Creced y multiplicaos… cueste lo que cueste

Mientras los obispos españoles se despeñan alegres y entusiastas por el más profundo y escarpado abismo de la demagogia más desenfrenada (ya sabéis: un lince está más protegido que un bebé humano), el representante en la Tierra de su jefe supremo está de visita en África (un continente con un 68% de población infectada de VIH en el que vive el 68% de la población infectada de VIH en todo el mundo) y la aprovecha para decir que no sólo los condones no son la solución para el SIDA, sino que agravan el problema. Que lo que hay que hacer es replantearse las relaciones sexuales con más espiritualidad.

Hay semanas que, la verdad, preferiría no enterarme de lo que pasa en el mundo. En serio.

6 comentarios

  1. Pues yo veo bien que el lince esté más protegido, hay bastantes menos linces que personas y en general valen bastante más la pena.

  2. Lo mejor que puede ocurrir en el Universo es que la especie humana desaparezca para siempre y cuanto antes.

  3. Pues dadas las circunstancias actuales del mundo, estoy bastante de acuerdo con el Agente Smith (de Matrix, que por cierto, si que sabia bien como multiplicarse…:-) ) que el ser humano es como una enfermedad, un tumor, a escala planetaria. Lo siento, pero es lo que pienso. Muchas veces me gustaria que el planeta fuese ahora como lo fue, por ejemplo hace 10 o 15 millones de años: mucho mejor.

  4. El ser humano no es que sea una epidemia a escala planetaria: la vida lo es, directamente. El comportamiento de cualquier forma de vida es idéntico en ese aspecto al de las bacterias: crecer y crecer y consumir y multiplicarse hasta llenarlo todo y acabar colapsando el entorno.

    Cualquier forma de vida del planeta se comporta así. Si no llegan a nuestros extremos es porque tienen predadores que controlan su población… y nosotros no los tenemos. Es así de sencillo. Pura biología.

    De hecho, una de las mayores patrañas que suelta el agente Smith en Matrix es precisamente cuando afirma que los humanos no somos mamíferos porque los mamíferos, instintivamente, acaban encontrando un estado de equilibrio con su entorno. Eso es totalmente falso. Nos comportamos exactamente igual que cualquier otro mamífero: nos alimentamos, nos reproducimos y nos esparcimos hasta llenar cuanto alcanza la vista… con la diferencia, como ya he dicho, de que no tenemos predadores que frenen nuestro crecimiento.

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