Hay pad

Ayer tuve oportunidad de trastear unos minutos con un iPad. Ojeé algunos libros, me moví un poco por algunas aplicaciones, e incluso utilicé el teclado táctil que genera. Hubo varias cosas que me gustaron (su grosor, no mayor que el de un iPhone, su interfaz táctil, me temo que aún no igualada por ningún competidor) y alguna que otra que no (pantalla mate, ¡ya!, ya está bien de primer el diseño sobre la usabilidad). Pero, vamos, en general el cachivache me enganchó casi al primer golpe de vista.

Su apariencia es la de un iPhone o un iPod Touch sobredimiensionado. Y en realidad, el aparato en sí es poco más que eso: sí, bueno, más potente, con más prestaciones y alguna característica nueva, pero ningún desarrollo novedoso en realidad. Y estoy seguro de que aquellos que lo acusan de tener graves carencias entre sus funcionalidades, tienen toda la razón del mundo.

Sin embargo, eso no importa frente a una cosa: el maldito cacharro mola y a los pocos segundos de manejarlo, ya no quieres separarte de él. Y lo hace por dos cosas que Appel ha tenido en cuenta casi desde el principio: diseño y usabilidad.

Habrá productos mejores, más potentes, más versátiles, más avanzados tecnológicamente, más… lo que sea, estoy seguro.

Pero ninguno podrá competir, de momento, con el diseño minimalista y elegante de Apple ni la tremenda facilidad y el modo completamente intuitivo en que utilizas sus aparatos.

Así que lo repito: el maldito cacharro mola.

2 comentarios

  1. Yo todavía no entro en el mundo Apple. Mi móvil es del modelo que sacaron para viejecitas torpes (el Simply de Vodafone) y no le pido más. Mi portátil será un cacharro no tan portátil, pero ya me he acostumbrado. Y mi ordenador de casa es un buen armatoste de torre con una pantalla (de las planas, eso sí) bien grande. Teniendo en cuenta lo que me gustan todos los cacharros electrónicos, estoy agradecida a no tener ninguna apetencia por iPhone, iPad y demás.

    Bueno, ahora que lo pienso, tengo mi iPod de 80 gigas, para amenizar mis trayectos al trabajo en tren y autobús. Ohhhh, resulta que en realidad soy una especie de híbrido extraño.

  2. Que tendrán las manzanas que las hacen tan tan…, irresistibles. Los de MAC lo saben y no pusieron ese anagrama por azahar. Da igual que cuesten el doble que los de la competencia, van impregnados de la tentación de Eva y aroma ponzoñoso que noqueo a Blancanieves.
    Ahora en el S. XXI nos toca a nosotros sucumbir a la Apple adicción. Que UBUNTU nos proteja.

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