Here lies one whose name was writ in water
-Epitafio en la tumba de John Keats

Archivo de Julio, 2008

Entrevista en Cambio 16

Miércoles, Julio 30th, 2008 Pertenece a Mi misma mismidad, Núcleo | 2 comentarios »
  • El mismo día, hace un año: Mi Mii

El número de esta semana de Cambio 16 (el 1913, si las cuentas no me fallan) incluye una amplia entrevista-reportaje, realizada por Javier Márquez, centrada sobre todo en mis novelas de Sherlock Holmes.

En la web de la revista podéis ver los titulares y el inicio, pero para poder leerla completa habrá que acudir a la edición en papel, obviamente.

© 2008, Rodolfo Martínez
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El día que debíamos haber muerto

Lunes, Julio 28th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | 10 comentarios »

Desde hace poco más de un año, un reducido grupo de avalonios y algún simpatizante (Marisa, Felicidad, Germán, El Peras, Dani y yo mismo, con la aparición cada vez más ocasional de Flecha y la incorporación este verano de Blanca) nos reunimos en casa de alguno -casi siempre en la de Germán, para qué vamos a engañarnos; su cocina es más grande y su nevera está excelentemente provista de todo- y nos ponemos a rolear como descosidos.

Lo normal es que usemos el mismo escenario -el UC Crow diseñado por Felicidad, un space opera que desarrolló hace ya unos años y para el que ha mastereado un buen montón de partidas, ya sea en mesa o en vivo- y, de hecho, la misma campaña (si es que he usado correctamente el término, que sigo siendo un pelín bisoño en esto del rol). Los personajes que llevamos no han cambiado, salvo alguna que otra excepción, como mi embajador-torturador, por ejemplo, que me temo que va a tener que pasarse un larguísimo tiempo de convalecencia. 

Excepto Felicidad (que ejerce generalmente de directora del juego) y Dani, el resto somos bastante novatos. Yo jugué al rol hace unos diez o doce años durante un breve periodo de tiempo, pero desde entonces no había vuelto a acercarme al asunto. En cuanto a los demás, su primer contacto con este mundo fue precisamente a partir de estas partidas… con la excepción del Peras, que sin haber jugado nunca antes se apuntó al rol en vivo que se organizó en los Oscos a finales del verano pasado (UC Crow: Apocalipsis, cuyo trailer podéis ver en en una entrada anterior) y, desde entonces, no sólo se ha enganchado al tema, sino que se ha convertido en un fan del escenario que usamos en estas partidas de mesa.

Cuando juegas durante un tiempo prolongado (prolongado para nosotros, claro, a un veterano, estar algo más de un año con el mismo personaje debe parecerle poca cosa) tus personajes evolucionan, desarrollan nuevas habilidades y, en general, te vas encariñando con ellos.

Así que el que tu personaje se muera no te hace demasiada gracia.

Y cuando los que están a punto de morir son todos ellos a la vez… ni te cuento.

Eso fue lo que pasó en la última partida, jugada el 26 de julio en casa de Germán. Digamos que la conjución de una situación apurada en la que estábamos rodeados de tres grupos potencialmente peligrosos, un saboteador dentro de nuestro propio grupo, la falta de reacción de algunos y la rapidez de reacción de otros terminó conjurando el desastre.

De pronto se hizo el silencio. Felicidad nos miró a todos y le costó articular las siguientes palabras:

-Jo. -Pausa apesadumbrada-. Lo siento, pero vais a tener que haceros nuevos personajes.

El que yo interpretaba no llevaba más de un par de partidas, así que perderlo no me importaba gran cosa. Para los demás era distinto, claro. Y confieso que para mí también, en cierta manera. Al fin y al cabo llevo jugando rodeado de los mismos personajes (ya fuera con mi embajador-torturador o con mi seremanita-espía) durante algún tiempo, y me había acostumbrado a ellos. Así que tampoco tenía muchas ganas de que todo empezase desde cero.

