Voi qu’entrare

La ciudad está vacía.
Los planes no son más que esclavos inútiles.
Y un ejército sin adversarios
dirige su rabia hacia sí mismo.

Las bombas
caen en territorios donde nunca ha vivido nadie.
El mundo no es más que un artificio de espejos.
Y el amanecer,
una herida que no se cierra.

El último círculo del infierno
es un campo de batalla sin combatientes.

Oleadas de silencio
toman los últimos objetivos.
Armisticios coléricos se desorientan en lugares vacíos.

Retirada.
Fusiles con balas que nunca dispararán
regresan a casa.

El último círculo del infierno
es el lugar donde cuelgas el sombrero.

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