Watchmen, digna pero fallida

El sábado salí del cine con una sensación un tanto ambivalente. Me pasé toda la proyección de Watchmen fascinado por lo que estaba viendo, atrapado por el poder visual de las imágenes y el modo en que reflejaban casi a la perfección el cómic que leí por primera vez hace más de veinte años. Y, al mismo tiempo, no podía librarme de la sensación de que algo no terminaba de funcionar.

Sin duda el esfuerzo para conseguir un guion que fuera inteligible y que no dejara en el tintero nada importante tuvo que ser titánico. Y, pese a mis temores, fue una tarea coronada por el éxito. El guion de Watchmen consigue trasladar a la pantalla casi todo lo que de relevante hay en el cómic y es capaz de construir con ello una historia que se sigue a la perfección sin tener un conocimiento previo de la obra que adapta. Eso, teniendo en cuenta la densidad del cómic de Moore y Gibbons, no es moco de pavo.

Y visualmente, la película resulta fascinante. Lo es, al menos, para el conocedor del cómic, que no sólo encuentra la estética de lo que ha leído perfectamente trasladada a la pantalla, sino también buena parte de los planos y los momentos visualmente más impactantes. En cuanto a si lo es también para el que se acerca “virgen” a la película, me temo que no estoy en condiciones de juzgarlo.

La secuencia de créditos resume a la perfección los momentos fundamentales del pasado de los personajes y, de paso, nos muestra de un modo eficaz y dinámico las principales diferencias entre el universo en el que se desarrolla Watchmen y el real, de modo que nos sumergimos rapidamente y sin problemas en ese 1985 alternativo donde Richard Nixon sigue siendo presidente de los Estados Unidos.

Y casi todas las secuencias de la película, tomadas aisladamente, funcionan, tienen entidad narrativa propia y están bien construidas. Con dos excepciones notorias: La primera, la secuencia del Doctor Mahattan en Marte, donde se convierte uno de los juegos con el tiempo más fascinantes que he leído jamás en un simple flashback sin demasiado interés; y la segunda, el momento en que Rorschach habla con el psiquiatra, donde se pierde la intensidad emocional de la historia de Kovacs, al pasar demasiado rápidamente del “veo una bonita mariposa” al “te voy a contar lo que es Rorschach realmente”, casi sin transición. Pero, como he dicho, aparte de esos dos momentos puntuales, las distintas secuencia del film funcionan y están bien narradas.

Y sin embargo… algo falla. Algo no funciona. Algo no termina de cuadrar.

Porque la impresión que me dejó la película, al salir de ella, fue que si no hubiera leído el cómic (y no estuviera, por tanto, fascinado visualmente por lo que me mostraban en la pantalla) me habría parecido aburrida.

¿Y por qué, me decía, si todo parece funcionar? Un guión inteligible y bien construido, una estética fascinante, cada secuencia bien narrada… ¿Qué es lo que pasa, entonces, que la película no me termina de convencer?

El problema es el ritmo.  Y lo es porque, literalmente, no existe. La película carece de él. No porque sea moroso, ni demasiado rápido, ni irregular. Sino, simplemente, no existe. Desde el principio hasta el final, Watchmen es, en ese sentido, totalmente plana. No hay en ningún momento una sensación de tempo narrativo. De algún modo, entre la creación de cada secuencia del film (que, como he dicho, funcionan -y algunas muy bien- tomadas aisladamente) y el ensamblaje de cada una de ellas, algo se ha perdido por el camino, construyendo finalmente un artefacto que acaba teniendo la intensidad narrativa de un documental o un libro de texto.

Como si, en cierto modo, toda la película estuviera rodada en plano medio.

POSTDATA 1: El doblaje.

En general, malo. Y, en algunos casos, ridículo. El Doctor Mahattan debería parecer un ser que está por encima de las emociones de la humanidad, no alguien que habla con el afectado afeminamiento de un elfo de Peter Jackson. De hecho, cuando el personaje dice que va a crear vida propia, lo que se me pasó por la cabeza era que iba a construir la Tierra Media y luego irse a vivir a Rivendel con Elrond.