No lo hizo. Las circunstancias del juego permitían una salvación in extremis… que podía torcerse con facilidad, evidentemente, con lo cual sí que no nos salvaría ni el mismísimo dedo de Dios. Pero ahí estaba la puerta, lejana, estrecha y cerrándose con rapidez.

Huelga decir que la aprovechamos, o este post tendría otro título, pero nos fue por los pelos. Y además, tuvo la consecuencia de dar un vuelco argumental a la historia que, en estos momentos, nos deja en una tierra de nadie totalmente desconocida y en la que no tenemos la menor idea de lo que va a pasar. Cosa que, por mí, cojonuda.

Fue una partida intensa. De las más intensas que he jugado.

Ya sabéis, la vieja maldición china: “Ojalá vivas tiempos interesantes”. Y estos lo han sido, sin la menor duda.

* * *

Dejo a continuación algunas fotos de la partida.

Germán decide iniciar su propia torre de Babel con dados. Como suele pasar con las torres de Babel… bueno, ya os lo supondréis.

Detalle del espacio de un jugador (concretamente el mío). La ficha, el -en mi caso- inevitable cenicero y tabaco, papel, lápiz y goma de borrar y, por supuesto, los dados.

Detalle de la mesa, con todo lo que necesita un jugador de rol: la cafetera, las cervezas, las coca-colas, la crema de orujo, los dados, el tabaco, lápices y gomas de borrar e incluso las tarjetitas (obra de Germán, deberíais ver su estuche-kit de jugador de rol: merece un post sólo para él) que identifican a cada personaje.

El Perás y Germán. Felicidad acaba de decirnos que nuestros personajes van a pasar a mejor vida. Germán le echa un vistazo al manual, preparándose para buscar una nueva raza y profesión.

Dani y El Peras. O el veterano (Dani lleva en UC Crow bastante tiempo -primero con el irritante y paranoico Garlok y ahora con Trr’kal, a su manera no menos irritante y paranoico-) y el novato entusiasta.

Blanca, en una actitud más bien poco digna para una faiory. Era su primera experiencia en serio en este mundillo y parece que se lo pasó bien.

A la izquierda, El Peras, echando mano a las aceitunas. Al fondo Felicidad (incapaz de no salir con la cabeza torcida incluso cuando no sabe que alguien le está sacando una foto). A la derecha, Marisa, aliviada porque no ha perdido su personaje. La silla vacía a su lado es la mía.

EDITANDO: En Arrópame en tu oscuridad, el blog de Felicidad, podéis encontrar el post que os mencionaba sobre el kit de jugador de rol de Germán.

© 2008, Rodolfo Martínez, por las fotografías

© 2008, Rodolfo Martínez
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La llave del abismo y la muerte de la ciencia ficción

Viernes, Julio 25th, 2008 Pertenece a Juntaletras, Visto y oído | 17 comentarios »

En una de las últimas entradas del blog de Juanma Santiago, se habla del especial que Babelia ha dedicado a la ciencia ficción. A la que parece que, a juzgar por algunos comentarios del post, se da por muerta. O, en todo caso, agonizando y con dos afeitados por delante, como mucho.

No puedo estar más en desacuerdo.

Es cierto que la ciencia ficción hecha desde dentro del género y para ser consumida por los aficionados al género atraviesa un momento bastante malo. Momento que, para mí, empieza en los años ochenta cuando la ciencia ficción pierde buena parte de la carga (y la garra) ideológica que tenía y empieza a  vendernos aventuritas más o menos conseguidas (algunas muy conseguidas; entretenimiento de gran nivel, sin duda) pero, al final, más o menos irrelevantes.

Hay, habido y seguirá habiendo excepciones. Pienso en nombres como Richard Morgan o Ted Chiang, por mencionar solo dos. Escritores brillantes, capaces de especulaciones interesantes y, al mismo, tiempo con una obra poblada de cargas de profundidad ideológicas en la mejor tradición del género en sus momentos de gloria.

