El viaje ha merecido la pena

Estaba más que predispuesto para salir cabreado del visionado de la sexta y última temporada de Lost. No tanto por la solución sobrenatural que me temía se avecinaba (al fin y al cabo, no importa a qué lado de la realidad caiga la conclusión, mientras sea coherente con lo que se nos ha contado) como por el hecho de que sospechaba que los guionistas iban a echar mano de un deus ex machina que les ayudara a resolver el jaleo que habían ido enhebrando durante cinco años. Puede que la primera vez que un dramaturgo griego usó el recurso de hacer aparecer a Zeus para resolver una situación de la que no salía salir fuera novedoso y original: varios miles de años más tarde sería, directamente, imperdonable.

Y no, no ha sido así. Ayer mismo terminé de ver el último episodio y la sensación fue agridulce. No ha sido una conclusión de esas de quedarte con la boca abierta y la mandíbula dislocada de asombro y admiración, pero tampoco ha resultado cabreante. Un final digno; no brillante, ni siquiera novedoso, pero coherente y sin trampas. Tanto que, tras ver tres o cuatro episodios de esta temporada era incluso fácil de adivinar cómo iba a acabar la cosa, detalles concretos aparte.

Ante eso, me resulta tan chocante el entusiasmo babeador de los fundamentalistas pro Lost como la santa indignación de los no menos fundamentalistas anti Lost. El de unos, porque han puesto en un pedestal una serie de televisión que, aunque buena, no ha dejado de ser irregular y de tener sus patinazos. Y el de otros, porque a menudo lanzan sus diatribas furibundas contra algo que ni siquiera han visto completo.

Lost me ha gustado. Me parece una buena serie. En ciertos momentos, una serie excelente; en otros, no tanto. El balance final es positivo. Y seguro que, en unos meses, tendré ganas de verla completa de un tirón y no me cabe duda de que la disfrutaré y me lo pasaré bomba viendo cómo van encajando los pequeños detalles. No ha sido perfecta por dos motivos: cierta improvisación de la trama -hay elementos que han intentado ser justificados pero que apestan a explicación a posteriori- y, sobre todo, el error de intentar alargar el invento en la segunda temporada -y un buen trozo de la tercera- dando vueltas alrededor de lo mismo sin hacer avanzar casi nada la historia. Un Lost de temporada y media menos habría sido sin duda más redondo.

En cuanto al final, como he dicho, me parece adecuado. Y cuando digo el final no me refiero a ese último episodio que tan decepcionante ha resultado para algunos fans (¿qué esperaban? ¿saber lo que es la isla? ¿qué coño importa lo que es la isla? la isla es una cosa chunga que necesita un guardián, no es necesario saber más), sino a la última temporada completa, que funciona a la perfección como un único megaepisodio donde las cosas se van encaminando suavemente y de forma natural hacia el único lugar al que pueden ir.  Sin grandes sorpresas, sin momentazos de admiración, pero sin trampas y sin sacarse de la manga a última hora soluciones traídas por los pelos.

Y ya está. Han sido seis buenos años llenos de buenos personajes y con algunos grandes momentos, cerrados y empaquetados en un par de planos que remiten al inicio y nos dejan con ganas de volver a empezar. Un viaje interesante que no me importará repetir.

POSTDATA: Un comentario final. Durante todo este tiempo he oído alabar una y otra vez la novedosa narrativa televisiva de Lost. Y cada vez que oía eso, me quedaba frío. No supe por qué hasta ayer mismo, curiosamente. Y es que esa gran originalidad, toda esa forma novedosa de narrar no es más que la utilización en occidental y en imagen real -una buena utilización, eso sí- de recursos y técnicas que el anime lleva usando desde hace años. Así que de original, poco, me temo.

2 comentarios

  1. Bueno, yo toavia no he visto el final, pero no se si compartiré tu opinión. La última temporada se me está haciendo muy larga, principalmente por la trama paralela de la otra realidad, que durante la mayor parte de la temporada me ha parecido relleno que no aportaba nada a la trama.

    Respecto a la influencia del animé, no lo sé, aunque vi mis series no soy particularmente aficionado, aunque si lo sea bastante al manga, y si me pareció duante mucho tiempo que la serie estaba muy influenciada por la obra de Urusawa, a fin de cuentas ha habido muchos nombre comiqueros en la serie, pero el Urusawa a su vez siempre me ha parecido muy influenciado por Stephen King, de quien podrían haberlo heredado mas fácilmente en la serie (había un guiño a Carrie al menos)

  2. Coincido casí en todo con tu analisis. Añadiria que LOST parece haber vivido también del suspense, y es obvio que según este desaparecia, la serie parecia tambalearse. El balance final como tu dices “El viaje ha merecido la pena”, con momentos en los que a todos se nos ha puesto la piel de gallina.

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