Esparciendo memes… o algo así

Hace ya unos cuantos años (no recuerdo cuántos lo cual, por otro lado, no es indicativo de nada… de nada bueno, ahora que lo pienso, así que mejor dejo de hacerlo) los chicos de BEM me pidieron un artículo en plan “consejo para escritores noveles” para su web. Dado que por aquel entonces yo mismo no dejaba de ser eso mismo, la petición me pareció un tanto pintoresca. Pero, por otro lado, nunca he permitido que me preocupen esas minucias, así que me dije “¿por qué no?” y escribí un breve artículo titulado “Algunas notas sobre los diálogos” en el que intentaba explicar varias de las dificultades que plantea hacer un diálogo mínimamente creíble y cómo evitarlas.

Ahí quedó la cosa.

Sólo que no.

Con los años, no dejo de ver el susodicho artículo aparecer una y otra vez por internet (de hecho, creo que es posible bajárselo con el eMule). Está en todas partes, en serio, como si fuera un pecado de juventud que insiste en perseguirme con una cabezonería digna de mejor causa.

De hecho, no tenéis más que hacer una búsqueda en google con la cadena “algunas notas sobre los diálogos” y ver los resultados.

Nunca he entendido por qué. O sea, seamos sinceros, dejemos el ego de lado por un momento (¡quieto!, ¿adónde vas?, que he dicho “por un momento”) y reconozcamos que el artículo no es nada del otro jueves, media docena de consejos evidentes y simplotes que son de cajón a poco que uno lo piense.

Pero ahí está. No sólo no desaparece, sino que creo que cada vez está en más lugares, como uno de esos memes autorreplicantes que tan de moda están. No sé qué pensar. ¿He creado una nueva forma de vida? Y si es así, ¿no podía haber creado una mejor?

Pero, bueno, me resigno.

El último clavo en el ataúd ha sido ver ese artículo traducido al asturiano y publicado en una revista literaria llamada esTandoriu, que ha llegado a mis manos merced a los buenos (¿buenos?) oficios de mi amigo José Luis Rendueles.

Qué será lo siguiente, nosss preguntamossss, sssssí, nossss preguntamossss, mi tesssoro.

Un comentario

  1. Jeje, yo lo leí antes incluso de saber que era tuyo, e incluso antes de saber quién eras tú.

    De todas formas, aunque estoy de acuerdo contigo en que todos los consejos en ese articulito son de cajón, sentido común, etc. (igual que los que se encuentran en un montón de libros sobre narrativa y tal), lo cierto es que son de mucha ayuda para los que empezamos. Como mínimo, da respuestas a las preguntas que nos hacemos constantemente (aunque sean incompletas, ya nos encargaremos de ir haciéndonos nuestras propias respetas) y nos demuestra que no somos unos idiotas integrales: alguien se ha hecho las mismas preguntas y se ha molestado en responderlas, alguien que además “es escritor”. En fin, que ese tipo de artículos consuelan y sí que sirven de ayuda.

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