La cosecha de Samhein

La cosecha de Samhein

Llevo poco más de treinta páginas de este libro, primero de los tres que componen El ciclo de la luna roja.

Treinta páginas que me han hecho abandonar la lectura.

¿Es que acaso no me estaba gustando?

En realidad, justo al contrario. En esas treinta páginas José Antonio Cotrina se las ha apañado para meterme de lleno en un universo fascinante, lleno de recovecos oscuros y paisajes sugerentes  y dejarme además la impresión de que, cuanto más me adentre en la lectura de la novela, más interesante me resultará. Es más, mientras iba leyendo esos primeros capítulos de La cosecha de Samhein no podía quitarme de la cabeza la idea de que algo así era lo que podría llegar a crear Neil Gaiman el día que aprendiera de una maldita vez a escribir novelas.

Así que, ¿por qué he dejado su lectura?

Precisamente por todo lo que acabo de exponer. Antes de sumergirme demasiado en los universos que Cotrina estaba desplegando ante mis ojos, antes de que fuera demasiado tarde y ya no pudiese abandonar la lectura, decidí detenerme (y me costó, podéis creerlo) y esperar con tranquilidad un año a que salga el tercer libro y el ciclo esté completro.

Entonces sí, tomaré de nuevo La cosecha de Samhein, me adentraré en el universo de Rocavarancolia y estoy seguro de que seré incapaz de dejarlo hasta haber terminado la tercera novela.

Y entonces, casi podría apostarlo, querré más.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.