POSTDATA 2: Incomprensión.

Con todos sus defectos, la película es un intento digno y respetuoso de adaptar la obra de Moore y Gibbons. Y, desde luego, Alan Moore ha permitido que relacionasen su nombre con cosas mucho peores. Así que, una vez más (como me pasó con V de Vendetta) no comprendo que permitas que te mencionen en los créditos de basuras más bien infectas como From Hell o La liga de los hombres extraordinarios, y te niegues a ser vinculado con este intento, fallido, tal vez, pero honrado y esforzado, de adaptar tu obra.

POSTDATA 3: Manías de friki.

Todos tenemos nuestros momentos favoritos en una obra que nos gusta. Momentos que habríamos querido ver en la pantalla y que nos fastidia que no pasen a la adaptación. No deja de ser una tontería, un capricho de fan, sin duda alguna.

Sin embargo, confieso que, cuando Rorschach le dice al psiquiatra “lo poco que quedaba de Kovacs murió en ese momento”, no pude evitar echar de menos el modo en que eso mismo es narrado en el cómic: “Fue Kovacs quien alzó el brazo y gritó ¡Madre! bajo la máscara. Fue Rorschach quien lo bajó”.

Y, por supuesto, echo de menos mi momento favorito del cómic, cuando el psiquiatra comprende que el verdadero horror no es ver cosas espantosas en las manchas de tinta, sino darse cuenta de que no son más que eso, manchas de tinta, sin ningún sentido. “Eso es todo. Estamos solos. No hay nada más”.

Como he dicho, eso no es más que un capricho de fan, y no tiene la menor relevancia para juzgar si la película es mejor o peor.

POSTDATA 4: No fui a ver un trailer.

Es posible, aunque tengo mis dudas, que al menos parte del problema que he mencionado se arregle con ese montaje en DVD que, parece ser, incorporará cincuenta minutos más de metraje. El problema es que no pagué casi siete euros por ver un trailer, sino una película completa, narices.

POSTADATA 5: Pese a todo…

Con todo lo que he dicho, me apetece volver a ver la película. Y, por supuesto, en cuanto salga en DVD (al menos en cuanto salga la edición íntegra con el montaje definitivo) caerá en mis garras y acabará en mi videoteca. Eso no lo dudéis.

23 comentarios

  1. Excelente, excelente Rudy. Aunque voy a añadir algo que creo es bastante importante y que he visto a partir de mis propias “manías de friki”… :)

    La película me estaba fascinando hasta el momento en que Veidt aparece por primera vez, reflejando en “tiempo real” la entrevista que en el comic aparece completa como tal, a modo de recorte o extracto, complementando el número 11 (si no me equivoco) del comic. En la original de Moore, Veidt declara que Rorscharch le parece un hombre muy íntegro, aunque discrepe con el porque ve el mundo en blanco y negro. Sin embargo, en la película, mientras Veidt posa mostrando una insufrible vanidad y superioridad, desecha a Rorscharch llamándole claramente psicópata (!!!)… momento en el que me quedé con la boca abierta, sin dar crédito. Y a partir de ahí, creo que jodieron totalmente la película, y me explico.

    Todos los personajes de Watchmen son fascinantes. Pero creo que en realidad los dos más fascinantes, los polos opuestos de uno de los ejes fundamentales alrededor de los cuales rota la historia de Watchmen son precisamente Veidt y Rorscharch. El primero es un auténtico, genuino filántropo de buen corazón que merced a su extraordinario entendimiento del ser humano ha sabido perfeccionarse a sí mismo, distanciándose en el proceso del común de los mortales sin darse cuenta, olvidando cómo es la vida de los mismos, pero sin mirarlos por encima, al menos no a sabiendas; el cree ser el más integro, quizá más que Rorscharch, lo que le autojustifíca para, al final, usar cualquier medio en consecución de un fin. Por contra, Rorscharch casi siempre -y quiero reclacar casi siempre- utiliza cualquier medio para la consecución de un fin, pero al final es, sistemáticamente, el más integro, el genuino. En otras palabras: en el fondo ambos son lo contrario de lo que parecen en su superficie, lo que les convierte en complejos personajes con dimensión.

