Y luego querrán que veamos cine español

Acabo de ver La conjura de El Escorial.

Y ha sido una experiencia bastante frustrante. Ahí había dinero metido. Bastante dinero (y parte de él, mío, ya que estamos, y de todos los demás). Y se nota. La película está muy cuidada en los aspectos técnicos y el diseño de producción es impecable.

La idea de rodar directamente en inglés para su distribución en el extranjero no es, de partida, mala. Pero ahí es donde encontramos el primer escollo de la película. Aunque el inglés de los actores españoles no es malo (el de algunos es, de hecho, sorprendentemente bueno), están tan preocupados en pronunciar correctamente sus frases que durante todo el metraje parece que se están limitando a declamar un texto leído, sin poner en él más pasión o interés que el necesario para darle el adecuado tono de voz a cada frase. El resultado es que las interpretaciones son pobres, desangeladas y sin una pizca de convencimiento.

Eso no es lo peor, claro.

Lo peor es rodar lo que podría haber sido un apasionante thriller de intriga política en la España de Felipe II (porque la historia que se cuenta da para eso y para mucho más) y convertirlo en una película aburrida en la que te quedas todo el rato con la sensación de que no está pasando nada y, encima, lo poco que pasa no te importa demasiado. Narrada sin el menor sentido del ritmo, sin ningún interés por emocionar al espectador o involucrarlo en lo que está viendo, la película acaba siendo poco más que una serie de estampas del siglo de oro español por las que los distintos actores deambulan sin demasiado convencimiento. Solemne, engolada y totalmente pagada de su propia importancia, La conjura de El Escorial, se convierte enseguida en un auténtico coñazo en el que no nos importa nada de lo que les pase a ninguno de los personajes. Nos da igual que vivan, que mueran, que los torturen, que follen o que se venguen. Todo tiene la misma intensidad emocional (básicamente ninguna) y todo está narrado del mismo modo (distante y sin interés).

La frustración que mencionaba al principio viene cuando ves que detrás hay un esfuerzo importante, que los detalles técnicos se han cuidado al máximo para que visualmente las cosas funcionen. Y cuando encima comprendes que lo que te están narrando es algo que debería resultar emocionante y mantenerte pegado a la butaca desde el principio hasta el final, la frustración alcanza grados bastante altos.

Un buen equipo técnico. Un argumento que da para una buena historia. Un casting, en general, bastante decente (aunque, lo siento, Blanca Jara estará muy buena, pero tiene tanto de actriz como yo de astronauta). Y todo ello estropeado por un guión incapaz de darle intensidad dramática a ningún momento de la trama y una dirección que se ha limitado a colocar la cámara por aquí y por allá y esperar a ver qué pasa.

Esas cosas duelen (como ya dolieron en su día con Alatriste, que comparte algunos de los vicios de esta película). Y duelen más cuando todo eso sale, en buena medida, del dinero de mis impuestos.

En fin, espero que la inminente Ágora de Amenábar me reconcilie un poco con el cine español. Seguramente lo hará lo suficiente para, en algún tiempo, volver a picar con algo que tiene buena pinta y acabar de nuevo en un estado a mitad de camino entre la frustración y el cabreo.

Y sí, luego querrán que veamos cine español, claro. Y le echarán la culpa al público, a las redes P2P (pero, por el amor de Dios, ¿quién va a tener interés en descargarse una película española?) o al mal tiempo de que los espectadores no vayan al cine a ver los bodrios que hacen con nuestro dinero.

8 comentarios

  1. Hola nuevamente regreso a tu blog para encontrar gratamente que tu comentario es, como siempre, muy acertado, sabes? Yo me encuentro muy contenta porque mi blog Adaptaciones está a punto de cumplir un mes este 11 de Junio con sus primeros 100 post ¡y sus primeras mil visitas! y quisiera aprovechar la oportunidad de invitarte a ti y a tus lectores a que chequen todas las noticias, descargas, podcast y demás contenidos en http://adaptacionescine.blogspot.com … nuevamente quiero agradecerte por este espacio, muchas gracias, un abrazo!
    Fatima Valora.

  2. Es que ya lo dice el refran: “Si es español, no es cine; si es cine, no es español.”, que puede ser duro, pero desgraciadamente certero.

