¿Se acaban los best-sellers?

El otro día hablaba con un amigo de lo que pasará cuando los e-books se conviertan en el soporte dominante en la edición de libros. Cómo afectará eso a la industria, al libro en papel, ese tipo de cosas.

Los dos estábamos de acuerdo en que el libro en papel no desaparecería por completo. Su valor como objeto de coleccionista o como regalo seguramente hará que siga existiendo. Como un objeto minoritario (como si no lo fuera ya, pero eso es otra historia) pero presente en el mercado. Tendrá que cambiar, tendrá que adaptarse pero, de algún modo, sobrevivirá.

En cualquier caso, el punto central de la conversación fue qué pasaría con los libros de usar y tirar, de leer en el metro y olvidarte de él en cuanto lo acabes. Ahora mismo te compras tu best-seller, a ser posible en bolsillo para que ocupe poco, te lo lees y, cuando lo acabas, no vuelves a pensar en él.

Cuando el e-book sea el soporte principal… ¿realmente la gente se gastará el dinero en obtener una copia electrónica de El enigma Buonarotti, o lo que entonces esté de moda? ¿No preferirá descargárselo de algún lugar gratuito -legal o no-, leerlo y borrarlo? ¿Qué pasará entonces con un producto destinado al consumo rápido y masivo cuando la tecnología permita no tener que pagar por eso para leerlo?

Luego, pensamos en el escritor que medio se las apaña, que tiene un grupo fiel de lectores pero nunca ha sido, ni será, un superventas.

Y la conclusión a la que llegamos es que ese hombre notará (¿notaré?) poco el desembarco del e-book. La mayoría de los lectores de ese tipo de autor tienen un punto lo bastante fetichista para querer tener el libro original, legalmente adquirido, y quién sabe si hasta en papel.

De hecho, recordé una anécdota de hace unos años. Una persona se bajó una famosa novela de ciencia ficción española porque estaba agotada y no conseguía comprarla. Maquetó ese texto, lo imprimió y lo encuadernó con auténtico mimo y cariño. Y años más tarde, cuando la novela por fin fue reeditada, la compró. Él quería tener ese libro y, cuando el mercado se lo permitió, lo adquirió legalmente.

¿Creeis que un lector ocasional, un lector de best-sellers, va a hacer eso con El enigma Buonarotti?

Así que la conclusión a la que llegamos es que los “machacas” de la literatura, los escritores que publican (publicamos) en tiradas no muy grandes pero lo bastante para tener un núcleo de lectores fieles que hacen que resulte mínimanete rentable publicarlos (publicarnos), no van a notar mucho la llegada del e-book. Tendrán que adaptarse y acomodarse a ciertos cambios (quizá incluso a la idea de prescindir de intermediarios y llegar de forma directa a sus lectores), pero no les va a cambiar gran cosa la vida.

En cambio, el autor que vive de fabricar libros de moda… bueno, el mazazo va a ser enorme, sospecho. Y, para la propia industria editorial, especialmente para esos gigantes hipertrofiados que ahora mismo dominan el mercado de la edición… uf, estoy oyendo caer el golpe. Y va a ser duro.

Lo gracioso es que toda esa gente, en lugar de reaccionar rápido, adaptarse a los cambios, intentar ser los primeros en sacarle partido a lo que se avecina, van a resistirse con todas sus fuerzas hasta el último momento, a negarse al cambio y a pedir medidas proteccionistas a los gobiernos de turno y a llorar y a quejarse de cómo las nuevas tecnologías les están haciendo polvo y acabando con su negocio y lo malos que son los consumidores.

¿Previsión, visión de futuro? ¿Alguna vez el capitalismo ha demostrado tener algo parecido?

4 comentarios

  1. Yo creo que con la adecuada campaña de marketing conseguirán que todo el mundo les compre sus libros. Es posible que en España la cosa esté más complicada, pero creo que el lector medio anglosajón pagará religiosamente por leer el e-bestseller de moda.

  2. Yo no creo que la sangre llegue al río. O como dices, que los bestsellers sean los que circulen en ebook. n cuanto a los libros de pequeña tirada supongo que todo seguirá igual.

    Por lo menos yo pienso seguir comprando libros, nuevos o viejos, me da igual, amo el olor de sus páginas, el tacto, una buena portada…
    ¿Es mayor el placer de un frío ebook o un buen libro acompañado con una buenza taza de café?

    Saludos de Alejandro Castroguer.

  3. No estoy en desacuerdo contigo,Alejandro. Pero tus hábitos de lector (el “fetichismo”, por así decir, que te produce el libro como objeto físico y que comparto en cierta medida) son, me parece, más bien minoritarios. A la mayoría de los lectores el soporte les es irrelevante en tanto les permita una lectura cómoda.

    Octal: es cierto que los hábitos de consumo de otros países son muy distintos a los nuestros. Pero creo que incluso en ese caso se notará el golpe.

  4. Gracias, Rodolfo, ya sale mi avatar de Hal9000.

    En cuanto a lo del fetichismo, sí, soy un poco. Todavía recuerdo con añoranza aquella colección de Orbis azules de Ciencia Ficción. Collecioné en el 1985/86 los 40 primeros títulos, y ahora gracias a internet estoy tras el resto, o por lo menos tras los que más me interesan.

    Ah, y los libros de S.Holmes (en general, originales y secuelas) me inspiran amor por la literatura.

    Saludos de Alejandro Castroguer

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