Peso sin duda la CF hecha “desde dentro” y “para adentro” está en mal estado. Mal estado comercial. Y mal estado artístico, sin duda.

Pero eso no quiere decir que la ciencia ficción se muera, sino todo lo contrario. La etiqueta “ciencia ficción” como clasificación de género literario puede estar dando sus últimas bocanadas (para satisfacción, seguro, de unos cuantos snobs con ínfulas de superioridad intelectual que siempre se sintieron a disgusto leyendo algo con ese nombre; algo en la línea de los que insisten llamar “novelas gráficas” a los tebeos) pero la ciencia ficción como tal, como concepto, como una forma de entender y de hacer la literatura nunca ha vivido un mejor momento.

Ya lo comenta Kaplan en el post antes citado, y no repetiré sus argumentos.

Sin duda, una de las cosas que más definitivas ha resultado para mí a la hora de darme cuenta de que algo está cambiando, y no para mal, y que la CF ha salido del gueto (y los que estábamos dentro ni nos dimos cuenta, ni supimos lo que pasaba) hace ya algún tiempo, fue la lectura de La llave del abismo, de José Carlos Somoza.

Porque estamos ante una novela tan de ciencia ficción que difícilmente puede serlo más: un futuro remoto, un cataclismo planetario, una civilización casi post-humana, con todo lo que eso implica, y una inteligente trama de intriga que usa los mitos lovecraftianos como pivote para lo que sucede. Una novela de lo mejor que ha dado la ciencia ficción en español en bastante tiempo: de lectura rápida y ágil, buen ritmo, momentos auténticamente brillantes y una conclusión a la altura de lo narrado que cierra la historia perfectamente (sí, quizá los aficionados nos vemos venir el girillo de tuerca final, pero eso no lo hace menos efectivo, ni le resta fuerza al libro).

No es una novela perfecta (pero, ¿acaso hay alguna?) y confieso que, para mí, su mayor defecto es que no consigo creerme los personajes atrapados en su peripecia: apenas les veo relieve y me parecen más actores de un drama que auténticos personajes. Pese a eso, lo brillante de la historia y lo bien llevada que está compensan con creces ese escollo.

Pero lo más importante no es la novela en sí, o lo buena o mala que sea, sino el hecho haber sido publicada dónde y del modo en que lo ha sido. Y más relevante todavía es que su autor sea alguien totalmente procedente de fuera del mundillo (por más que es, salta a la vista a poco que leamos su obra, aficionado al género de toda la vida) y aceptado por el gran público.

Una grano no hace granero, me diréis. Cosas así han pasado antes. Cierto. Pero lo que en el pasado no dejaban de ser más que momentos aislados (una colección generalista, con un autor de literatura general, que, aquí y allá, han hecho algo relacionado con el fantástico o la CF) ahora están empezando a ser mojones relevantes que empiezan a delimitar un territorio.

El territorio (confuso y sin fronteras definidas, tal como pienso que deben ser los países literarios) de lo que quizá podríamos llamar normalización.

Seguirá habiendo ciencia ficción escrita por, desde y para dentro del género, del “mundillo”, de los fieles. Y seguirá siendo, nos pongamos como nos pongamos, minoritaria.

Y entretanto, mientras esos fieles se preguntan por qué el mundo no les hace caso y no acepta las obras maestras que ellos adoran, la ciencia ficción seguirá (como lleva unos cuantos años haciendo) asentándose con tranquilidad y sin prisas dentro del panorama general de la literatura. Convirtiéndose, casi seguro, en un elemento más de ésta, un nuevo aspecto que la enriquezca y la haga más compleja y más viva.