    Pero en la película, eligen considerar tonto al espectador, y les aplican un pasmoso reduccionismo. De repente, Veidt es, simplemente, un megalómano pagado de sí mismo, que cree que Rorscharch es un psicópata. Fundamentalmente porque el reduccionismo aplicado a este lo convierte en, efectivamente, un psicópata. Si, si, está la historia del secuestro, pero en todas las actuaciones de Rorscharch hay diferencias abismales entre el comic y la película. El Rorscharch del comic utiliza la violencia como medio para conseguir un fin. El Rorscharch de la película es gratuítamente violento, supongo que para llenar una ridícula necesidad del cine actual, la época en la que cualquier niño -y me gustaría recalcar niño- puede acceder por internet a vídeos donde terroristas iraquíes decapitan a gente. Rorscharch es simplificado para usarlo como excusa. Y en el proceso hacen imposibles de creer dos de las escenas más poderosas del comic, una cuando declara amistad mutua con Daniel, y el final, cuando se enfrenta a Manhattan quitándose la máscara, simbólicamente revelando su frágil yo interior.

    Hay además, otra escena de Rorscharch en el comic, que refuerza su humanidad y que en la película convierten en una estupidez violenta y cómica que insiste en simplificar a Rorscharch reafirmando su nuevo papel de psicópata. Me refiero a cuando recupera su máscara. En el comic, se enfrenta a su ex-casera, que ha declarado haber sido acosada sexualmente por él (¡JA!). Supongo que su intención es darle un par de hostias, pero entonces Daniel le recuerda que los hijos de ella están presentes, y viéndose reflejado en ellos, Rorscharch decide no utilizar la violencia, porque sería un sinsentido.

    Pero claro, en la película es solo un psicópata, lo que aprovechan para que sus escenas sean innecesaria e insufríblemente violentas, estúpidamente mucho mas que el comic original, pero claro, a los adolescentes actuales, abotargados por el esceso de información histérica y la droga, o les das con un yunque en la cabeza o ni se enteran. Un psicópata de quien es imposible creer la integridad necesaria para negarse a participar en la “broma pesada” de Veidt. Lo que me lleva al final de la película y de como han, literalmente, mutilado al personaje más interesante de todos.

    Porque la película traiciona totalmente al comic cuando se carga la ambigüedad y madurez -y de nuevo me gustaría recalcar, madurez- de la solución final. En la película al contrario que en el comic, Daniel y Laurie se van sin aceptar la solución de Veidt, convirtiendo al personaje en un ridículo archivillano, megalómano y vanidoso, lo que no tiene nada que ver, pero nada que ver, con el personaje original. Ni que decir tiene que en la película no se menciona el nudo gordiano por ningún sitio.

    Esta triste manipulación no solo simplifica la historia original, sino que le da una dimensión más pueril (ya ni menciono lo de la excusa para la hiperviolencia gratuita), dando un giro de 180 grados a la conclusión de la historia, y que narices, a toda la historia. Y me temo que, de nuevo siguiendo el signo de los tiempos, los árboles no nos dejan ver el bosque y lo superficial, es decir, la “fiel adaptación visual”, no nos ha dejado ver en general, que nos la han colado doblada y en realidad esta es otra historia diferente. Una historia de buenos y malos, blanco y negro, como los comics de superhéroes de antaño. Los mismos que intentaba superar Watchmen desde la perspectiva de la madurez. Vamos, que la película sigue siendo un rollo moderno adolescente, aunque no lo parezca por estar llena de escenas escritas originalmente por Moore. Eso explicaría tanta escena a lo Wachowski y tanta violencia estúpida. Uy, perdon, que he vuelto a mencionarlo.

