Sherlock Holmes, reinventando el icono

De entre los comentarios que he leído estos días sobre la nueva película de Sherlock Holmes protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law y dirigida por Guy Ritchie, hay uno que he visto repetido con cierta frecuencia y que podría resumirse en: es una buena película de aventuras, pero esos dos personajes no son, para nada, Holmes o Watson.

Estoy bastante en desacuerdo, la verdad.

Cierto que éste no es del todo el Holmes que creó Conan Doyle. Sin embargo, mantiene algunas de sus característica fundamentales, como su capacidad de observación y deducción, su humor socarrón o su altivez y altanería. También potencia otras que Conan Doyle mencionó pero nunca se molestó en desarrollar, como puede ser su fisicidad o su lado más bohemio y desaliñado. Y, sin duda, explora aspectos que pueden ser considerados novedosos o ajenos al personaje original. Es éste un Holmes demasiado emocional, es cierto. Y su ego es de una fragilidad un tanto asombrosa… o quizá no. Al fin y al cabo, el Holmes original no era ajeno a ciertas reacciones infantiles.

En resumen, me parece un personaje que conserva los suficientes elementos del original para ser llamado, sin problemas, Sherlock Holmes. Y, al mismo tiempo, aporta sobre su personalidad una mirada un tanto iconoclasta que no le viene mal.

¿Cuál es el problema entonces, por qué alguna gente es reacia a aceptar que éste puede ser un Sherlock Holmes válido? Bueno, no tanto porque la visión que la película da de él choque contra el personaje creado por Conan Doyle como que lo haga con el icono que lleva viviendo en el imaginario popular unos cuantos años.

Y ése es, tal vez, el quid de la cuestión. Visualmente tendemos a asociar ciertos elementos con Holmes (la gorra de cazador y la pipa serían los más obvios) que aquí están ausentes. Elementos que, sin embargo, no son atribuibles a su creador sino por un lado a Sidney Paget, que ilustró muchos de los relatos de Conan Doyle, y por el otro a William Gillette, que interpretó al detective en el teatro y marcó de un modo prácticamente indeleble cualquier aproximación posterior al personaje. De hecho, las malas lenguas afirman que lo de presentar a Holmes siempre con la pipa en la boca fue un truco del actor para ocultar en lo posible su acento americano.

Por otro lado, las distintas adaptaciones del personaje a los medios audiovisuales se han centrado en unas pocas características de Holmes (su intelecto brillante, su frialdad y altanería) y han obviado otras que estaban presentes en el material original.

De este modo, el icono popular que es ahora mismo Sherlock Holmes no es exactamente el Sherlock Holmes que creó Arthur Conan Doyle (igual que el James Bond que todos conocemos tiene poco que ver con el creado por Ian Fleming). Pero, como sea, es el icono. Es la imagen del personaje (tanto en la apariencia como en las actitudes) que ha pasado al imaginario popular.

La película de Ritchie intenta reinventar ese icono, prescindiendo de algunos elementos de él, potenciando otros que estaban en el personaje original y, en general, reinventándolo para un gusto concreto y una época determinada. Y, por el camino, como ya se ha comentado en otro lugar, no puede evitar la influencia de uno de los “hijos” de Holmes más populares, ese doctor Gregory House que con tanto acierto interpreta Hugh Laurie para la pequeña pantalla. Porque la relación entre Holmes y Watson, y la química entre los actores que los interpretan, debe (y bebe) mucho a la relación entre House y Wilson. Y dado que ésta, en origen, era un homenaje evidente a la relación entre el detective victoriano y su fiel cronista, nos encontramos con una pirueta a priori chocante pero en realidad habitual.

Y es que los iconos no se mantienen inalterables a lo largo del tiempo. No si quieren seguir siendo iconos y, por tanto, funcionando para el espectador. Cambian, se adaptan, dejan hijos, derivaciones y homenajes por el camino y, a menudo, cuando se los reinterpreta, son influidos por ellos. Tal es el caso de este nuevo Sherlock Holmes, al menos tal como yo lo veo.

¿Tendrá éxito este intento de redefinir el icono? No lo sé. A mí me ha convencido. La película es enormemente disfrutable, tanto Robert Downey Jr. como Jude Law (para mí, especialmente este último) están muy bien en la piel de los personajes que interpretan y, en general, me creo la película y me creo sin problemas que esos son Holmes y Watson. Pero, ¿le funcionará esa redefinición a los suficientes espectadores para marcar una nueva imagen de Holmes y volverla dominante? Difícil pregunta. El tiempo lo dirá.

