor estilo de Astérix y una Judi Dench que está impresionante como la Reina Isabel de Inglaterra. Qué más se puede pedir.
  • Hamlet, de Kenneth Brannagh. Para mí, la adaptación definitiva de Shakespeare. Brannagh echa el resto y nos regala un peliculón en el que además sale triunfante de la difícil tarea (mucho más de lo que parece a simple vista) de convertir la narrativa dramática de Shakespeare en puro cine. Nadie como Brannagh ha sido capaz de tomar la obra del Bardo y traducirla al lenguaje del séptimo arte.

Me dejo muchas en el tintero, lo sé. Y más de uno me criticará por no incluir ninguna de las adaptaciones de Laurence Olivier.

En cuanto a lo primero, sí, la lista de buenas películas shakespearianas no se termina aquí, ni mucho menos. Pero estas siete son las que primero me vienen a la memoria cuando pienso en el asunto. Por algo será.

Respecto a lo segundo… aunque tendría que revisar el Enrique V de Olivier (que hace ya muchos años que vi) su otra gran adaptación, Hamlet, me parece pesada, morosa y falta de gracia. Aunque suene a herejía, el Hamlet de Olivier me resulta aburrido y amanerado.

Y eso es todo, amigos. O, como diría Puck:

Si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido,
pensad sólo esto, y todo está arreglado:
que os habéis quedado aquí durmiendo
mientras han aparecido esas visiones.
Y esta débil y humilde ficción
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño,
amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos concedéis vuestro perdón, nos enmendaremos
.

5 comentarios

  1. Permíteme una recomendación shakespeariana televisiva: The Shakespeare Code, segundo capítulo de la tercera temporada de Doctor Who (versión 2005). Divertidísimo, brillante hasta deslumbrar, y hecho desde el absoluto cariño y conocimiento de la obra y vida del autor. Y, eso sí, absolutamente “indoblable” al castellano.

  2. Recomiendo “Will Shakespeare”, con Tim Curry. Está en DVD, pero no tiene subtítulos.

    Y me falta “Romeo y Julieta” de Zefirelli.

  3. Ya en el lío de recomendar pelis shakespiriana, si no la habéis visto, echad un ojo a “EN lo más crudo el crudo invierno”, de Branagh, muy buena

  4. Y el Romeo de Luhrmann, como todo en Luhrmann puede gustar o apestar, pero creo que tiene un indudable valor lo que hizo con la dicotomía texto/puesta en escena.

  5. En mi opinión faltan 3 pelis imprescindibles:

    -Trono de Sangre, de Kurosawa
    -Campanadas a medianoche, de Welles
    -Macbeth, de Welles

    Coincido en la la misma herejía: no me atrae el Shakespeare de L. Olivier.

    Y tengo mi propia herejía moderna: no creo, ni de lejos, en las bondades que se escriben sobre el Shakespeare de K. Brannagh (quizá con la excepción de Enrique V y, en parte, Mucho ruido y pocas nueces).

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