  2. Hay mucho de matizable en lo que comentas, aunque no estoy del todo en desacuerdo. Sin duda en la película hay una simplificación evidente de personajes y situaciones que pueden llevar en más de un momento a traicionar al original.

    Sin embargo, al menos para mí, el pecado supremo de cualquier adaptación no es que traicione el original del que parte, sino el medio al que lo lleva. Me explico: una adaptación al cine de un libro o un cómic debe ser, ante todo, una buena película. Si además mantiene íntegro el espíritu de lo que adapta, mucho mejor, pero no es necesario. ¿Ejemplos? Pues, por mencionar el primero que me viene a la cabeza, Blade Runner, que traiciona en más de un momento el mensaje de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?.

    Como película Watchmen me parece fallida por lo que comento en el post. Como adaptación… es fiel en algunos aspectos y no lo es en otros. Y esa falta de fidelidad creo que no es deliberada (aunque ahí ya nos metemos en un terreno pantanoso: interpretar las intenciones del director) sino que viene dada por un exceso de simplificación para que el filme sea más “aceptado” por el público general y por un exceso de “superheroicidad” en algunos momentos por el mismo motivo.

    Aclaro que Veidt nunca me ha parecido, por otro lado, un personaje ambiguo moralmente: siempre lo vi como un megalómano convencido de ser el único que puece salvar al mundo. No creo que sea un “buen tipo”, una “buena persona”, aunque seguro que se ve así a sí mismo.

  3. un ridículo archivillano, megalómano y vanidoso, lo que no tiene nada que ver, pero nada que ver, con el personaje original

    Aclaro, por si no había quedado suficientemente claro, que así es como siempre he visto al personaje original: megalómano y vanidoso. Un archivillano. De hecho, el arquetipo del archivillano de las películas de James Bond, dispuesto a instaurar su utopía en la Tierra al precio que sea.

    La gracia del asunto es que aquí, es el que triunfa.

  4. Sin la menor intención de entrar en detalles (mucha gente lo está haciendo ya), creo que la película posee una gran virtud que se sobrepone a sus defectos: la fascinación que provoca. Exactamente la misma fascinación que genera el comic, algo que, en mi opinión, se debe a la capacidad de hacer verosimil lo que no lo es. Por mi experiencia, los adultos que no han leído el comic experimentan la misma fascinación al ver el film. Así pues, creo que la película es menos fallida de lo que dicen por ahí. Al menos, es mucho mejor de lo que yo esperaba.

  5. Yo entro en el caso de los que fueron a ver la película sin conocer el comic. No me ha gustado, si, visualmente me ha gustado mucho, pero no podía evitar mirar el reloj de vez en cuando y dar algún que otro bostezo. Los personajes no me engancharon, Roschach, que lleva una buena parte del peso argumental, me cae mal desde el principio, porque parece un fascista violento y fundamentalista, y no entiendo como le dice a Dan que es buena persona y son amigos cuando intuye que el amante de Laurie, si el sexo para él es increíblemente negativo.

    La historia tampoco me acabó de captar, y la forma en que Papa Pitufo cambia de opinión con respecto a salvar la tierra me parece bastante ridícula.

  6. Al menos, es mucho mejor de lo que yo esperaba.

    Curioso que comentes eso, César, porque es cierto que la película, al menos en mi caso, no confirma ninguno de los temores con los que fui a verla. Esperaba un desastre y, sin embargo, se las apaña para salir “casi” airosa del difícil papelón en el que se había metido. Si además de todo lo que tiene hubieran conseguido dotarla de un mínimo sentido del ritmo, habría sido un peliculón.

  7. Por otro lado, y respondiendo a Enhiro, de las personas que fuimos el sábado al cine, había dos que no tenían ningún conocimiento previo del cómic (más allá de haberlo visto en una estantería, obviamente). Sé que a una de ellas le gustó la película, en líneas generales.

    Respecto al modo en que doc Manhattan cambia de idea sobre la vida, creo que tiene que ver con lo que apuntaba antes: la excesiva simplificación ya sea por motivos comerciales o, simplemente, de tiempo.

