Star Trek: la película

Ahora que es inminente el estreno de la nueva entrega de Star Trek, de manos de J.J. Abrams, donde se retrocede a los “años mozos” de Kirk, Spock y McCoy, es quizá un buen momento para recordar la primera entrega cinematográfica de la franquicia, estrenada en el lejanísimo 1979 y a cuyo timón estuvo un cineasta tan veterano y solvente como Robert Wise.

No deja de resultar sorprendente el hecho de que, pese a ser la más fiel en espíritu a la serie original, la primera de las películas para la pantalla grande de Star Trek siempre me resultó la menos satisfactoria. Y es más sorprendente aún si tenemos en cuenta, como he dicho, que tras las cámaras estaba Robert Wise, responsable de auténticos clásicos de la ciencia ficción cinematográfica como Ultimatum a la Tierra o La amenaza de Andrómeda. Y es que incluso bodrios indudables como Star Trek V: la última frontera me resultaban más entretenidos de ver: es cierto que terminado su visionado me maldecía una vez más por haber cedido a mi afán completista y haber caído en la tentación de ver aquella cosa horrible, pero no podía por menos de darme cuenta de que la película, pese a todo, me había divertido. En cambio, en este primer Star Trek cinematográfico, aun con momentos de fascinación, la sensación que me embargaba durante casi todo su metraje era de frialdad y distanciamiento.

Y es que en Star Trek: la película había un elemento característico de la serie clásica que estaba ausente, y era precisamente esa ausencia la que lo convertía en un producto frío, aséptico y ocasionalmente aburrido: el humor. Sin humor no hay “química” entre el trío Kirk-Spock-McCoy, y sin esa química Star Trek (siempre refiriéndonos a su etapa clásica) pierde todo el sentido.

Y sin embargo, no podemos obviar el hecho de que la primera aventura en pantalla grande del Enterprise sigue siendo (más allá de nostalgias de fan) una buena película de ciencia ficción, sin nada que envidiar a otras producciones de la época, con una historia perfectamente tramada y una resolución, sorprendente e inevitable a la vez, que remite a los mejores momentos de la historia de la ciencia ficción.

Esta ambivalencia (el rechazo como fan de Star Trek pero la aceptación como simple aficionado a la CF) se ha reducido en el montaje del director que se editó directamente en DVD. Un montaje que no difiere demasiado de lo que se vio en su día en el cine, pero sí lo suficiente para hacer que la película resulte menos henchida de una trascendentalidad en ocasiones fatua y para que los personajes funcionen mejor de lo que lo hicieron en su momento. Y el modo de conseguir eso no ha podido ser más simple: reducir ligeramente algunas secuencias de efectos especiales demasiado largas y ampulosas e incorporar algunos momentos de interacción entre los personajes. Así, aunque es en un 90% la misma película que se estrenó hace más de treinta años, ese pequeño porcentaje de diferencia la convierte en una película mucho más redonda y satisfactoria, tanto para el fan de la serie como para el espectador ocasional.

Como no podía ser menos, los extras que acompañan al DVD son considerables, incluyendo el inevitable (e interesante) comentario en audio y las no menos inevitables secuencias descartadas, junto a algunas pruebas de cámara de lo que iba a ser la segunda serie televisiva de Star Trek y que resultó paralizada por el rodaje de esta película.

Pero quizá lo más interesante no sean los extras en sí, sino el “remozado” al que se han sometido los efectos especiales de la película, por cuanto resulta algo visto pocas veces (o casi diría que ninguna) en el mundo del cine comercial de ciencia ficción. Se han incorporado algunos FX nuevos, y se ha pegado un repaso a los antiguos, pero se ha hecho de una manera sorprendente. Aunque se utilizan las técnicas más modernas en cuanto a efectos generados por ordenador, se ha trabajado siempre con la voluntad de que esos efectos tengan el mismo aspecto que habrían tenido en 1979 con las técnicas entonces a disposición de la industria. Ese respeto del autor por su propia obra, algo que debería ser la norma, resulta sin embargo poco menos que inaudito, y quizá otros directores y productores deberían tomar nota y aplicarse el cuento.

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que estoy pensando en George Lucas y en los FX que incorporó a la edición especial de su primera trilogía de Star Wars y que desentonan con el resto del material filmado tanto como un acelerador de partículas en la cueva de un Cro-magnon. Wise, sin embargo, se ha limitado a terminar su película y dejarla con el aspecto que habría debido tener en su día si las presiones por estrenarla no le hubieran dejado sin tiempo para ello. Un ejemplo de lo que, en medio de esta fiebre remozadora de productos clásicos, debería ser la norma pero que, como casi siempre, terminará convertido en una afortunada excepción.

4 comentarios

  1. Pues Star Trek (La Pelicula) no me decepcionó en absoluto. Me pareció demasiado lenta en algunos momentos, sobre todo cuando "presentan" al Enterprise y en algunas determinadas ocasiones en las cuales los personajes mantienen diálogos que quedan un tanto fuera de la trama argumental. Pero lo que ocurre en la propia película es fascinante: la enorme nube que devora todo a su paso, el viaje del Enterprise, acercamiento, contacto inicial y la magnifica sonda de energía que "rapta" a Ilia para después entrar en la nube y ver prácticamente un universo entero (incluyendo el viaje verdaderamente alucinante que se pega el Spock) y el desenlace argumental de lo que es Vger, es rotundamente genial. A muchos lo del origen de Vger les debe resultar absurdo, pero para quienes en los 80 y 90 vivimos las misiones Voyager 1 y 2 de la NASA fue un regalo. Y los efectos especiales, concretamente cuando la Enterprise viaja a traves de la nube, son una maravilla.

    Bueno, es un parecer. A ver que tal resulta la nueva entrega…

  2. No, si como digo, la película no es mala. Y, de hecho, seguramente sea la más redonda de todas las pelis de Star Trek (a ver qué hace Abrams con la nueva).

    Y recuerdo que, cuando la vi en su momento, la idea del planeta-máquina que se encuentran con una sonda terrestre y la consideran uno de los suyos ("primitivo per consanguineo", creo que dice Spok), le actualizan el software (pedazo de upgrade que le hacen) y lo llenan de periféricos y lo mandan de vuelta a su creador, es brillante.

    El argumento original era, creo recordar, de Alan Dean Foster. Y estaba basado en parte en el episidio de la serie original "The Changelling", en el que una antigua sonda espacial terrestre se había fusionado con una nave robot dedicada a erradicar la vida hostil en el universo.

  3. Hombre, Abrams ha reconocido que a él lo que le hubiera gustado hacer es una de Star Wars. Y unido a los trailers, pues sí, tiene toda la pinta de ir por ese camino.

    Sin embargo, cuando ves a Silar siendo un Spok tan Spok…

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