Huérfanos en cuatricomía

Por supuesto, la figura del héroe tiene mucho de sublimación de nuestras fantasías. Y en buena medida, la figura del superhéroe es la sublimación de la fantasía de un adolescente. Así, no es extraño que algunos de los superhéroes más conocidos sean huérfanos. No sólo eso, sino que en ocasiones, es precisamente la desaparición de la figura paterna la que crea el personaje.

Sin duda Batman no existiría sin el asesinato de los padres de Bruce Wayne; aunque, pese a todo, sí que hay una cierta figura paterna en su vida en la persona de Alfred Pennyworth.

Cuando Peter Parker es picado por una araña radioactiva aún está vivo su tío Ben, es cierto, pero es la muerte de éste la que crea el personaje y sus motivaciones tal como la conocemos.

Y a Superman no le basta con la muerte de sus padres para transformarse en tal, sino la destrucción de todo su planeta y el exilio a otro mundo.

Hay más casos, evidentemente (Namor, híbrido de humano y atlante, que ha perdido a su madre y apenas sabe nada de quién fue su padre; la antorcha humana original, que fue creada en un laboratorio; o Wonder Woman, a partir del barro) y en general, durante la llamada Edad de Oro del cómic de superhéroes, las figuras paternas no existen. O bien son directamente obviadas o han desaparecido, de un modo u otro, de la vida de los héroes.

Algunos de los más emblemáticos superhéroes fueron creados por gente muy joven (dos adolescentes, en el caso concreto de Superman) y es muy posible que para ellos esa falta de una figura paterna, esa orfandad, funcionase a nivel inconsciente como una liberación. El adolescente contempla a menudo la familia como un obstáculo, un impedimento que no le permite desarrollar todo su potencial (de hecho, si me perdonáis la digresión, ésa es una de las claves del éxito de la saga de Harry Potter, como muy bien señala Eduardo Vaquerizo en el número 9 de Hélice). No es extraño, entonces, que eso se sublime en la fantasía de un héroe poderoso que no sólo no tiene lazos familiares que lo lastren, sino que es precisamente la desaparición de esos lazos la que lo convierte en un héroe.

Si nos centramos en Superman y Spiderman, los dos personajes más emblemáticos de las dos principales universos superheroicos, veremos que su orfandad, aunque determinante para ser lo que son (y cómo son), tiene consecuencias muy distintas para cada uno de ellos.

Superman, es el ejemplo casi extremo de lo que he expuesto algo más arriba. El hombre sin lazos familiares por excelencia. El último hijo de un planeta muerto. El extraterrestre que parece humano pero no lo es y no lo será nunca. ¿Es extraño que llamase a su refugio la Fortaleza de la Soledad?

Con el tiempo, por supuesto, las cosas cambiarían: Jonathan y Martha Kent, los padres adoptivos de Kal-el, permanecerían a su lado durante buena parte de su adolescencia. Superman visitaría el Krypton de antaño (ya fuera de viajando física o mentalmente) y llegaría a ver a sus verdaderos padres. De hecho, a medida que los años van pasando y los distintos autores van incorporando nuevos personajes kryptonianos a los mitos del Hombre de Acero (su prima Kara, que se convertiría en Supergirl, la ciudad embotellada de Kandor, unos cuantos supercriminales que escapan con cierta frecuencia de la Zona Fantasma; y no nos olvidemos de Krypto, la supermascota), llega un momento en que uno casi podría preguntarse si, aparte del consejo científico que regía los destinos del planeta, alguien más había muerto en la explosión de Krypton.

Pero obsérvese que todos esos elementos (con la excepción de Supergirl, y ésta siempre vivirá bajo la sombra de su famoso primo) están localizados en lugares donde no son una amenaza; separados del héroe, ya sea por el espacio o por el tiempo. Y el héroe tiene acceso a esos momentos o esos lugares, pero cuando él quiere y siempre bajo sus condiciones. Así, cuando Superboy está a punto de llegar a la edad adulta, los Kent mueren, con lo que pasan a convertirse en un recuerdo nostálgico pero ya no pueden influir en su comportamiento. En cuanto a sus padres biológicos, Jor-el y Lara, viven en un cómodo pasado que Kal-el puede visitar cuando desee: él puede llegar a ellos, pero ellos a él, no. Es cierto que hay una ciudad entera llena de kryptonianos, pero está convenientemente miniaturizada y encerrada en una botella; es, en realidad, un lugar al que ir de turista, pero poco más. La Zona Fantasma, el universo espectral donde están encerrados los criminales de Krypton, es el único lugar que puede ser considerado una amenaza, pero Superman siempre tiene a mano un conveniente proyector para devolver a los genios maléficos a su botella.

