πάντα ρει

Era la trigésimo cuarta vez que saltábamos, y ya no nos quedaba ninguna duda.

No podíamos volver.

En los primeros saltos apenas había habido cambio alguno: el universo al que llegábamos era casi idéntico al nuestro; sólo pequeños detalles minúsculos nos advertían de que no estábamos en casa. Luego, las diferencias fueron haciéndose mayores.

Cada salto nos llevaba un paso más allá, un universo más allá, distinto del anterior en fruslerías casi imperceptibles. Pero treinta y cuatro saltos después el paisaje que veíamos se había vuelto casi irreconocible.

Lo intentamos, pero no podíamos regresar. La única opción era seguir adelante.

-Éste sí que es un río en el que no te puedes bañar dos veces -dijo alguien.

No hicimos caso de aquella pueril muestra de sentido del humor y seguimos saltando. Qué otra cosa podíamos hacer.

12 comentarios

  1. Lo mismo en uno de esos saltos llegan a un plano en el que Fladers es todopoderoso o en que que llueven roscas del cielo…

    Ahora en serio: su público quiere más, Sr. Martínez. Sus lectores son adictos a su verbo.

  2. Como dijo una vez el muñeco de Ronald Reagan en “Spittin’ Image” cuando su asesor se quejó de la velocidad a la que se infiltraban en Latinoamérica:

    -¡Por Dios! Me doy toda la prisa que puedo.

  3. Comprenda usted que la incondicionalidad que caracteriza a sus lectores es también incondicional respecto a su sed de nuevas creaciones…

    Un poco al hilo del tema, y es posible que sea una pregunta fuera de lugar o que usted ya haya respondido en algún lugar (e incluso que esté cansado de responder): ¿Habrá más Holmes?

    Todavía estoy con el segundo libro (Las huellas del Poeta) pero ya tengo en mi estantería los dos siguientes… Y todavía me parece poco…

    ¿Alguna pista que nos pueda dar? Sé de otro lector suyo, Sr. Juanm Ruíz, que está tan ansioso como yo de tener noticias frescas…

  4. Pues mi respuesta es que, de momento, no, no habrá más Holmes. Recalco lo de “de momento”, porque cuando acabé la segunda novela no tenía intención de escribir más y han acabado siendo cuatro.

    Me gustaría, con el tiempo, escribir un libro de relatos holmesianos, volver a la fórmula del cuento largo y usar de nuevo a Watson de narrador. Pero ya veremos qué pasa, de momento es sólo una idea.

  5. Por cierto, señor Martínez… actualmente estoy enfrascado en un proyecto holmesiano propio, que nació como guión de largometraje y ha derivado hacia novela (básicamente, por las pocas probabilidades de dar salida al guión, al menos por el momento). Me gustaría saber si puedo conocer su opinión sobre las primeras páginas… me sería de muchísima utilidad.

  6. A ver si ahora me deja.

    Aprovecho que se está hablando de Sherlock Holmes. Hay algo que hace tiempo queria preguntarle señor Martinez. En su novela “La sabiduria de los muertos” y en la de Rafa Marin “Elemental, querido Chaplin”, se dice que el lider de los irregulares de Baker Street acabó de policia, según Marin obsesionado con las conspiraciones. Tu creo que decias que habia sucedido a Holmes en cuanto a popularidad, y que estaba obsesionado con un caso que no habia logrado resolver.
    ¿Se trata de un guiño?
    ¿Si es asi de que obra?

  7. Bueno, más que un guiño (que sí que hay un pequeño guiño un tanto oblicuo a un personaje de cómic) es un anticipo de lo que vendría después. El destino final de Wiggins se desvela en Sherlock Holmes y las huellas del poeta y comprenderás que tampoco voy a chafarle el asunto a quien no la haya leído.

  8. Vale, me comprare las huellas del poeta. Lo malo es que yo mi lista me las ordeno por temas, y tus novelas holmesianas las tengo puestas detras de “La piedra Lunar” y “El misterio del cuarto amarillo”.

  9. Confieso que me has pillado. No sé muy bien qué tiene que ver el asunto de la ordenación. Seguro que en cuanto me lo expliques me parecerá obvio, pero a veces soy más denso que un muro, me temo.

  10. Sospecho yo que me he puesto a hablar de temas que no tienen mucho que ver con lo discutido. Es, simplemente, que tengo tal cantidad de libros pendientes de leer, que ya he adquirido o que quiero adquirir, que a la hora de seleccionar cual me leo acabo imponiendoles un orden, ya sea por tema, por autor, o por tiempo que lleva en mi casa sin que lo abra.

    Tus novelas holmesianas las tengo apuntadas como “detectivescas”, y van detras de las dichas, asi que tardare mucho es descubrir que pasa con el pobre Wiggins.

    Que divertido es no tener problemas reales.

  11. Nunca es tarde si la dicha es buena, dicen, así que espero que cuando descubras lo que pasa con Wiggins la historia que hay detrás te compense la espera.

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