¿Hay libertad sin información no distorsionada?

A través del blog Diseccionando El País (lleno de opiniones discutibles, pero con el ánimo incisivo apuntado en el sitio correcto, sin duda), di con los famosos principios de Göebbels para manipular a las masas, excelentemente presentados y resumidos. Helos aquí:

  1. Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
  2. Principio del método de contagio:Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  3. Principio de la transposición:Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
  4. Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  5. Principio de la vulgarización.: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
  6. Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
  7. Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  8. Principio de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
  9. Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  10. Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  11. Principio de la unanimidad: Llegar a convencer mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

La conclusión es que ésos son exactamente los principios que desde el poder (ya sea político, económico o mediático… si es que los tres no son uno y los mismo) están siendo aplicados una y otra vez para maquillar la realidad a su conveniencia y no permitir que veamos lo que pasa sino lo que quieren que esté pasando (la cobertura mediática de las protestas estudiantiles ante el Plan Bolonia es un ejemplo perfecto de ello, sin ir más lejos).

¿Es posible la libertad en la ignorancia?  ¿Vivimos, tal como dice Chomsky, en un sistema que puede ser definido como “lavado de cerebro con libertad”? ¿Qué importa, en suma, que tengamos la capacidad de decidir qué hacer con nuestras vidas si la información que usamos para tomar esas decisiones está manipulada, tergiversada y filtrada previamente? ¿No se convierte en ese momento el término “democracia” en un mal chiste?

Porque, al fin y al cabo, lo que identifica a un sistema como democrático no es que haya un parlamento o unas elecciones. Es algo tan simple como la idea de que el poder está en los ciudadanos; es suyo y ellos deciden cómo usarlo y en quién delegarlo. ¿Cómo podemos afirmar, sin ser ingenuos, que el poder en las democracias occidentales está en los ciudadanos?

Después de todo, es imposible tener poder sin información. Y está claro que no la tenemos.

6 comentarios

  1. Más de la mitad de los principios que mencionas, debidamente adaptados, son aplicables a la publicidad comercial. De hecho, podría decirse que Goebbels fue el padre de la publicidad moderna.

    No obstante, ¿carecemos realmente de información? Mäs bien diría que lo que sufrimos es un exceso de información, mezclada, eso sí, con abundantes dosis de desinformación. El problema es distinguir el grano de la paja. Si conoces los mecanismos de la “propaganda”, puedes llegar a percibir un atisbo de la realidad.

    No sé quién dijo que jamás el ser humano ha gozado de tanta libertad como hoy en día, y al mismo tiempo jamás ha estado tan controlado.

  2. Tienes razón en lo que dices: tenemos la información, está ahí.

    El problema es que hay que buscarla. Exige un esfuerzo, tienes que separar el ruido. Y el problema se agrava cuando en los medios de comunicación dominantes, cada vez más hay una sola visión de lo que ocurre, y cada vez más al servicio de unos ciertos intereses. En esas circunstancias, separar el ruido de la información y ésta de la desinformación cada vez es más difícil.

    Lo que comentas de la publicidad, no me sorprende y es posible que ya te lo haya oído comentar alguna vez. El problema es que aplicar esas técnicas a la publicidad, es una cosa. Aplicarlas al tratamiento de la información es otra, y más chunga.

  3. Por algo temen la red, porque no saben muy bien como funciona la propagacion de la informacion en la misma. Y no tienen claro como controlarla.

  4. Las editoriales de libros de texto colaboran también entusiasmadas. Al fin y al cabo, son un negocio. Lo que les interesa es copar el mercado, y no publicar buenos libros En una ocasión comencé a escribir libros de texto para la editorial Anaya (no me voy a molestar en ocultar el nombre, que se sepa) y uno de sus jefazos me llamó y me dijo que los textos que estaba enviando estaban muy bien, pero eran “demasiado”. Y remató con estas palabras textuales, que nunca he olvidado: “Tu lo que tienes que hacer es tebeítos para subnormales”. Ahí acabó mi relación con la editorial.

  5. Tocayo, creo que Goebbels lo aprendió casi todo de Edward Bernays, y este, a su vez, basó sus teorías aplicadas a la manipulación de masas en su tío Sigmund Freud. Si leéis sobre el que considero como “el personaje del S.XX más influyente en la sombra” os quedaréis pasmados. Él si fue el padre de la publicidad moderna e inventor de las “relaciones públicas”.
    Encantado de responder a tus opiniones, Rodolfo, si discutes las mías.
    Saludos.

  6. Tocayo: es cierto, Bernays es el padre de las relaciones públicas y sus modelos estratégicos fueron un modelo para otros campos de la “comunicación persuasiva”. De hecho, la mayor parte de sus técnicas siguen utilizándose hoy en día. No obstante, la aportación de Guebbels fue el novedoso uso que hizo de los medios masivos de comunicación, en concreto la radio.

    La verdad es que jode un poco reconocer el talento de un hijo de puta como Goebbels, pero es lo que hay. Probablemente, él y Speer fueron los únicos jerifaltes nazis medianamente inteligentes; el resto, con Hitler y Himmler a la cabeza, aparte de unos criminales eran una panda de imbéciles.

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