No se la llamará ciencia ficción, tal vez. Salvo quizá por los fans del género o los estudiosos del hecho literario. Pero lo será. Y no será una ciencia ficción descafeinada, desprovista de su garra y sus señas de identidad más definitorias para poder hacerse vendible en el gran mundo (como, confieso, más de una vez temí que acabase pasando) o al menos no tendrá por qué serlo. Si algo demuestran novelas como la de Somoza (u otras, como La carretera de McCartthy) es que se puede hacer buena ciencia ficción para el gran público sin tener que renunciar a toda la riqueza, la carga especulativa y el sentido de la maravilla de la mejor ciencia ficción. Y que el lector generalista, si tiene acceso a ella, la aceptará y la disfrutará.

Quizá no la llame ciencia ficción. Pero qué más da cómo se la llame. O es que, como decía el otro, ¿una rosa olería peor si dejáramos de llamarla rosa?

© 2008, Rodolfo Martínez
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Una foto

Miércoles, Julio 23rd, 2008 Pertenece a Mi misma mismidad, Núcleo | 12 comentarios »

Esta Semana Negra, durante la ya tradicional tertulia de autores que tiene lugar todos los días a las cinco de la tarde (mortal de necesidad a esa hora, con la comida a medio digerir y el calor que hace en la carpa), uno de los fotógrafos de A Quemarropa, el periódico oficial del festival, nos estuvo tirando varias fotografías.

El culpable, Marco Antonio Fernández Fonseca, ha tenido a bien regalarme una copia de la que me hizo y, seguramente, su foto aparezca acompañando la entrevista que me han hecho para Cambio 16 y que saldrá publicada la semana que viene.

No he podido resistirme a subir aquí la foto. Creo que es de las mejores que me han hecho y no sería sorprendente que, siempre con el permiso de Marco Antonio, apareciera “adornando” la solapa de alguno de mis próximos libros.

© 2008, Marco Antonio Fernández Fonseca, por la fotografía

© 2008, Rodolfo Martínez
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Premios, decisiones y juegos de rol

Lunes, Julio 21st, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | 4 comentarios »

Durante la pasada Semana Negra (recién clausurada ayer mismo) me tocó ser uno de los jurados del Premio Celsius 232 a la mejor novela de ciencia ficción o fantasía en castellano.

Gracias a eso tuve la oportunidad, entre otras cosas, de leer La llave del abismo, de José Carlos Somoza. Confieso, con cierto rubor, que aún no había leído nada de este hombre, pese a que las referencias que tenía sobre su obra eran invariablemente positivas.

Y confieso también que la La llave del abismo me sorprendió. Quizá porque esperaba una de esas tibias obras slipstream, donde el autor juega con algunos temas de género, pero lo hace de un modo lo bastante ambiguo y “descafeinado” para poder vender la novela fuera del gueto de aficionados.

Y no. Para nada. La llave del abismo es ciencia ficción y no pretende disfrazarse de otra cosa, por más que las estrategias editoriales obvien cualquier referencia en la solapa del libro. Ciencia ficción, además, potente y llena de sentido de la maravilla  y que deja bien claro que su autor no es ningún “intruso” (queja frecuente de los aficionados cuando un autor mainstream aborda el género) sino que José Carlos Somoza es un buen conocedor del asunto y que, sin duda, lleva muchos años siéndolo. Es, además, buena ciencia ficción, diría que de la mejor que he leído en castellano en los últimos años, llena de imágenes poderosas y de momentos brillantes. 

Las deliberaciones del jurado fueron arduas. Todos teníamos claro que había dos novelas que destacaban con claridad sobre las demás (sin que eso implique que el resto fueran malas novelas, eso debe quedar claro) pero, al mismo tiempo, a ninguno de nosotros nos gustaba demasiado la fórmula de ex aequo.

Así que hubo que decidir. La ganadora fue finalmente Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete, que, considerando todos los aspectos, nos pareció una novela más sólida narrativamente que La llave del abismo. Pero, al mismo tiempo, teníamos claro que ésta era una novela que merecía la pena destacar, con lo cual optamos por hacer mención especial de ella en la lectura del acta del jurado y destacar el modo en que, de una forma brillante, se insertaba en la mejor tradición de la ciencia ficción literaria. 

