Por puro altruismo, claro

Veo que Rafael Marín ha dedicado un post en su blog a la Semana Negra de Gijón. Y eso me ha traído a la memoria la entrevista que hice hace unos días para uno de esos periódicos gratuitos (la edición asturiana del 20 Minutos, si no recuerdo mal).

En determinado momento, la periodista me preguntó por la Semana Negra y me pidió mi opinión sobre la nueva localización y su posible ubicación en el futuro. Respondí, más o menos, que sacar a la Semana Negra del casco urbano me parecía un error. Era condenarla a languidecer poco a poco. Uno de los motivos por los que el festival gijonés tiene la afluencia de gente que tiene es, precisamente, porque está dentro de la ciudad y se puede llegar caminando. Dando un paseíto desde la playa, por ejemplo. Desde el momento en que tienes que echar mano del coche o del autobús, la cosa cambia mucho. Otra cosa es que sacarla de la ciudad sea la única opción viable, tema en el que no entro. Pero sin duda es un error desde un punto de vista puramente práctico.

La entrevista publicada recogía esa pregunta y esa respuesta. Pero, y me parece curioso, no la siguiente que se me hizo y donde, en un tonillo confidencial, como de “tú y yo sabemos de qué va esto, no nos pueden engañar”, la periodista me venía a decir que todo ese rollo de la cultura y tal en la Semana Negra no era más que una excusa. Y que, de hecho, se notaba en que cada año había menos libros.

Me “hizo gracia” la pregunta y, sobre todo, el tonillo. Porque no es la primera vez que oigo comentarios de ese estilo y realizados en el mismo tono. Y siempre, eso es curioso, procedentes de asturianos o, directamente, de gijoneses. Es decir, del público más cercano al asunto y que mejor debería conocerlo. Y parece que, como de costumbre, cuanto más cerca estás de algo menos lo ves.

Mi respuesta a la pregunta fue bastante clara y directa: no sólo había aumentado el número de librerías y de libros vendidos en los últimos años en la Semana Negra (datos fácilmente accesibles a cualquiera que se tome la molestia de buscarlos), sino que de un tiempo a esta parte librerías procedentes de Madrid o Barcelona, por mencionar sólo dos ciudades, empezaban a plantar sus reales en el festival gijones (datos comprobables con la misma facilidad). Y, le pregunté a la periodista: ¿eso lo hacen por puro altruismo, se vienen para acá y se tirán aquí diez días currando de cinco de la tarde a tres de la mañana porque les va la marcha? ¿No será, a lo mejor, que ganan dinero con ello?

La respuesta fueron unos segundos de silencio para, después, dejar caer un “claro, claro” y rápidamente pasar a otro tema.

Siempre he encontrado curiosas esas reacciones. Ese modo de pasar un velo de olvido sobre lo que acabas de oír (sobre todo cuando te desmonta tu bonita teoría y, encima, te la desmonta con hechos comprobables y no con opiniones) y de autoconvencerte de que no has oído, en realidad, nada.

La Semana Negra no es perfecta, sin duda. Y hay mucho de ella que es criticable (igual que hay mucho que es ensalzable), como en cualquier otra actividad pública. Y la gente tiene derecho a criticarla con toda la dureza que considere necesaria y si a alguien de la organización le escuecen esas críticas, mucho peor para él. “Si no aguantas el calor, sal de la cocina”, como dice el viejo dicho.

Pero, coño, lo menos que se puede pedir cuando criticas algo es que sepas de qué estás hablando y digas cosas que son ciertas. No rumores que no te has molestado en comprobar y que son desmontables con sólo dos palabras. Y, bueno, que alguien cuyo oficio no es el de dar información veraz se deje llevar por la rumorología, quizá no es demasiado grave. Pero cuando eres un periodista, la cosa tiene más delito. O debería tenerlo.

6 comentarios

  1. Sucede con cierta frecuencia. Algunos periodistas se toman a broma su profesión y para hacer eso basta con no informarse antes.

    Me seduce lo de la Semana Negra pero nunca la he visitado.

    Saludos.

  2. ¿Periodistas? ¡Ah, pero…!, ¿ es que siguen existiendo los periodistas? Entre tanta morralla hace tiempo que no acierto a discernir ninguno.

  3. Rudy, está visto que si no criticas no molas, o algo.

    Los periodistas suelen informar muy bien sobre su propio ombligo. Para todo lo demás normalmente sirven para que la gente que no sabe de que va, siga sin saberlo, porque a poco que sepas una noticia de primera mano o conozcas el tema, se les nota a la legua que no saben de lo que hablan. Bueno, puede que para hablar de fútbol valgan, pero sk yo no sé de fútbol.

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