Zigzag

ZigZag, de José Carlos Somoza

Un gol. Un gol en toda regla. Ésa era la frase que acudía a mi mente mientras leía esta novela de José Carlos Somoza: “Este tío les ha colado un gol, ha metido una novela de ciencia ficción hard en una editorial generalista y ni se han dado cuenta”.

Bueno, no sé si es cierto que no se han dado cuenta. Desde luego, la etiqueta “ciencia ficción” está ausente en todo momento del libro, de la promoción que se le ha hecho y de las frasecitas publicitarias de rigor que lo envuelven, en una maniobra comercial bastante habitual en los últimos años que, por otro lado, no es que me parezca mal. Si no avisar al lector de que está leyendo ciencia ficción contribuye a que, efectivamente, la lea, por mí estupendo.

Pero vamos a lo que interesa.

En Zigzag José Carlos Somoza contruye una historia con evidente estructura de tecno-thriller a lo Crichton con más de un toque de terror, en una trama que gira alrededor de la posibilidad de ver el pasado y las consecuencias (terribles en este caso) que eso puede conllevar. Una idea que la ciencia ficción ha explotado durante años (me viene ahora a la memoria “El pasado muerto”, el excelente cuento de Asimov que parte de una premisa no muy distinta) y que Somoza utiliza con habilidad para imbricar en ella a sus personajes.

La novela está bien construida, mejor narrada y con ritmo perfectamente dosificado (la estructura a base de flashbacks tiene mucho que ver con ello, sin duda) que consigue que uno se lea sus más de quinientas páginas en un suspiro. Quizá ciertas actitudes y algunas situaciones pequen de tópicas (las temibles corporaciones en la sombra, varios tics archisobados de villano), pero el autor se las apaña para sortear ese peligro gracias a su evidente habilidad narrativa y al modo en que  consigue interesarnos siempre en la peripecia que narra y, sobre todo, en las cosas que se limita a sugerir y las distintas ambigüedades argumentales que plantea y que resuelve de un modo tan efectista como efectivo.

Y, por si fuera poco, la novela es ciencia ficción hard. En el más puro sentido. Y consigue serlo sin largos ladrillos expositivos ni interminables explicaciones divulgativas que ahoguen la trama y se carguen el ritmo de la novela. Al contrario, toda la parafernalia de física teórica que utiliza para justificar su visor del tiempo está perfectamente imbricada en la historia y no interrumpe su fluir en ningún momento. De hecho, mientras leía Zigzag no podía evitar pensar en Cronopaisaje de Benford y decirme a mí mismo una y otra vez que el escritor americano ya podía tomar de aquí unas cuantas lecciones narrativas.

He visto algunas críticas, en general desde dentro del fandom, que califican la novela de mala ciencia ficción. Incluso de fraude. Que acusan al autor de “oír campanas y no saber dónde”. De no tener demasiada idea de la física que está utilizando y cometer abundantes errores de bulto en su descripción de la teoría de cuerdas. Aunque eso fuera cierto, eso no haría de Zigzag una mala novela, aunque sin duda sí mala ciencia ficción. Sin embargo, no creo que sea el caso. No soy ningún experto en física de cuerdas (y confieso, además, que cuando llegué a ese capítulo en Historia del tiempo de Hawking empezó, en palabras del gran Tony G., “a dolerme la migraña”), pero la física que Somoza utiliza en su novela me parecía plausible y, tras varias consultas con algún amigo que de eso sabe bastante más que yo (entre otras cosas porque es físico teórico) mis sospechas se vieron confirmadas.

La ciencia real que Somoza utiliza en su novela está bien utilizada. En cuanto a las especulaciones que realiza tomando como base esa ciencia real y la “ciencia ficticia” que construye a partir de ellas… bueno, es una novela de ciencia ficción, al fin y al cabo. Y sus especulaciones y extrapolaciones no son más descabelladas ni menos plausibles que las de otras novelas del género.

Cuando leí La llave del abismo (otra novela que ha sido calificada de mala sin paliativos por algunos supuestos críticos de dentro del fandom, y que estoy seguro de que de haber sido firmada por alguien “de dentro” habría sido recibida con auténtico alborozo) supe que el resto de la obra de Somoza no me iba a decepcionar. Tras Zigzag, y puesto que parezco empeñado en ir leyéndola en orden inverso, debería lanzarme sobre El detalle o La caja de marfil. Pero confieso que me apetece bastante más probar suerte con La dama número trece o Clara y la penumbra.

Ya veremos. Entretanto, Zigzag ha sido una lectura absorbente y trepidante de la primera página a la última.

6 comentarios

  1. No te recomiendo “La caja de marfil”. Es muy decepcionante, lo peor de Somoza que he leído. Tampoco te recomiendo “La llave del abismo”, que sencillamente carece de personajes consistentes. “La dama número 13” está bien, pero te aconsejo sobre todo “Clara y la penumbra” y “La caverna de las ideas”. Son soberbias.

  2. La llave del abismo ya la leí y, aunque estoy de acuerdo con lo que dices de los personajes, la peripecia de la novela (y todo el entramado lovecraftiano que se monta) me funcionó lo suficiente para que no me importase.

    Me apunto las otras recomendaciones que me das, en cualquier caso.

  3. Yo sobre todo te recomiendo “la dama número trece” para mi una de las mejores novelas de terror de estos recientes añitos. Aunque verás recursos ya utilizados en estas últimas novelas. Lástima que Balagueró todavía no realice la película.
    Respecto a la llave del abismo, la verdad es que no le veo nada bueno, pero bueno esta info última tampoco importa.

  4. A mí, la Llave del Abismo me gustó y entretuvo mucho.
    ZigZag aún no la he leído. A ver qué tal.

  5. Comparto tu opinión sobre Zig Zag, que quizás para los puristas no sea una gran novela de ciencia ficción pero es, desde luego, una novela bien escrita y sólidamente construida, creíble y que no se te cae de las manos de puro aburrimiento o insensatez. Por las mismas fechas que terminé a Somoza (de quien hasta entonces sólo había leído la excelente Clara y la penumbra) probé con El Cuarto Reino, de Francesc Miralles, y siendo las dos obras de autores en castellano que podrían enmarcarse en ese estilo de best-seller actual, de argumentos con tirón y lectura rápida, mientras Somoza te sumerge entre sus páginas y te inquieta, Miralles te aburre con una historia sin pies ni cabeza, ilógica y llena de personajes increíbles.

  6. La verdad que leí la novela con espectación, de todo lo que había escuchado de Somoza, pero me llevé un chasco tremendo. La novela me pareció alargada tremendamente, innecesariamente, inflada. Aq es cierto que la imbricación de la cf hard en la historia no se resiente (ahí es un acierto a mi ver), la historia en sí te lleva siempre a esperar un acontecimiento y un desenlace que a mí personalmente me dejó igual, y que terminé casi por obligación. Mi opinión es que como novela corta (o novela a secas, pero la mitad de páginas) hubiera ganado. Eso si, es interesante que entre en la narrativa mainstrean, y el autor es majo. No he leido por otro lado nada más de él escepto tres novelas cortas breves que no me llamaron la atención. Tendré que probar con otras.

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