Ciclos, crisis e hijosdeputa

Hace unos días leía La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla. El análisis que los autores hacen de las causas, maniobras y tejemanejes que han llevado a la situación actual y por qué ésta -o una similar- era inevitable tarde o temprano dadas las características del propio sistema es, sin duda, impecable. Las posibles soluciones que aportan para que no se vuelva a repetir resultan, por desgracia, impracticables. No porque no sean válidas (que sí me lo parecen) sino porque veo poco probable que alguien tome las medidas necesarias para ello.

Así pues, lo que nos queda es vivir en una espiral de ciclos de crisis-recuperación-moderación-especulación-crisis.

¿Y hasta cuándo?

¿Cuándo llegará el punto de no retorno en el que alguien se canse y diga “hasta aquí, no más”? ¿Y qué saldrá de las cenizas de nuestra civilización, una vez que el capitalismo, tal y como es su destino cuando nadie lo controla, termine por devorarse a sí mismo y, de paso, a todos nosotros?

Ni idea, la verdad. Lo cierto es que no tengo información suficiente para saberlo. Lo peor es que sospecho que nadie la tiene, ni siquiera la gente que debería tenerla y marca el ritmo al que baila el resto del mundo.

Cada vez me siento más cercano a Jefferson, a algunas de sus ideas. Y pienso que sí, que no son los ciudadanos quienes deberían temer a sus gobiernos; son los gobiernos (y el poder que hay tras ellos) quienes deberían temer a los ciudadanos. Y creo sinceramente que cuando una forma de gobierno deja de velar por el bienestar de sus gobernados y atiende a sus propios intereses, los ciudadanos tienen derecho a cambiarla, por cualquier medio que consideren adecuado. Cualquiera. (Desde los medios de comunación, desde el propio gobierno, se nos intenta vender la idea de que la violencia nunca es un medio legítimo para obtener un fin. Pero eso es falso. A veces es, simplemente, el único medio posible.)

Lo sabemos. Deberíamos saberlo, al menos. Cuando el poder (poder que, se supone, surge de nosotros y no es otra cosa que una delegación del verdadero poder, el de los ciudadanos) deja de estar al servicio de la ciudadanía, debe ser derribado. Por medios pacíficos, si es posible. Por cualquier medio a nuestro alcance, en todo caso.

Somos más fuertes porque somos más. Y, en el fondo, los que tienen poder lo tienen única y exclusivamente porque nosotros creemos que lo tienen. Pero en tanto sigan compartimentándonos, adormeciéndonos y ocultándonos lo que hay a nuestro alrededor, seguiremos siendo más débiles.

¿La solución? Bueno, ni idea, como he dicho antes. Algún día estallarán las cosas, sospecho. Mi parte más cómoda, egoísta y burguesa (y generalmente dominante, reconozcámoslo) preferiría no estar allí para verlo. Pero hay otra, salvaje, radical y con ganas de quedarse a gusto, que se relame de satisfacción ante la idea de unos cuantos hijísimos de la gran puta -esos que han estado jugando al casino con el dinero de todo el mundo, por ejemplo, o especulando con combustibles y alimentos básicos, haciendo que subiera su precio mientras la gente se moría hambre- colgados de los huevos y sirviendo de ejemplo para generaciones futuras de hijísimos de la gran puta.

Sólo que el capítalismo tiene mala memoria. Así que, cada cierto tiempo, habría que volver a colgar unos cuantos más. Cosa que, por otro lado, no me parecería mala idea instaurar como costumbre o como ritual.

6 comentarios

  1. Si se llega a instaurar la jornada de 65 horas, creo que tu propuesta de árbol de navidad con quienes la hayan votado, se hayan abstenido en su votación o, simplemente, no hayan roto la baraja y mandado todo a tomar por culo, sería perfectamente legítima.

    La violencia es moralmente preferible a la esclavitud.

    Aux armes, citoyens,
    Formez vos bataillons,
    Marchons, marchons!
    Qu’un sang impur
    Abreuve nos sillons!

    Esperemos -aunque poca confianza tengo- no llegar a ése límite. Porque, éso sí, la sangre suele correr más por las calles que por las moquetas.

  2. Solo hay una solucion para la injusticia: un buen tiro en las pelotas a tiempo. En caso de no poder ser a tiempo, que sean dos tiros mas.

    Saludos:
    G.

  3. Yo creo que el sistema está cambiando, pero nos venden la idea de estabilidad y final de la historia. Todo mentiras. Lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que el cambio no viene de manos de un totalitarismo que nos deje a todos peor de lo que estamos.

  4. Alejandro, con lo de las 65 horas yo creo que no pasaría nada, algunas protestas y poco más, total, ya hay una buena parte de la población que realiza esa jornada, que en teoría no es legal, pero ante la que todos hacen la vista gorda, desde los propios trabajadores por 800 míseros euros hasta los inspectores de trabajo que no se mueven cuando ven estas cosas.

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