Visión ciega

Confieso que, en los últimos años, apenas leo ciencia ficción. La sigo releyendo, pero cada vez me siento menos interesado por lo que se hace actualmente en el género, la verdad. Las pocas novedades que he ido leyendo en los últimos años me dejaron una impresión no demasiado satisfactoria y, sobre todo, quedé con la idea de que la CF estaba perdiendo su garra especulativa.

Y, como suele pasar, justo cuando crees que todo está perdido, que la ciencia ficción está condenada a languidecer poco a poco y a quedarse sin toda su potencia y su capacidad para despertar el sentido de la maravilla (el equivalente, como si dijéramos, al “reverente temor” religioso pero en ámbitos científico-tecnológicos) va y llega una obra como ésta.

No diré que es redonda, o que es una gran novela o que está destinada a convertirse en un clásico del género. De hecho, no creo que vaya a ser ninguna de esas cosas. Como mero artefacto literario su factura no pasa tal vez de “correcta”: bien narrada, pero sin apasionamiento; adecuadamente estructurada, pero sin momentos impactantes; con personajes creíbles, pero sin que haya ninguno con el que el lector pueda empatizar realmente. Una novela que gusta pero no “enamora”, podríamos decir. En lo puramente formal está, simplemente, bien y poco más.

Pero, ah, las ideas que maneja, la potencia de las reflexiones a las que invita, la poderosa especulación sobre la identidad, la consciencia y las ilusiones de nuestra autopercepción que contiene y desarrolla… todo eso hace que Visión ciega recupere el espíritu de la mejor ciencia ficción y nos demuestre que el género, en su formulación más clásica, más “desde dentro del género”, dista mucho de estar agotado. Aún existen terrenos por los que moverse, territorios que explorar y nuevos lugares a los que acercarse.

Visión ciega nos muestra algunos de ellos. No de una forma brillante, tal vez, pues no es una novela que deslumbre, pero sí de un modo inteligente y lo bastante eficaz para resultar un libro más que satisfactorio  y lleno de reflexiones y especulaciones interesantes.

Por no mencionar un alienígena que realmente lo parece (lo que no es moco de pavo), o una conclusión sobre el camino evolutivo que ha seguido el ser humano que da bastante que pensar. Y hasta asusta un poco.

Y atención a las notas finales. Creo que fue a Juanma Barranquero a quien oí (o seguramente leí) comentarlo: ahí hay ideas más que de sobra para media docena de espléndidas novelas de ciencia ficción. Ahora sólo falta que alguien las aproveche y les saque todo su potencial.

2 comentarios

  1. O la novela está muy bien o Barranquero se lleva comisión, porque el otro día también me hizo un encendido elogio… Haré por leérmela.

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