¿Es cine o televisión?

Es algo que ya me ha pasado varias veces. Películas que, vistas en el cine me resultan confusas, o con fallos evidentes de ritmo, al verlas en televisión las encuentro más aceptables. Las secuencias que me parecían confusas de pronto las sigo con claridad y el ritmo, que antes veía lleno de altibajos, ahora lo veo adecuado.

¿Culpa mía, que quizá me siento frente al televisor con unas expectativas distintas que ante la pantalla de cine?

Seguro que sí.

Pero, ¿culpa también de los directores, de un modo de realizar películas que parece más hecho pensando en su distribución final para el mercado doméstico que en su exhibición en las salas de cine?

Pues… sospecho que también.

La última película con la que me ha pasado eso ha sido la nueva versíón de Hulk: en el cine me aburrió (salí con la sensación de que, una vez terminada la secuencia inicial en Brasil, el ritmo de la película se iba a hacer gárgaras) y las secuencias de acción me parecieron confusas, aturulladas y mal filmadas.

Revisada este sábado en casa, sin embargo, me pareció una película bastante más digna y entretenida de lo que recordaba.

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