Mimosos se fruncían los borogovios

El aburrimiento del sábado tiene a veces estas consecuencias. En el video-club tienen pilladas todas las pelis que te apetece ver (sí, algunos todavía vamos al video-club de la esquina de vez en cuando) y acabas alquilando algo de lo que no estás muy seguro, algo que sospechas que te va a gustar y algo que estás convencido de que te parecerá un truño. Pero es eso o ver lo que ponen en la tele. Así que te arriesgas.

El resultado es que te quedas viendo una película llamada Mimzy que, en principio, parece una de esas cosas con niños y para niños, llena de fantasía tonta y momentos vistosos que seguro que no van a ninguna parte.

Y, para tu sorpresa, resulta que no. Que es una peli de ciencia ficción bastante decente. Vale, no pasará a la historia del séptimo arte, seguro, pero es una película bien hecha, en general bien llevada, con un guión decente y bien construido y cuyas pretensiones no van mucho más allá de contarte una historia interesante y entretenerte durante horita y media.

Y lo consigue. Sin necesidad de meter “morcillas” para ganarse al público palomitero y siendo coherente todo el rato con lo que se nos está contando.

Como digo, nada quizá del otro jueves, pero resulta una sorpresa bastante agradable. Lo que cuando yo era más joven llamábamos “una serie B apañada” y que, parece, ha dejado de hacerse hace ya unos cuantos años. 

Me dejó con ganas de leer el relato original en el que está basada: “All mimsy were the borogoves”, de Lewis Padgett (el seudónimo conjunto formado por el matrimonio de escritores Henry Kuttner y C. L. Moore) y cuyo título remite a uno de los más famosos poemas de Lewis Carroll. Lo que en su momento leí de Kuttner y Moore (ya fuera en solitario o conjuntamente) siempre me pareció interesante, y seguro que este relato también lo es. Lo cual, ya que estamos, hace que me pregunte qué posibilidades hay de ver publicado en castellano algún día el grueso de la obra de estos dos interesantísimos autores de los años cuarenta y cincuenta. Pocas, supongo, teniendo en cuenta que sobre todo escribían relatos.

Una sorpresa agradable, como he dicho. De esas que tienen lugar de vez en cuando.

POSTDATA: En cuanto a las otras dos películas de este sábado…

Una fue Leones por Corderos, del último gran rojeras que queda en Hollywood (con permiso de Tim Robbins y señora) ahora que se nos ha muerto Paul Newman. Tal como suponía, me gustó, y una vez más me hizo maravillarme de las contradicciones de la cultura norteamericana. Sobre todo por esa extraña convivencia de lo crítico y lo patriótico que, especialmente a los españoles, no nos termina de encajar del todo.

La otra fue una cosa llamada Gabriel. Lo peor de la noche. Una premisa interesante (siete ángeles y siete demonios compitiendo por ver quién controla el Purgatorio) resuelta con no demasiado brío, una estética robada directamente de El Cuervo (incluido algún plano que otro, por no mencionar ciertos decorados) y que degenera rápidamente en una cosa sin chicha ni limoná, con pretensiones de resultar super trascendente y que se vuelve previsible a los pocos minutos de metraje.

9 comentarios

  1. En mi caso, la película (y sorpresa) del sábado fue en la sala de cine: Vicky Cristina Barcelona. Una comedia de Woody Allen vendida y promocionada como si fuera un drama de Woody Allen, y con interpretaciones soberbias. Eso sí, en V.O., que parece ser que el doblaje SÍ la convierte en un drama (mal llevado), ya que se deja en el camino lo mejor de la película: las coñas idiomáticas.

  2. Confieso que le tengo perdida la pista a Allen desde hace años (quizá desde Balas sobre Broadway, o por ahí) y es raro, porque cuando veo un estreno suyo pienso que me apetece, pero luego por algún motivo nunca las veo.

  3. Por otro lado, las comedias de Woody Allen y los dramas de Woody Allen, por lo que recuerdo, no suelen presentar muchas diferencias entre sí.

    Bueno, salvo la insufrible “Interiores”, donde Allen creyó de pronto que era Bergman y le salió lo que le salió, claro.

  4. Pues yo sí que me despichorro con Manhattan. Y en general, cono todo Allen, excepto con esta aventura europea de estos últimos años que creo le hace flac o favor a su filmografía. Allen noes gracioso cuando se toma en serio a sí mismo. Y piendo, pues a lo mejor es de eso de lo que se trata. Pero es que tampo es demasiado serio. Ni profundo. Ni dramático… Es más bien gris. Y desdibujado. Son pelsi que podría haber dirigido cualquier director medio decente (incluso el propio Allen, como imagino que él diría). “Vicky, Xtina, BCN” ha resultado una grata sorpresa. Me he divertido y por primera vez me ha gustado un papel de Penélope Cruz (que ya estriste qu elo único que me guste de ella sea sufaceta de histérica). Tal vez esperaba poco de la peli, o a lo mejor me pilló en un buen momento. Pero me gustó. Y bastante. Pero Barcelo queda muy lejos de Manhattam… Y me gustaba más cuando la respuesta de Allen a “qué es el amor” era en blanco y negro.

  5. A veces esos días se ven cosas curiosas en la propia televisión,sí tal cual. Bueno y en las sesiones de tarde las teles locales, que a veces se cuela alguna de género fantástico.

    Recuerdo, hace ya unos cuantos años, que vi una película de esas sesiones de tarde que era un plagio del cuento “Impostor” de Dick, pero en el contexto de la guerra fría.

    Y luego están las teles locales. Ah, aún recuerdo cuando empezaban y ponían cosas como la curiosa (y muy mala) MOONTRAP, tienes que verla Rudy.

  6. Creo que la he visto. Si hablamos de una peli de finales de los ochenta, creo, cuyo protagonista era Chekov, el de Star Trek.

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