    En esencia, sus motivos son los mismos que los del cómic. Pero la forma apresurada en que en la película llega a, digamos, darse cuenta de esos motivos (que la vida de Laurie es, en sí misma un milagro por todo el cruce increíble de probabilidades extremas que implica; y, una vez aceptado eso de una vida en concreto, se puede decir lo mismo de cualquier vida), hace que en la película resulte menos creíble. Que parezca que, de pronto, a doc Manhattan le ha dado un subidón de azúcar y se nos haya vuelto sensiblero.

  8. En cuanto a Veidt, lo de “buena persona” lo he dicho más bien pensando en el espantajo de la película. El auténtico no es la Madre Teresa de Calcuta, claro. En realidad, Veidt es un idealista: quiere convertir a todo el mundo en Adrian Veidts, hombres perfectos. No en vano está obsesionado con Alejandro y el Helenismo. No es hasta que choca de frente con el Comediante que su visión idealizada se ve enfrentada al mundo real, y empiza a pensar en quizás para un mundo pesimista las soluciones “laterales” son válidas, y comienza a forjar su plan que, perdiendo la perspectiva, y realizando con ello hechos muy cuestionables que en realidad traicionan su idealismo original. De ahí, a un villano de james Bond… pues creo que hay un trecho largo. Entre otras cosas porque queda completamente claro que el no busca el poder, en tanto en cuanto todo lo que tiene lo ha conseguido por si mismo desde cero, porque así lo ha deseado, con voluntad y disciplina. Lo que vendría a ser su “superpoder”, vamos. Eso si, supongo que se ve como el único capaz de solucionar el problema de la tierra. De hecho es lo que le hecha en cara el Comediante, y es a partir de ahí cuando cambia el método.

    En cuanto al apunto sobre Rorscharch que hace Enhiro, en realidad el trauma sobre el sexo no dirige su vida y no es tan severo o en caso contrario si que podría estar loco, pero de verdad. Rorscharch puede considerar enseguida algunas cosas como pornográficas; probablemente las mismas cosas que nuestras abuelas. Pero entiende perfectamente que la relación entre Daniel y Laurie es sincera, no amoral ni nada por el estilo. Que por cierto, otra simplificación, el Daniel original tiene problemas sexuales por su frustración vital, mientras que en la película, cosa que no ocurre en el comic, se hace una clara alusión a un fetichismo que, en fin, de nuevo cambian al personaje… :P

    En cuanto adaptación al medio, pues de antemano son lenguajes diferentes, y en el caso de Watchmen Moore ha declarado que usa a fondo los recursos del medio, lo cual la hace imposible de adaptar. Solo hay que considerar el capítulo 5, Fearful Simmetry, y su juego de reflejos (la última página es reflejo de la primera, y de ahí en adelante…). Además, el cine es un medio más pobre que el comic, porque este necesita la actuación constante de la imaginación, mientras que aquel es totalmente pasivo.

  9. De lo que ha dicho Flecha hay una cosa con la que estoy de acuerdo. Es el vergonzoso uso del gore sin sentido. En el tebeo hay violencia, pero no se abusa de la casquería. Quizá a los fanáticos del cine de Zombis les guste, pero a mí me parece que cosas como estas son las que desvirtúan el cine fantástico.

    Y ojo que eso sí que influye significativamente en la historia. En la escena en que Kovacks deja de serlo para ser Roschach en la película se nos muestra como un mero psicópata gore, mientras que lo que hace en el tebeo es mucho más sádico si cabe, pero más acorde con su cambio de personalidad.

    Lo que me lleva a la razón por la que salí de mal humor, y es que lo que falta en el interrogatorio con el psiquiatra y en el episodio de Marte con Manhattan es fundamental. Si no aparece en la versión definitiva, vale, es una cagada del director, pero como lo haga es un timo mayúsculo y una afrenta que como espectador considero casi personal.

    Estoy de acuerdo con lo que dices Rudy sobre que no es una mala adaptación, y creo que por eso me han molestado más ciertos detalles como los que comento.

