¿Ataques?

Eso es lo que parece pensar la Iglesia. Pedir que se retiren símbolos religiosos de lugares donde no tienen sentido que estén (como un colegio público, o un ayuntamiento) es un ataque contra la Iglesia. Es rencor. Es revanchismo. Es.. no sé qué más. Aún no han dicho que sea parte de un contubernio anticlerical, pero todo se andará.

¿Tan díficil resulta comprender que, simplemente, una cuestión de pura lógica? Una cuestión que, además, ni siquiera debería ser noticia.

Es curioso cómo son las cosas. Conceder a los homosexuales el derecho a que se casen es un ataque contra la famila, como si al darles derechos a unos se los quitásemos a otros. Pedirle a la Iglesia que se financie a través de sus feligreses es también un ataque. Circunscribir lo religioso al ámbito al que pertenece es un ataque más. Eliminar privilegios es un ataque.

Sí, a lo mejor lo es, desde cierto punto de vista. Un punto de vista interesado, sesgado y preocupado por la pérdida de poder, claro.

 

3 comentarios

  1. No, no… a ver… por supuesto que es un ataque. Sr. Martínez, negar que todo eso es un ataque a la Iglesia sería como negar que el asalto a la Estrella de la Muerte es un ataque contra el Imperio. Un ataque contra un organismo demasiado poderoso y opresor, y por tanto un ataque necesario.

    La Iglesia es demasiado grande e influyente, como quien tiene sus fichas de Risk esparcidas por el 70% del tablero. Quitarle parte de esas fichas para confinarlo a un territorio más moderado supone atacar… pues bien, asumámoslo, y ataquemos. El problema es que para no parecer tan intolerantes e intransigentes como ellos, intentamos negar que haya ataques, que exista una lucha abierta. La hay. Y no la hemos empezado nosotros.

  2. Hablando de intolerancia, en una acrobacia verbal digna del Circo del Sol el presidente de la Conferencia Episcopal ha dicho que la presencia de los símbolos religiosos en lugares públicos es un signo de democracia, en concreto hablaba de que el crucifijo demuestra la división de Iglesia y Estado.

    Estoy buscando la cita en concreto ahora pero no la encuentro, la he escuchado por la radio y eran tan absurda que me cuesta recordarla.

    Ahora mismo la dialéctica se usa sin ninguna vergüenza ni respeto a la verdad, yo creo que tiene razón Juanma y hay que dejar de esconder las cosas. La Iglesia está presente en muchos ámbitos y tiene muchos privilegios que no debería tener, retirárselos es un ataque, y el estado laico y demócrata está en su derecho de hacer ese ataque.

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