El viernes por la mañana se hizo lectura pública de los fallos de los distintos premios (podéis encontrarlos aquí, si estáis interesados) y después, mientras los ganadores eran fotografiados y entrevistados por la prensa, estuvimos un rato charlando en la terraza del hotel Don Manuel.

No me sorprendió descubrir que José Carlos fuera aficionado a la ciencia ficción desde hace bastante tiempo. Como he dicho, basta leer su novela para darse cuenta de que es un buen conocedor del género. Descubrí, con agrado, que es un hombre asequible y de sonrisa fácil y no tardamos en estar charlando sobre unas cuantas cosas.

Me resultó halagador, lo confieso, que alguien como él, uno de los autores que ahora mismo están situados en los primeros puestos de ventas en nuestro país, conociera mi obra. Y, poco después, al descubrir que uno de nuestros compañeros de mesa era Ricard Ibáñez (creador, entre otras cosas, del juego de rol Aquelarre, y con novela recién publicada sobre la batalla de las Navas de Tolosa) José  Carlos se confesó un aficionado casi obsesivo a los juegos de rol, ya fuera en mesa o en vivo.

Los conoce todos, a fondo, y los ha jugado. De hecho, lleva jugándolos desde hace más de veinte años.

Hablaba de ellos con auténtico entusiasmo y, de hecho, creo que fue ese entusiasmo, mientras Ricard, él y yo charlábamos del tema (yo, más bien poco, todo hay que decirlo; ellos eran los expertos en el asunto, al fin y al cabo), lo que hizo que Elia Barceló dejase la conversación en la que estaba y se uniera la nuestra. No tardó en manifestar su interés y, de hecho, es probable que el año que viene, si se organiza una partida en mesa en casa de algún amigo durante la Semana Negra una vez más (como ya se hizo este año y el anterior), que Elia y José Carlos se unan a ella, si es que están por aquí esos días.

Leer La llave del abismo tuvo, en seguida, la consecuencia inevitable de querer conocer mejor la obra de José Carlos. Y confieso que hablar con él y descubrir que, en cierto modo, es un friki de pro, que vive su afición con naturalidad y sin complejos (algo no muy frecuente dentro del cerrado mundillo de los aficionados, todo hay que decirlo) ha hecho que espere su próxima novela casi con impaciencia.

© 2008, Rodolfo Martínez
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Balance final de compras

Viernes, Julio 18th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | Sin comentar »

Con la Semana Negra casi, casi terminada (hoy se hará público el fallo de los distintos premios, entre ellos el Celsius 232, de ciencia ficción y fantasía), repaso rápidamente lo que he ido comprando estos días

  • El arte de Canción de hielo y fuego, de Corominas.
  • The New Annotated Sherlock Holmes
  • El príncipe de nada, de R. Scot Bakker
  • El hombre divergente, de Marc R. Soto
  • El teatro secreto, de Víctor Conde
  • El pescador de demonios, de Steve Redwood
  • El naufragio del imperio, de Juan Esteban Constaín
  • Prótesis, números 1 y 2 de la segunda época
  • Imperio, de Orson Scott Card

En estos momentos, como ya comenté antes, estoy con el primer volumen de El príncipe de nada y en breve, supongo, me pondré con los siguientes. Tras ellos, ya veremos que libros de esta pila (o de alguna de las otras) irá cayendo.

Tengo bastantes ganas de leerme el de Marc R. Soto y el de Víctor Conde y confieso que el de Card me da bastante miedo, visto por qué derroteros ha ido este hombre últimamente. El de Holmes lo iré saboreando poco a poco, como debe ser. Y el de Redwood (al que le he echado un vistazo superficial) promete ser una lectura muy divertida y bastante cañera.

Y, por supuesto, ya he disfrutado del libro de Corominas. Una gozada, realmente.