    Y sobre el final, casi que luego pongo otro comentario, que ahora no tengo tiempo, porque es un asunto importante.

  10. Mmm… hay varias cosas con las que no estoy de acuerdo, con permiso de Rudy:

    En primer lugar,creo que no funciona de manera autónoma. Eso sí, a los que hemos leído el cómic nos lo parece, porque el calco de viñetas de Snyder nos hace completar mentalmente lo que vamos viendo con lo que hemos leído. Sin embargo, independientemente de que a alguien que no haya leído el cómic le pueda gustar, creo que no podrá entender todas las implicaciones que pretende tener la película, y se quedará en algo por fuerza aún más simple que lo que apuntáis por aquí arriba.

    Por otra parte, la supuesta fidelidad al espíritu del Watchmen, que en mi opinión es poco menos que nula. Porque no es ya una simplificación, sino una subversión directa del original, el cambiar la decadencia por la épica, el mensaje de “los vigilantes están obsoletos” por el “oh… deben volver a ponerse la máscara”. Eso suponiendo que perdonemos toda la reflexión metatextual, que evidentemente a Snyder se la suda y la elimina de un plumazo.

    En cuanto a la imposibilidad de la adaptación, pues no estoy de acuerdo con lo de que “además, el cine es un medio más pobre que el comic”. El cine es un arte diferente del cómic, y como tal tiene recursos propios y un lenguaje propio. Que carece de algunos elementos del cómic, pero que tiene otros que éste no posee. Por supuesto, decir que el cine es “totalmente pasivo” me parece descabellado. Y todo esto lo digo porque todo el subtexto que se pierde, el juego de espejos y simetrías, la estructura de reloj, etc., se podría haber trasladado al cine en manos de un director competente, y se me ocurren un par de nombres.

    Y con todo, es cierto que la película no es un desastre… yo le daría un 6, a ojo. Pero la pregunta que me ha hecho plantearme esta peli es: sacar una película de 6 a partir de un cómic de 9,95… ¿es un éxito o un fracaso? ¿Queremos ver una adaptación de “6” de Cien años de soledad?

  11. Supongo que tengo que decir algo, puesto que soy una de esas personas que fue a ver la película sin haber leído el comic. He oído hablar a los demás de él alguna vez, pero al no saber de qué estaban hablando exactamente nunca les prestaba demasiada atención, asi que ni siquiera tenía una idea general acerca del argumento, excepto que había superhéroes.

    Como tampoco hablamos de la película a la salida (eran las 4 de la madrugada) supongo que mi visión está particularmente “incontaminada”, por decirlo de algún modo.

    Y mi visión es sencilla: visualmente me agradó, comceptualmente me gustó… y la narración a ratos me aburrió. Se hacía muy pesada, particularmente en los soliloquios sin emoción ni entonación de Manhattan. Cosas que ya se habían dicho antes y por parte de otros eran vueltas a contar otra vez en imágenes y voz con un tono tan plano y tan coñazo que resultaba soporífero. A Doc le importaba todo un pimiento, y acababa consiguiendo que a tí tampoco te interesara mucho la cosa… hasta que otro personaje tomaba la acción en sus manos y te metía de nuevo dentro de la película (y éste casi siempre era Roscharch, el único tipo al que verdaderamente parecía que le implicaba al 100% lo que estaba pasando por allí).

    Luego cada personaje despierta sus propias antipatías y simpatías personales, pero supongo que eso depende del carácter de cada uno y de qué es lo que le saca de quicio. Roscharch, la vieja alcoholica y el Comediante parecen ser los únicos personajes de la historia completamente vivos. La chati maciza solo parece parcialmente interesada en lo que ocurre cuando hostia o cuando folla, el resto del tiempo parece apalominada, como si Manhattan la hubiera contagiado de tontería radioactiva.

