Brillantez de estilo

Leyendo una reseña a una recopilación de relatos de ciencia ficción de un autor más o menos novel (no importa ahora cuál, en realidad), me topo de repente con la siguiente frase:

Una solidez narrativa que, no obstante, carece de la brillantez de estilo necesaria para considerar sus textos como literarios

¿Qué quiere decir el crítico con unas palabras como esas? Bueno, intentar averiguar lo que hay en la mente de otra persona es una tarea, por definición, condenada al fracaso. Así que difícilmente podemos saber lo que quería decir el autor de esas palabras. Sólo sabemos lo que dice. Y lo que dice, de verdad, me parece aberrante: un texto no es literario si su estilo carece de “brillantez”.

El diccionario de la RAE nos dice que “brillantez” es:

1. f. brillo (‖ luz que refleja o emite un cuerpo).
2. f. Cualidad de brillante (‖ admirable o sobresaliente).

Dado que es poco probable que esté usando la primera acepción, debemos suponer que utiliza la segunda. Es decir, el estilo de una obra literaria debe ser, por fuerza, admirable o sobresaliente para ser considerada realmente literaria. No como buena literatura, sino simplemente como literatura. Sin esa brillantez de estilo, nos dice el autor de la reseña, no puede haber literatura (ni buena, ni mala).

Un autor con un estilo ramplón y anodino no hace literatura. Fijaos bien, no es que haga mala literatura (cosa en la que podríamos estar de acuerdo o, cuando menos, discutirla) sino que directamente no hace literatura.  ¿Un estilo brillante es necesario para que un texto sea considerado literario? ¿Pío Baroja, entonces, no hacía literatura? ¿Pérez Galdós tampoco?

Para mí, una frase como esa invalida por completo la reseña. Si su autor parte de la base de que, a causa de su estilo poco sobresaliente, la obra que está comentando no es literatura, lo que pueda decir a partir de ahí me resulta francamente irrelevante.

¿O quizá estoy siendo demasiado duro? Tal vez el  crítico sólo quería decir que los relatos reseñados no tienen la suficiente pericia estilística para convertirlos en buenos cuentos, que la bondad de la idea de partida no está acompañanado por una ejecución a su altura, lo que hace que los relatos no terminen de resultar del todo satisfactorios. Algo así, probablemente. Y confieso que, si leo la reseña completa, el contexto parece remitirme a esa interpretación.

Sin embargo, sigue quedando dentro de mí un cierto hálito de desasosiego. Vale, quizá el autor no quería decir lo que dijo, sino lo que acabo de explicar en el párrafo anterior. Pero lo cierto es que dijo lo que dijo. Y si el autor de una crítica no es capaz de expresar su pensamiento de un modo acertado,  comprensible y sin ambigüedades, ¿para qué sirve la crítica que está haciendo?

4 comentarios

  1. Tengo la sospecha de que hay cierta escuela de crítica (bueno, quizá debería hablar de tendencia o de moda; aún no he decidido qué palabra se ajusta mejor al caso) demasiado preocupada por “escribir bonito”, hasta el punto de olvidarse de la coherencia. Como si hubiese una intención por parte del crítico de dejar claro que “eh, por supuesto que tengo base para criticar un escrito; mira qué bien escribo yo”. Eso, además de darme la impresión de que corre cierto complejo de inferioridad por ahí, me hace pensar que se quiere imitar a modelos mal digeridos. Hay críticos que escriben de una forma bastante lírica y además saben lo que están diciendo; a los imitadores que intentan dar la misma impresión estilística se los pilla enseguida porque están tan obsesionados por formar frases que suenen elegantísimas que acaban por no decir nada (en el mejor de los casos) o por soltar auténticos disparates.

    Me temo que ese ejemplo que has puesto no es un caso excepcional. Barbaridades como esa, frases que “lucen bello” sin significar nada consistente, están a la orden del día.

  2. Personalmente no sé muy bien qué es eso del estilo, o lo literario o no literario. Pero lo que tengo claro es que hacer literatura no consiste en buscar sinónimos raros para epatar al lector y demostrarle lo buen filólogo que eres. Odio profundamente al autor que no me cuenta nada, y me la refanfinfla que escriba bonito o feo. Por la regla de tres de esa crítica no sería literatura la obra de Asimov o, incluso, la de Hemingway. No entiendo qué ganan algunos profesores que se vanaglorian de suspender a la mayoría de sus alumnos, ni tampoco a quien escribe para que no le entiendan, o para que le entiendan tres. Creo que ambos hacen mal su trabajo.

  3. ¿Y no estaremos confundiendo “admirable o sobresaliente2 con “complejo”?

    Se ha mencionado como contraejemplos a Pío Baroja, Galdós o Hemingway, pero ¿acaso su estilo no es “admirable y/o sobresaliente”? En mi opinión sí. Lo que hace que tengan un estilo brillante, aunque no precisamente con el brillo de la purpurina. Si así es como lo interpreta el tal crítico, no tengo nada que objetarle.

    Ars est adecuatio rei et intellectum (o algo así)

    El mejor estilo para un relato es el que mejor cuenta el relato. Punto pelota. Y las frases iniciales de “Flores para Algernon” son un estilazo, precisamente por estar escritas al modo de un deficiente mental.

    O, con un ejemplo más cercano a casa: la novela “Seis”, de Daniel Mares, en la que la narración con lenguaje infantíl hace aún más perversos los hechos que se cuentan.

    Lo que no invalida que el hiperbarroquismo de “Titus Grohan” sea también un estilazo; y perfectamente adecuado para su narración.

  4. No, no van por ahí los tiros, al menos en lo que se refiere a Baroja o Galdós. El primero, especialmente, escribía de un modo apresurado, sin apenas pararse a revisar y bastante descuidado, hasta el extremo de que a menudo se le escapaban inconsistencias gramaticales.

    El estilo de Baroja no es brillante: no por falta de complejidad, sino por que es un estilo descuidado, incluso diría que desgarbado, si se puede decir eso de un estilo.

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