Tautología

El silencio tiene dédalos extraños
que conducen a recámaras cargadas
donde balas como lenguas afiladas
se disparan en coléricos rebaños.

Las palabras se atropellan en ficciones
desmentidas por mohines imprevistos,
y los labios, de sus armas desprovistos,
se marchitan en insólitos rincones.

El silencio es sangre, piedra y fuego
que derrama, aplasta y carboniza
la esperanza astuta y enfermiza.

Las palabra es un payaso, cuyo juego
es atarse a una verdad hecha de espejos
y esparcirla entre despojos de reflejos.

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