En cuanto a El naufragio del imperio, confieso que lo compré tras asistir a la presentación del libro por parte de su autor. La descabellada premisa (un par de revolucionarios colombianos acudiendo a Santa Elena para raptar a a Napoleón para que les ayude a conseguir la independencia de España) se me hizo enseguida interesante, por no mencionar el cúmulo de entretenidas anécdotas que el autor comentó a lo largo de la presentación. Memorable, entre ellas, la histórica frase de Napoleón en sus memorias cuando habla de Fernando VII: “En todo el tiempo que lo traté, nunca supe cuál era su verdadera estatura: siempre estaba de rodillas”. O la respuesta de Constaín cuando le preguntaron si pensaba que Napoleón era el heredero intelectual de los ideales revolucionarios franceses o un simple dictador:

“Téngase en cuenta”, dijo, “que al fin y al cabo, Napoleón era italiano. Y es imposible que los italianos hagan nada en serio”.

Pues eso, una Semana Negra que está a punto de acabarse (en la que he realizado un par de contactos prometedores, ya veremos si cristalizan en algo) y ahora a esperar la del año que viene. Con la incertidumbre añadida de que no sabemos exactamente dónde se celebrará.

© 2008, Rodolfo Martínez
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Un par de regalos

Miércoles, Julio 16th, 2008 Pertenece a Mi misma mismidad, Nostalgias | 9 comentarios »

Esta Semana Negra el bueno de Breich me ha obsequiado con un par de comics (y ya que estamos, aún le debo las birras que se merece; otra vez será). Dos números del Superman de Novaro, la editorial mejicana que tenía en los ‘60 y ‘70 los derechos de la DC y que tenía la curiosa costumbre de traducir al castellano los nombres de los personajes. No sólo de los superhéroes (Superchica por Supergirl o Flecha Verde por Green Arrow, por no mencionar esa Marvila que no se de dónde se sacaron para Wonder Woman) sino de los civiles (así, Bruce Wayne se convertía en Bruno Díaz, Dick Grayson en Ricardo Tapia o el pobre Oliver Queen veía traducido literalmente su nombre y se transformaba en Oliverio Reina).

Esos fueron los tebeos de la DC que leí en mi infancia. En aquel momento yo no era consciente de que se trataba de una traducción latinoamericana, pero en mi fuero interno me sorprendía de la forma peculiar de hablar que tenían los héroes de la DC, frente a los de Marvel.

El primer cómic es de la edición en comic-book, en una época en que Novaro decidió reducir el formato a la mitad y cada número, además de la historia central de Superman, incluía una de complemento, en este caso de Flecha Verde. Por lo que sé, esta serie seguía bastante de cerca lo que se publicaba entonces en la edición original, al menos en las historias centrales.

El segundo es un tomo que recopila unas cuantas historias de los años cuarenta y cincuenta. Como con la traducción, yo entonces no sabía que una edición publicaba material contemporáneo y la otra números antiguos, pero sí que era consciente que la versión en grapa tenía mejores dibujos e historias más interesantes que la otra.

Así, ladrillito a ladrillito, voy completando mi colección de tebeos del Hombre de Acero, que en estos momentos ocupa dos anaqueles y medio de mi librería. Y que seguirá creciendo en el futuro, espero.

© 2008, Rodolfo Martínez
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Primeras compras en la Semana Negra

Lunes, Julio 14th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | 2 comentarios »

Ayer casi me hago polvo la espalda, pero al final tanto ella como mi fiel mochila aguantaron y ambos llegamos a casa más o menos intactos.

Tenía pensado hacer varias compras a lo largo de la Semana Negra, como de costumbre, y ayer, inocentemente, me puse a ello pensando que todo estaba bajo control y no habría ningún problema.

Mi primer error, y casi el último, fue acercarme al puesto de Gigamesh para hacerme con El arte de canción de hielo y fuego, de Corominas. Para empezar, elegí un mal momento, porque Martin estaba a punto de iniciar una sesión de firmas y casi no salgo vivo de allí. Para colmo de males, se habían formado dos colas de ansiosos fans: una a la izquierda y otra a la derecha, y ambos grupos estaban reclamando su prioridad. En medio de aquellos dos ejércitos (no estoy seguro si de Stark, Lannister o quién sabe si de Greyjoy) conseguí escabullirme como pude con mi botín a buen recaudo y mi integridad física más o menos a salvo.

