Ay, esa lógica “progre”

Aún si fuera cierto que las antenas repetidoras de telefonía móvil fueran perjudiciales de algún modo para nuestra salud (cosa que sigue lejos de ser demostrada; o, en otras palabras, no existe una sola prueba ni evidencia que avale esa idea) lo lógico sería, entonces, abogar por poner más antenas para reducir la potencia que tiene que usar cada una de ellas. Cuanto más se impida el desarrollo de las antenas repetidoras, más potentes tendrán que ser las que se pongan y más daño causarán -si es que lo causan, asunto sobre el que, repito, no existe evidencia alguna- a los que estén a su alrededor.

Pero, claro, reconocer eso y dejar que las cuestiones técnicas las resuelvan los que están capacitados para resolverlas (es decir, los técnicos en esa materia) y legislar en base a la realidad no es proge, no es cool y no da votos.

Y además, como todo el mundo sabe, la ciencia es “burguesa”, por definición. Reaccionaria, dogmática y, seguramente, falócrata y xenófoba.

Aunque es la única de las herramientas que tenemos para manejar el mundo real que nos da resultados prácticos, concretos y medibles, una y otra vez. Vamos, que funciona.

Claro que, ¿qué importa eso?

6 comentarios

  1. Hombre, la cosa es dudosa, pero yo considero que las antenas son peligrosas.

    Yo he trabajado tanto para Vodafone como Amena, en atención al cliente, con lo que he visto tanta información \interna\ como \externa\. Todos los análisis de las antenas los hacen las mismas compañias, no hay análisis externos, y a veces se producen coincidencias que no parecen coincidencias en algunos inmuebles, como tambien se han producido en otros que tenian transformadores electricos de mucha potencia. Esos hechos muchas veces no tienen difusion alguna en prensa.

    Hasta que se haga un estudio extenso, a cargo de gente que no tiene nada que ganar dando el visto bueno, yo no dejaria que me pusieran una antena cerca.

    Saludetes

  2. Primero. Que los propios ejecutivos de las compañías estén convencidos de que hay algo chungo y que ellos no pondrían una antena en su edificio, simplemente lo único que demuestra es que han caído en la misma paranoia que los demás.

    Segundo. En nuestro país no sé cómo se han hecho los estudios. Fuera de aquí se han hecho por entidades independientes. Y la conclusión a la que se ha llegado es inconcluyente: de momento no existe ninguna diferencia significativa en la salud de la peña que tiene un antena cerca y la que no.

    Tercero. Aún aceptando la posibilidad de que sean perjudiciasles… bueno, lo que digo en el post. Cuantas menos haya, más perjudiciales serán.

    Cuarto. Y lo que está claro es que, y eso es impepinable, no estamos dispuestos a renunciar a la telefonía móvil. O sea, nos hinchamos de protestas cuando quieren ponernos una antena en el edificio, pero luego nos cagamos en la madre de la compañía telefónica cuando nos quedamos sin cobertura. Eso es, como poco, incoherente y bastante hipócrita. O sea, “Yo quiero que me garanticen una buena cobertura. Eso sí, los efectos de las antenas que los sufra el vecino”. Hombre, pues no.

    Quinto. Evidentemente, Pau, puesto que no te fías y no dejarías que te pusieran una antena cerca, lo que pide la coherencia es que no uses la telefonía móvil. Pero, bueno, eso ya es cosa tuya, claro.

  3. Personalmente no tengo en principio un problema serio con ninguna antena. Pero los móviles se pueden extinguir salvo para necesidades específicas. Asi pues y siendo coherente , por mi que se carguen todas las antenas que haga falta.

  4. No estoy muy al tanto del tema, pero que yo sepa, en algún lugar del Ministerio de Sanidad, hay un departamento que recibe los casos de cáncer y similares así como los datos recogidos por los médicos del enfermos sobre sus usos y costubres (dirección, uso de electrodomésticos, móviles, lugar de residencia, etc) se cotejan y se buscan relaciones, y hasta ahora no se han encontrado. Lo que no quiere decir que no existan, pero, desde luego, no es una relación evidente a primera vista.

    las antenas emiten a muy baja potencia, y si realmente hubiese problemas, los currantes de los aeropuertos morirían todos de cancer, que hay más antenas y radiaciones que en un microondas.

  5. Lo que está claro es que quien vive debajo de una antena recibe una radiación despreciable o nula a efectos prácticos.

  6. Sí, ésa es otra que siempre me ha hecho gracia. Te niegas a poner una antena en tu edificio. ¿Resultado? La pone el vecino y tú recibes toda (bueno, estoy exagerando, claro) la radiación.

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