Primeras compras en la Semana Negra

Ayer casi me hago polvo la espalda, pero al final tanto ella como mi fiel mochila aguantaron y ambos llegamos a casa más o menos intactos.

Tenía pensado hacer varias compras a lo largo de la Semana Negra, como de costumbre, y ayer, inocentemente, me puse a ello pensando que todo estaba bajo control y no habría ningún problema.

Mi primer error, y casi el último, fue acercarme al puesto de Gigamesh para hacerme con El arte de canción de hielo y fuego, de Corominas. Para empezar, elegí un mal momento, porque Martin estaba a punto de iniciar una sesión de firmas y casi no salgo vivo de allí. Para colmo de males, se habían formado dos colas de ansiosos fans: una a la izquierda y otra a la derecha, y ambos grupos estaban reclamando su prioridad. En medio de aquellos dos ejércitos (no estoy seguro si de Stark, Lannister o quién sabe si de Greyjoy) conseguí escabullirme como pude con mi botín a buen recaudo y mi integridad física más o menos a salvo.

¿Y cual fue el botín? El libro de Corominas, evidentemente, que era a lo que iba. Lo que no esperaba encontrarme eran tres enormes volúmenes cuyo lomo componía, conjuntamente, un perfil característico y aquilino con una pipa no menos característica. Allí estaba, llamándome con sus irresistibles cantos de sirena: The New Annotated Sherlock Holmes, en una edición preciosa, primorosamente encuadernada y con un diseño y una composición de páginas absolutamente decimonónica. También era enorme y no tenía muy claro cómo podría llevármela de allí. Pero lo conseguí.

 

Aún no he tenido tiempo más que para ojear un poco los libros (y leer el prólogo de John le Carré) y pararme a saborear algunas de las notas, pero presiento que me lo voy a pasar de miedo con estos tres volúmenes. 

Mi otra compra del día fueron también tres libros: la trilogía de fantasía de R. Scott Bakker El príncipe de nada, una saga de la que ya me había hablado Paco Taibo unos meses atrás y por la que sentía bastante curiosidad.

En su momento Taibo me había comentado que, por desgracia, estos tres libros habían pasado sin pena ni gloria: un error editorial los había llevado a Timun Mas, con el resultado de que el público habitual timunmasero había renegado de ellos y, al mismo tiempo, su publicación había pasado totalmente desapercibida para los que podrían haber sido sus lectores naturales, interesados por una fantasía más adulta y sofisticada.

De hecho, uno de los motivos principales de invitar al autor a la Semana Negra fue, en cierto modo, desfacer ese entuerto. Tras la charla con el autor, que tuvo lugar ayer (con el propio Taibo y George RR Martin como contertulios) decidí que había que darle una oportunidad a ese Príncipe de nada y me hice enseguida con los libros.

Llevo unas cien páginas del primer volumen y, de momento, me está pareciendo todo lo que Paco me había dicho: una fantasía sofisticada, adulta, sin concesiones a lo fácil y con cargas de profundidad ideológicas cada vez más interesantes. No creo que tarde mucho en leerme los tres. Seguramente algo más comentaré entonces.

Claro que, una vez cargada la mochila con estos seis libros, difícilmente podía seguir con mis compras. Así que se me han quedado unas cuantas cosas en el tintero (los libros de Marc R. Soto, Víctor Conde y Steve Redwood, entre ellos), pero tiempo habrá en los próximos días para ir consiguiendo lo que falta.

2 comentarios

  1. A ver si cuando te leas estos libros haces una pequeña reseña, que al invitar a este hombre a la semana negra y sonar un poco los títulos, me han picado la curiosidad.

  2. Ésa es la idea. No creo que tarde mucho en terminarlos y entonces vendrá la preceptiva reseña.

    La verdad es que, por lo que llevo leído, este hombre se merece mejor suerte que la que han tenido sus novelas en España.

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