Entretante, he disfrutado de una entretenida historia de mi detective favorito y, sobre todo, de su relación con ese Watson que, a menudo a su pesar, no puede evitar serle fiel contra viento y marea. Y confieso que espero con ganas la continuación donde, parece evidente, el temible profesor Moriarty se convertirá en el villano a enfrentar.

Ya veremos.

13 comentarios

  1. Es justo lo que pensaba yo, la gente tiene esa imagen de la serie de la BBC -magistral-, en la cabeza y no deja sitio para otro acercamiento al personaje. Además, es Guy Rtichie del que me gustan todas-sus-películas-menos-una, cuyo nombre no mencionaré aquí :)

  2. Excelente texto. Yo, ya lo he dicho, fui muy, muy escéptico ante un Downey Jr. que temía que se convirtiera en un Tony Stark victoriano, y un Law que se me antojaba más Holmes que Watson. Y me encuentro con el más canónico Watson que recuerdo (que no el más canino, eso se lo dejo a Miyazaki), y también a uno de los Holmes más fieles al papel.

    Siempre he pensado lo extraño de la gorra de cazador: ¿a santo de qué iba Holmes a llevar una? (aunque yo mismo pienso utilizarla algún día en un proyecto que parece que se me resiste) y casi siempre me ha rechinado el Watson más viejo y torpón de la cuenta (en Doyle se deja ver que se subestima a sí mismo cuando narra las historias de su amigo, y está claro que Holmes no lo iba a llevar de compañero en sus aventuras si no tuviera una considerable valía). Me faltó, quizá, algun desmentido por parte de Holmes cuando su amigo enlaza una cadena de deducciones. Pero sí, éste, contra lo que yo predije a los cuatro vientos, sí es el señor Sherlock Holmes.

    Por cierto, Rudy, gracias por la cita y el link!

  3. De nada. De hecho, yo sabía que la retranca de Watson con Holmes me recordaba a alguien y no me di cuenta hasta que no leí la referencia a House en tu reseña. Así que era de obligado cumplimiento el link.

  4. Estaba deseando leer tu opinión sobre el tema. Todavía no he visto la película pero, supongo que como tanta gente, estaba medio convencida de que cualquier cosa que se alejara de la serie de la BBC (que la tengo entera y la debo haber visto unas tres veces) no podía estar muy bien. Y el trailer me había asustado un poco.

    Ahora veré la película e independientemente de que me guste o no, seguro que la miraré con otros ojos y sin los prejuicios que tenía.

  5. ¿Cuando hablas de la serie de la BBC te refieres a la de Peter Cushing en los años setenta? Lo digo porque las noticias que tenía era que la mayor parte de la serie se había perdido (la BBC grabó en su momento encima de las cintas originales) y que sólo se habían podido recuperar unos pocos episodios que salieron en DVD hacde unos años y que, obviamente, tengo. Ahora bien, si han podido recuperar la serie completa, ya estoy corriendo a comprármela.

    Ahora, si hablas de la serie de Jeremy Brett, ésta era de Granada Television, me parece. Puede que me confunda.

    Yo tengo también una imagen muy clara de Holmes y físicamente no es, para nada, Robert Downey Jr., cosa que en su momento me echaba para atrás. Sin embargo, una vez consigues obviar el físico y el aspecto te das cuenta de que en actitudes, en capacidades, en carácter, el personaje sí que es Holmes y Downey Jr. se mete en él sin problemas. Y Jude Law más aún en la piel de ese Watson que, como ha dicho Juanma, por fin nos lo creemos como un cirujano militar recién vuelto de Afganistán.

  6. Me encanta lo que decís.
    A mi me sobraron mamporros a camara lenta y me faltaron mas deducciones inesperadas y no siempre basadas en sustancias químicas que Holmes se dedica a oler o lamer …. Holmes se caracteriza, también, por deducir comportamientos que al común de los mortales se nos escapan. La solución de los problemas a golpes tiene menos gracia que la deducción. Y creo que el malo Lord Blackwood, tiene comportamientos victorianos con la secta y su camarilla (Chesterton tiene alguan novela que ambienta ese ambiente de sectas que se hacen poderosas mediante extrañas máquinas de destrucción…), eso hubiera dado juego a hilar honor con ambición y con esas másquinas tan “retro” que aparecen en el film
    La ambienteción es maravillosa, desde los títulos de crédito, se nota el dineral de la superproduccion. Jude Law está magnifico, pero Holmes está demasiado hierático. Creo que Holmes era mas colérico, mas apasionado y desde luego y me repito, menos mamporrero … (el enfrentamiento cuerpo a cuerpo esta sobrevalorado ;))

  7. Hombre, Conan Doyle nunca explora en detalle la parte más física de su personaje. Nunca nos lo muestra, es cierto, dándose de bofetadas. Pero sí que comenta, de pasada, en “El signo de los cuatro”, que es un boxeador nada desdeñable.