¿Y cual fue el botín? El libro de Corominas, evidentemente, que era a lo que iba. Lo que no esperaba encontrarme eran tres enormes volúmenes cuyo lomo componía, conjuntamente, un perfil característico y aquilino con una pipa no menos característica. Allí estaba, llamándome con sus irresistibles cantos de sirena: The New Annotated Sherlock Holmes, en una edición preciosa, primorosamente encuadernada y con un diseño y una composición de páginas absolutamente decimonónica. También era enorme y no tenía muy claro cómo podría llevármela de allí. Pero lo conseguí.

 

Aún no he tenido tiempo más que para ojear un poco los libros (y leer el prólogo de John le Carré) y pararme a saborear algunas de las notas, pero presiento que me lo voy a pasar de miedo con estos tres volúmenes. 

Mi otra compra del día fueron también tres libros: la trilogía de fantasía de R. Scott Bakker El príncipe de nada, una saga de la que ya me había hablado Paco Taibo unos meses atrás y por la que sentía bastante curiosidad.

En su momento Taibo me había comentado que, por desgracia, estos tres libros habían pasado sin pena ni gloria: un error editorial los había llevado a Timun Mas, con el resultado de que el público habitual timunmasero había renegado de ellos y, al mismo tiempo, su publicación había pasado totalmente desapercibida para los que podrían haber sido sus lectores naturales, interesados por una fantasía más adulta y sofisticada.

De hecho, uno de los motivos principales de invitar al autor a la Semana Negra fue, en cierto modo, desfacer ese entuerto. Tras la charla con el autor, que tuvo lugar ayer (con el propio Taibo y George RR Martin como contertulios) decidí que había que darle una oportunidad a ese Príncipe de nada y me hice enseguida con los libros.

Llevo unas cien páginas del primer volumen y, de momento, me está pareciendo todo lo que Paco me había dicho: una fantasía sofisticada, adulta, sin concesiones a lo fácil y con cargas de profundidad ideológicas cada vez más interesantes. No creo que tarde mucho en leerme los tres. Seguramente algo más comentaré entonces.

Claro que, una vez cargada la mochila con estos seis libros, difícilmente podía seguir con mis compras. Así que se me han quedado unas cuantas cosas en el tintero (los libros de Marc R. Soto, Víctor Conde y Steve Redwood, entre ellos), pero tiempo habrá en los próximos días para ir consiguiendo lo que falta.

© 2008, Rodolfo Martínez
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AsturCon 2008: Algunas fotos

Domingo, Julio 13th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | 1 comentario »

Mientras me voy preparando para las actividades de hoy, domingo, aprovecho para dejar algunas fotos de lo que ocurrió ayer:

George RR Martin durante la sesión de firmas de la mañana

Mientras la cola para que Martin firmase empezaba a crecer y crecer, los roleros llevaban un buen rato de partida.

Otro tanto ocurría con los que estaban enfrascados en el juego de mesa de Canción de hielo y fuego.

Un detalle del tablero sobre el que los jugadores iban trazando sus estrategias.

Acabada la sesión de firmas, Martin posó con algunos de sus fans, parte del grupo de Asshai.

Ya en la noche, y hacia el final de la espicha, podemos ver a los dos ganadores del premio al mejor disfraz (un Perro y una Melisandre), posando orgullosos con el pequeño dragón con el que fueron obsequiados.

© 2008, Rodolfo Martínez
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AsturCon 2008: Martin firmando

Domingo, Julio 13th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El mundo real | Sin comentar »

Para ir abriendo boca, aquí os dejo unos instantes de la sesión de firmas de George RR Martin (de las doce de la mañana hasta casi las dos) este sábado doce de julio en la AsturCon:

© 2008, Rodolfo Martínez
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