El día del libro

Como siempre por esas fechas, un caballero se adentró en la cueva del dragón, dispuesto a acabar con él, y armado con acero y confianza en sí mismo.

Como siempre, fracasó. El dragón prometió perdonarle la vida a cambio de que le contase su historia. El caballero así lo hizo, mientras la doncella custodiada por el dragón pasaba sus palabras al papel.

Como siempre, el dragón no cumplió su palabra (el sentido de la verdad de los dragones es elástico, al fin y al cabo) y mató al caballero. No sin antes desollarlo.

Como siempre, añadió la historia a su colección. Para entonces, su biblioteca (primorosamente encuadernada en piel de caballero) ya superaba los mil quinientos volúmenes.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.