    Excepto los tres personajes que he mencionado, el resto de los protagonistas me parecen insoportablemente tibios (menos Manhattan, que está directamente más congelado que un bacalao islandés), incluido el figura de estética locomía helenística que supuetamente hace de “malo”. Ignoro si esa tibieza formaba parte del mensaje original del cómic, en tanto que idea de “tibieza” moral acerca de la que especular. Del mochuelo de los cojones no voy ni a hablar.

    En cambio agradecí enormemente la riqueza de detalles de algunas escenas del mundo que se me mostró, y creo que encontré conceptualmente muy bien plasmado esa realidad ochentera que pudo haber sido y no fue, quizá por haberla vivido en primera persona (quiero decir la que fue, no la que podía haber sido, obviamente).

    Resumiendo: aunque me aburrí un pelín a a ratos, hubo suficientes elementos de compensación, y no salí cabreado ni indignado, que es como suelo salir ultimamente del cine después de haber pagado siete euros para que se rían de mí a mandíbula batiente.

    Claro que bien mirado, es triste de cojones haber ido al cine y salir contento porque esta vez no te han estafado. Me pregunto si eso le augura al invento un gran futuro.
    Y no, yo no pienso comprar el DVD.

  12. A mí entender, los personajes peor tratados por este montaje de la película son, precisamente, Rorschach (cuya historia y motivaciones se pierden en gran medida al convertir la entrevista con el psiquiatra en un resumen breve y escaso) y el doctor Manhattan (tres cuartos de lo mismo: su estancia en Marte, fundamental para comprender el personaje y cómo este percibe el tiempo, se convierte en un flashback que no aporta nada al espectador y se hace, por tanto, innecesario).

    La chati maciza, como dice Skala, ni siquiera me pareció demasiado maciza. De hecho, directamente, no me gustó. (Me recordaba demasiado a Carla Bruni, a la que odio y ni siquiera me parece que esté buena, pero eso es otra historia). Y el que parezca una persona que no tiene claro lo que quiere… en realidad la acerca al personaje original, que se deja llevar una y otra vez durante toda su vida.

    Buho Nocturno es, básicamente, un pringao con mucho dinero. Y, de nuevo, es así en el cómic original.

    El Comediante es quizá el personaje mejor retratado y más conseguido.

    Y es de suponer que en el supuesto “montaje para DVD”, al menos Rorschach gane en definición. Siempre me pareció el personaje fundamental del tebeo, el que hace que termine de funcionar.

    Es el único con el que, en última instancia, se identifica el lector. El único que no renuncia a su integridad moral, el único que es honrado, y que no está dispuesto a pactar con el Mal.

    Y tiene huevos que el personaje íntegro, el honrado, sea un tarado fascistoide. Alan Moore es un puto genio ya sólo por eso: por haber conseguido que el lector empatice con un personaje así y que, cuando toma la decisión de no pactar, ni siquiera al borde del apocalipsis, sea la decisión que a nosotros nos gustaría tomar, si estuviéramos en esa situación y tuviéramos el valor suficiente.

  13. La recreación de El Comediante en la película es impresionante. En cuanto a Rorschach y Ozymandias, quiero creer que en la versión definitiva se dará más cancha a sus orígenes y/o motivaciones, que para el estreno se han recortado. Porque, a ver, no se explica de dónde saca Rorschach su cara, ¿no?
    El mochuelo, por cierto, es asín en el tebeo: un pringadete medio impotente que se calienta cuando se pone su trajecillo y empieza a manipular sus gadgets; o cuando hay que repartir estopa. Como recreación del personaje, también está muy lograda.

  14. De hecho, si digo que algunas escenas y resoluciones de la película mejoran el original, ¿me echaréis a los perros?
    (Nótese el ingeniosísimo juego de referencias)

  15. Tras darle muchas vueltas al asunto en mi cabeza y tras haber reflexionado sobre otros puntos de vista, sobre todo sobre el cambio de final, tengo que decir que esta vez Moore sí tiene razón al renegar de ella.

