So long, Denny Crane

Ya está. Se ha acabado. La mejor serie de televisión de abogados ha llegado a su última temporada (más corta de lo habitual, sólo trece episodios) y ya nunca más veremos a William Shatner diciendo ¡Denny Crane! en el que, sin duda, ha sido el mejor papel de su carrera (vale, eso no es decir mucho de un hombre cuyas máximas cimas interpretativas fueron James Tiberius Kirk y T. J. Hooker).

La verdad es que Boston Legal ha sido un completo soplo de aire fresco. Una serie divertida, cañera en lo ideológico a más no poder, metarreferencial, enloquecida, con un excelente casting, magníficos personajes y situaciones que, a pesar de lo rocambolesco (me niego decir “bizarro”, por mucho que el uso haya avalado esa pésima traducción del término) de muchas situaciones, o quizá precisamente por ello, invitaba una y otra vez a la reflexión.

Durante estas cinco temporadas, Alan Short y Denny Crane (James Spader y William Shatner) han sido la columna vertebral de la serie. Pero no los únicos que la han animado ni han hecho de ella algo inolvidable. Ahí están personajes como Jerry Spenson, Shirley Schmidt o Carl Sacks, por centrarnos sólo en las últimas temporadas; y eso sin hablar de la multitud de personajes de un solo capítulo que fueron trayendo sus tribulaciones -y a menudo, sus idas de pinza- a Crane, Poole & Schmidt.

Pero se ha acabado. Supongo que, como siempre, a causa de la audiencia. Sin duda para un sector del público americano (y parte de los anunciantes y a veces pienso que hasta para la misma cadena de televisión que la emitía) era una serie incómoda, que les obligaba a plantearse cosas en las que preferían no pensar y tocaba temas tradicionalmente tabú en la sociedad americana, y lo hacía sin cortarse un pelo. Con la excusa, tal vez, de que aquello no iba en serio, no era real, era una patochada, se atrevieron a bastantes cosas, en la mejor tradición de los bufones, los únicos autorizados a decirle al emperador que, no sólo está desnudo, sino que sus michelines le desbordan y, además, la tiene pequeña.

Al contrario que con otras series, esta última temporada ha sido un estupendo broche a toda la serie. Han sabido cerrarla y rematarla de un modo envidiable y, especialmente, han sabido darle un conclusión -¿pensada ya quizá desde el inicio?, quién sabe- a la historia personal de Denny y Alan, y al destino del primero.

Todo ha acado. O nada, en realidad. Los personajes son demasiado buenos para irse del todo. Y siguen donde deben estar, en nuestra memoria.

Hasta luego, Denny.

3 comentarios

  1. ¡Qué disgusto! Tengo las cuatro primeras temporadas y es una de las pocas series de las que, en un momento dado, puedo darme un atracón de episodios en un fin de semana.

    Hasta había conseguido que me cayera bien James Spader, que nunca me gustó como actor.

    Pero supongo que, entre tanta bazofia como sale, tarde o temprano sacarán algunas series más de esta categoría. Por lo menos, siempre que he pensado que alguna serie era lo mejor que había visto hasta el momento, algún tiempo después sale otra que la supera.

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