    A mí, curiosamente, las secuencias en cámara lenta (especialmente aquéllas en las que Holmes planea lo que va a hacer, dónde va a golpear y de qué modo) me gustan bastante. Me parece muy del personaje, de hecho, eso de tomarse una pelea como una partida de ajedrez o un juego de estrategia y anticiparse a todos los movimientos del oponente antes de la pelea.

  8. … y que prediga cuanto días de recuperación fisica y moral le quedan por delante. Sí me hacen mas atractivas las peleas. Pero es que desde Desde Doyle hasta hoy ya hemos visto mucho golpe y de muy variada índole desde la “peleaaaaa” del saloon, hasta las dagas voledoras o kill bill….
    Por entrar al detalle a mi me gustó la escena en la que le describe/descubre/destapa a Mary en todos sus detalles, sobre todo por su desenlace. Holmes aparece como un estupendo sabueso, pero con inclinaciones de canalla paranoico. Qizás, para ser dective, hay que confiar poco en la bondad del género humano o eso, ser un paranoico de alto nivel. Esa escena está bien resulta y sobrevuela a Holmes…, la agradecí.

  9. Es verdad, Rudy, estaba confundida. Me refería a la serie de Jeremy Brett. De Peter Cushing tengo alguna película, como El perro de Baskerville.

  10. Lo de Cushing es curioso, porque interpretó a Holmes en dos ocasioens distintas: una para el cine, la peli que mencionas, y otra para la televisión. Y, curiosamente, en la serie de televisión volvió a adaptar El perro de los Baskerville que había hecho previamente en el cine y, además, dirigida por Terence Fisher, el director de la versión cinematográfica.

    Si puedes pillar los DVDs que te mencionaba, te lo recomiendo. Sólo consiguieron rescatar, hablo de memoria, así que igual me equivoco, los episodios que adaptaban:
    -Estudio en Escarlata
    -El signo de los cuatro
    -El misterio de Soscombe Old Place
    -El perro de los Baskerville

    Éste último era un episodio doble, y me parece que El signo de los cuatro también. Los episodios están disponibles en inglés con subtítulos en inglés, con una calidad de imagen sorprendentemente buena y una de sonido no tanto, pero pasable.

    De hecho, acabo de acordarme que tenía un post en el blog hablando del tema: http://www.escritoenelagua.com/2006/10/17/el-sherlock-holmes-de-peter-cushing/

  11. Totalmente de acuerdo, salí del cine comentándole a mi mujer que este Holmes bebía mucho de House, tanto en su relación con Watson como en la interpretación del propio personaje de Holmes. Al fin y al cabo House es una interpretación del personaje de Holmes que a mí me parece muy fiel.

    Para mí Holmes tambien es mi detective favorito, aunque estoy muy lejos de ser un experto en el tema. Pero mientras veía la película no podía evitar tener una representación del angelillo y el diablillo en cada hombro, uno que decía “esos no son Holmes y Watson”, y otro que respondía, “como que no, Doyle señala que Holmes es un gran boxeador, bastante prepotente a veces y que le dan unas pájaras monumentales durante días. Además, Watson es veterano de guerra y no es mayor”

  12. Yo ya la miré dos veces, y estoy firmemente convencido de que el ejercicio de Ritchie era necesario. Es curioso que el personaje de Holmes esté tan preponderantemente presente en la actualidad mediática (lo vemos en novelas, en cómic, en House M.D.) y que esté ‘oculto’ para el grueso de la población. Muchos consumen productos relacionados con él y ni por enterados. Así que esta revitalización – este ‘update’ generacional – a manos de Ritchie, donde se le propone como sí, un personaje auténticamente inglés/victoriano pero al mismo tiempo como un vehículo funcional para las nuevas generaciones (no olvidemos que este Holmes retrotrae al de Young Sherlock Holmes – ¿alguien ya notó que es prácticamente la misma historia? – quien a su vez bebía del Indiana Jones de Lucas/Spielberg), pues bien, no lo veo de ninguna manera inadecuado. Y Downey Jr. es tan gran actor, que el tipo nos hace creer que en verdad deduce. Mis simpatías para esta versión.

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