La ley del embudo

Según la Conferencia Episcopal Española, hacer publicidad del ateísmo es una ofensa a los creyentes y vulnera el derecho al ejercicio libre de la religión.

Pues, vale, me han convencido. La próxima Semana Santa no me va a quedar más remedio que denunciar a la Iglesia por su uso público de las calles de mi ciudad para hacer publicidad de sus creencias. Siguiendo su misma lógica, están ofendiendo a los nos creyentes y vulnerando nuestro derecho al ejercicio libre de la no religión.

Es que tiene narices: según ellos, hacer proselitismo y publicidad de tus ideas y creencias religiosas (usando, por cierto, espacios públicos y con la involucración de las autoridades civiles, quienes aparecen en el ejercicio de su actividad pública formando parte de esos actos de proselitismo y publicidad) es simplemente ejercer tu natural derecho a la libertad de expresión. Hacer publicidad de lo contrario es una ofensa y un ataque a los derechos de los creyentes.

Soy un tipo perezoso, de verdad. Y lo último que me apetece es convertir mi ateísmo en una militancia activa (bueno, lo último que me apetece es convertir cualquiera de mis ideas en una militancia activa, ya que estamos), pero es que me obligan, joder.

POSTDATA: Nótese, por cierto, la curiosa elección de términos por parte de la Conferencia Episcopal, que me niego a creer que sea casual, al calificar de ateo un eslogan (“Probablemente Dios no existe”) que es claramente agnóstico. Claro que el término “agnóstico” no despierta las mismas reacciones emocionales  que “ateo”, ni tiene la misma  contundencia. Finos estilistas, sin duda.

9 comentarios

  1. Me indignó tanto, tanto, tanto el comunicado de los obispos que no lo comenté en mi blog porque sabía que me iba a pasar. Gracias, Rudy, por hacerlo tú en el tuyo.

    Yo cada vez estoy más tentado de convertir mi ateismo en militancia. Es lo que se merecen esos “sepulcros blanqueados” (utilizando una expresión de su jefe).

  2. Sí, estoy de acuerdo. Contra mi inclinación natural (como dije, soy perezoso, y cada día más) cada vez estoy más convencido de que es necesario pasar a la militancia. Incluso al proselitismo activo, si hace falta.

    Es absurdo tener que hacerlo, pero es que nos obligan.

  3. Pues yo denunciaría a la Iglesia por publicidad engañosa. Vale, Dios existe, y ese es el producto que ustedes están vendiendo. Demuéstrenlo.

  4. Realmente son intermediarios, más que vendedores directos, pero es que se llevan unas comisiones de la leche. Yo prefiero vender mi alma directamente, a quien mejores condiciones me ponga encima de la mesa.

  5. Pero ellos anuncian un universo con Dios.
    Si Zumosol tiene que demostrar su contenido en zumo de naranja para poder anunciarlo, ¿por qué ellos no tienen que demostrar el contenido divino del universo?

  6. Esta propaganda es absurda, por ambas partes.
    Se imaginan los siguientes casos de propaganda?

    1.- “Probablemente la ciencia ficción no es literatura”.
    2.- “Probablemente la sinceridad no existe”
    3.- “Probablemente el amor no existe, es pura química”

    Ni unos ni otros demuestran nada, solo opinan. Y que conste que no estoy a favor de que se censuren opiniones, pero… y qué más da que opinen unos que “sí” y otros que “no”? Es que voy a cambiar mi opinion por lo que diga la iglesia o el papa o el cartel de un autobús?

    No soy creyente (y por supuesto me encanta la ciencia ficción)… y que más me da que alguien diga que “Dios existe” o que “La ciencia ficción no es literatura”. Ninguna de las cosas son mi problema. No porque me la repitan 100000 veces me van a cambiar de opinion. Pero si empleamos el razonamiento, la lógica y usamos pruebas que demuestren los argumentos, podré reconsiderar mi punto de vista. Veo estos autobuses propagandísticos -de ambos bandos- como una manera de perder el tiempo y de crear polémica, pero no aportan nada.
    Si alguna vez lo demuestran empíricamente (el “Sí” o el “No”) pues eso será otra cosa, pero de otro modo lo que hacen es “vender” humo.

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