    Respecto a “Agora”, la espero con impaciencia debido a que siempre me ha interesado la vida de Hipatia de Alejandria, pero tengo miedo de como pueda ser el final. Sabiendo que Amenabar no se corta un pelo en mostrar horrores truculentos y espantosos, no me fio. Aunque “Los Otros” tuvo buen resultado y su trama mereció la pena, su pelicula “Tesis” me pareció mala y desagradable y repleta de violencia gratuita (por no decir lo mal que lo trabajaron los actores), de forma que no me confio demasiado…

  3. Completamente de acuerdo contigo, Rodolfo. Mal que nos pese, el cine español peca de exceso de proteccionismo. Existen buenas, muy buenas películas, con nuestra idiosincrasia propia, y que divierten y son de calidad. Pero hay algunos bodrios, realmente indigeribles, que tienen poca solución. No había visto la película en cuestión, pero me llamaba la atención precisamente por la ambientación y por lo sugerente de la historia. Finalmente no sé que haré, si terminaré por verla o no algún día, pero tomo buena nota de tu opinión.

    Saludos.

  4. Pues por una vez, he de decir que no estoy para nada de acuerdo contigo. No en lo tocante a esta película concreta, que no he visto pero de la que he oído lo suficiente sobre cómo fue el rodaje para imaginarme el bochornoso resultado. Pero, desde luego, sí he de mostrarme en desacuerdo con la extrapolación que haces al cine español en su conjunto. Porque, si es cierto que en lo tocante a películas grandilocuentes y épicas aún no estamos lo que se dice curtidos (pero habrá que ir ensayando, ¿no?), no lo es menos el hecho de que existe un muy buen cine español. Cine que, desgraciadamente, nadie va a ver. He tenido la suerte de trabajar en dos largometrajes hasta el momento, ambos de un género y un presupuesto radicalmente distintos a esta Conjura o a aquél Alatriste. Y puedo hablar de ellos con la objetividad que me confiere el ser un mero trabajador a sueldo, y no el artífice de ninguno de los dos (por desgracia, jejeje): el primero, La vergüenza, de David Planell, es un filme pequeño, con apenas cinco actores y dos casas, pero con unos resultados muy por encima del cine español que tanto se critica. El segundo, La mujer sin piano, de Javier Rebollo, aún está en fase de rodaje, pero puedo asegurar que ver al director hacer su trabajo es toda una lección de cine, no español, ni francés, ni checo… de cine, en general y con mayúsculas. Pero claro… ¿cuánta gente fue a las salas a ver su película anterior, “Lo que sé de Lola”? No, es mucho más fácil criticar a todo un cine en base a “Fuga de cerebros” o “Mentiras y gordas”, sin pararse a ver “Azuloscurocasinegro”, “Los abrazos rotos”, “Bajo las estrellas”, “Camino”, “REC” (o cualquiera de Balagueró, ya puestos) o (aunque esto ya supongo que estará fuera de toda cuestión) la obra de alguno de los sobresalientes cortometrajistas que circulan por ahí.

    Respecto al tema “subvenciones”, daría para un comentario tres veces más largo que el que acabo de poner, y no es cuestión de acaparar espacio, que al fin y al cabo este es tu blog, jeje…

  5. Por cierto, no hay cine que peque de mayor proteccionismo que el estadounidense. Y, en su caso, con unos mecanismos que rozan (como poco) la competencia desleal.

  6. Sin negar la bondad de las películas que comentas… ¿de quién es la culpa de que la gente, hasta el culo de ver bodrios españoles, se pierda las buenas películas que se hacen aquí -que sí, que seguro que se hacen-?

    Y, por otro lado, siempre lo he pensado y siempre lo pensaré: las subvenciones al arte acaban creando una mentalidad parasitaria en el artista. Y el cine español no es el único caso. Se podría hablar (y mucho) de la literatura en asturiano, o directamente, de personas que viven de las “ayudas a la creación literaria” que concede el estado central (y creo que algún autonómico también), aunque sus libros no los haya leído nadie ni, a veces, tan siquiera se hayan publicado. Y, cuando oigo a un cineasta español decir una estupidez supina como “yo es que no he hecho mi película para que la gente vaya a verla, sino para pasar a la Historia”, una vez que se me quitan las ganas de reír, lo que me dan es ganas de pisarle bien pisados los adminículos reproductores mientras le digo “pasa a la Historia con tu dinero, cabrón, no con el mío; con el mío, haz cosas que me apetezca ver”.

  7. Vale, otra peli tachada de la lista. Si te sirve de algo, Rodolfo, tu dinero ha servido para que yo ahorre parte del mío; te lo pagaré en cervezas si nos encontramos alguna vez xD.

    Lástima de tirar las perras en historias que no se pueden ver. Todavía me acuerdo de Alatriste y me cabreo, con el peazo película que podía haber salido de ahí…

  8. Bueno, como habitante del otro lado del charco debo decir que no pude pasar de los primeros 15 minutos de la película de Alatriste…

    Luego de leer los primeros 2 libros y me toco con… ejem…eso…

    Y totalmente de acuerdo con lo de las subvenciones, creo que en el 99% de los casos no despierta la creatividad sino que la mata, en función de la mentalidad parasitaria…

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