Debut

El asesino alza el martillo y lo deja caer sobre el enorme clavo de ferrocarril que ha apoyado en la frente de su víctima. Incapaz de sujetarle bien la cabeza, falla su objetivo y destroza con torpeza el pómulo izquierdo de la pobre mujer, que empieza a aullar como una bestia herida.

El asesino se detiene, avergonzado.

-Lo siento -dice, en un tono de abyecta disculpa-. Es mi primera vez.

5 comentarios

  1. Esto es lo más vomitivo y repugnante que nunca había leido nunca desde la biblia, uno de los pocos libros junto con el corán, el libro del mormón y algún panfleto religioso que dan ganas de quemar (aunque eso nunca deba hacerse). Los humanos sufrimos tortura y el dolor porque la creamos con deleite y disfrutamos ver como otros mueren con sufrimiento. Eso no está bien. Cuantos leen lo que ha ocurrido en tantos sitios del planeta con morbo y fascinación, pero soportar semejante horror nos volvería locos.

    Sobre todo porque lo que se muestra en este enanorelato ocurre en la realidad en muchos lugares en el mundo y es horrible, pavoroso, repugnante e inmundo. Hasta que no nos libremos de ello nuestra condicion humana siempre nos dará verguenza propia y ajena.

    No podemos permitir el dolor. Nunca. Nunca. Jamás.

    No vuelvas a repetir esto, por favor. Perderás un lector para siempre.

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