    Creo que los que no somos lectores asiduos de tebeos de superhéroes valoramos de forma distinta ciertos aspectos de Watchmen. En mi caso, por mucho que sí se reproduzca la reflexión sobre los superhéroes, me molesta que se traicione el punto de vista del episodio de Marte con un final mensiánico más propio de una visión teísta de las cosas que ese reloj sin relojero que es el mundo para Manhattan.

  16. Hombre, ése es sólo uno de los temas del cómic, y ni siquiera me parece el tema central. Puedo estar de acuerdo en que traicione esa parte, pero tanto como para decir que es una traición completa al original…

    Por otro lado, no olvidemos que Moore reniega de la película antes de que ésta se haga. Antes incluso de ver el guión o el diseño de producción.

  17. Eso hay que tenerlo presente: Moore reniega de la película por el simple hecho de que se haga, no por los resultados. Así que no tiene nada que ver, en su caso, con que sea mejor o peor adaptación.
    Pero… habéis esquivado mi aseveración anterior. ¿No os interesaría opinar?
    :)

  18. Hombre, sí que hay algunos momentos que, para mi gusto, mejoran el original. Son momentos muy puntuales (la secuencia en que intentan matar a Rorschach en la cárcel, por ejemplo), pero ahí están.

    También es muy cierto que es relativamente fácil “mejorar” algo cuando alguien ha hecho previamente el trabajo difícil por ti.

  19. Yo no creo que sea fácil, ni relativamente, cuando el referente es tan redondo como el Watchmen original. Lo que sí es cierto es que determinadas escenas se prestan mejor que otras a una reinterpretación cinematográfica, casi siempre por su carácter eminentemente cinético, y ahí está la escena que comenta Rudy de Rorschach en la cárcel. En momentos más pausados y estáticos de la pieza yo no encuentro mejoras apreciables.
    Posee la película, en cambio, unos títulos de crédito iniciales que a modo de prólogo es de lo más redondo de la cinta. No estaban en el original, y quizá la realización tendría que haber tomado ese rumbo en el resto del metraje: de respeto, sí, pero de adaptación al medio más allá del calco visual.

  20. Hombre, la escena de la cárcel (hablo de cuando el enano mafioso intenta entrar en la celda de Rorschach) no tiene nada que ver con el medio en el que se narra: para mí corrige un error narrativo bastante claro en el cómic, donde siempre me pregunté para qué narices mataban al sicario al que Rorschach le ata los dedos y dejaban el cuerpo pegado a los barrotes: vivo o muerto seguía representando un obstáculo. Su muerte no tenía ningún objeto.

    En cambio, en la película sí que lo tiene: no es que lo maten, sino que le cortan los brazos para quitarlo de enmedio, lo cual sí que tiene sentido.

  21. Y lo de “fácil”, me refería a que por redonda que sea una obra, no existen las obras perfectas. Y conseguir afinar pequeños detalles que en la obra original fueron dejados un poco sueltos por aquí y por allá es relativamente fácil, una vez que alguien te ha hecho el trabajo verdaderamente difícil. (Yo soy incapaz de fabricar, barnizar y pintar una silla: pero una vez que alguien ha hecho ese trabajo puedo perfectamente repasar las junturas con un pincel fino y retocar los pequeños detalles que el artesano no remató del todo).

  22. Moore escribió el comic con dos visiones importantes: 1. Comer (cobrar su trabajo) y 2.Utilizar personajes del comic que existian pero que no habíán dado el “estirón”. Posteriormente sus jefes editoriales le “sugirieron” (ordenaron)que usase otros personajes diferente, pues esos los acbaban de comprar y no los iban a involucrar en una historia conclusiva.
    Moore jamás tuvo en la cabeza escribir un “clásico” de nada, ni del comic ni del cine. Por eso la película copia este vicio de base: los personajes NO tienen pasado, tan así que se les trató de “construir” uno mediante ‘flashbacks’, pero como no existieron… pues NO nos importa si viven o mueren. Nacieron muertos. ¿alguien puede mencionar a los 5 supervillanos de Dr. Manhattan? ¿quien es el némesis de Buho? Ahora menciona al némesis de Batman o 5 villanos de Spiderman.

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