Versiones posteriores del personaje (especialmente la desarrollada por John Byrne tras Crisis en Tierras Infinitas) cambiarían eso, en algunos casos de un modo bastante radical. Pero el personaje original era, al igual que otros muchos héroes enmascarados de la época, una criatura sin lazos familiares. Y es, de hecho, la no existencia de esos lazos la que en cierto modo (porque Superman no es Superman hasta que no deja Krypton y viene a la Tierra) le da todos sus poderes.

Spiderman, en cambio, transita por otros derroteros.

Huérfano y criado por sus tíos, son estos los que ejercen como padres sustitutos y hacen que durante toda su infancia y parte de su adolescencia Peter Parker tenga un modelo de conducta paterno claro y concreto al que agarrarse. Aún están vivos cuando le pica la araña radiactiva, pero no es hasta la muerte de su tío Ben que el personaje se convierte en lo que conocemos.

Curiosamente, en una pirueta que podría parecer un tanto paradójica, la desaparición de la figura paterna no convierte a Peter Parker en un irresponsable. El adolescente no se siente liberado, sino todo lo contrario.

La muerte del tío Ben transforma a Peter en un adulto. Un proceso brillantemente resumido en ese “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” que funcionará como mantra del personaje y que Peter sólo llega a comprender del todo cuando ve (y sufre) las secuelas de no medir las consecuencias de sus actos. El tío Ben desaparece de su vida en ese momento, pero se convierte en una carga moral de la que Peter ya no podrá librarse y que acabará definiendo su comportamiento.

No sé cuánto de todo esto fue fruto de la improvisación y cuánto fue deliberado por parte de Stan Lee. Sospecho que hubo más de lo primero que de lo segundo. Pero, sea como sea, no es sorprendente esta diferencia entre el más famoso huérfano de la Marvel y su contrapartida en el Universo DC. Al contrario que Superman (creado por dos adolescentes, como ya hemos dicho) el padre de Spiderman es un hombre ya ha cumplido los cuarenta cuando crea su personaje más popular y lo que hace en el origen del superhéroe arácnido es, en realidad, narrar un rito de iniciación, de paso a la madurez.

Algo parecido sería incorporado, curiosamente, a Superman en el “remozado” de su origen que se hizo en los años sesenta. Es la muerte de los Kent (primero Martha y después Jonathan) la que termina convirtiendo a Superboy en Superman. Cuando sus padres adoptivos fallecen (por su culpa, como sabríamos después, a causa de un extraño virus que Superboy había traído inadvertidamente del futuro al que iba a “jugar” de vez en cuando con la Legión de Superhéroes), Kal-el deja de ser un niño y se convierte en un adulto.

Ambos momentos (la muerte del tío Ben, el fallecimiento de los Kent) son una metáfora bastante obvia -tosca pero efectiva- del trauma que implica la conversión de adolescente a adulto. De la ruptura, por así decir, del cordón umbilical afectivo. A partir de ese momento, el héroe está solo y es el último responsable de sí mismo.

Lo curioso es que en ambos casos se trata de la muerte de padres adoptivos. Los reales hace mucho que han muerto cuando el héroe hace su aparición.

19 comentarios

  1. No olvides al tercer gran huérfano en discordia, que participa de los elementos de orfandad de los otros dos: Batman. Su gran poder es su dinero y su gran responsabilidad es la venganza.

    Siempre he querido hacer un elseworlds donde Bruce Wayne no era hijo de un médico adinerado, sino pobre como las ratas. A ver de dónde sacaba entonces el batmovil, la batcueva y otras pijadas high-tech.

  2. No, RM a Batman lo menciona claramente en el segundo párrafo. Lo que pasa es que luego comenta “Si nos centramos en Superman y Spiderman…”

    Supongo que habrá sido por tomar uno de cada universo y no hacer la entrada excesivamente larga.

    Saludos!

  3. Siempre he querido hacer un elseworlds donde Bruce Wayne no era hijo de un médico adinerado, sino pobre como las ratas.

    ¿Matt Murdock, por ejemplo?

    Si es que está todo inventado… ;)

  4. Lo de Batman,en efecto, es interesante. Y hablo de pasada del personaje. Pero preferí centrarme en los dos personajes más icónicos de cada editora.

    Mañana o el domingo volveré a casa. Y a ver si desde allí entro y respondo a los comentarios con más calma.

  5. No, Matt Murdock solo tiene un gimnasio chuli y un bastón más chuli todavía. Pero no nada en oro como Gilito Wayne. Matt está handicapado (con perdón) y se supera por esfuerzo propio; Wayne hereda un fortunón y podría haber comprado un ejército de batmen si se le hubiera antojado.

    Pero un batman pobre, sin recursos, que inspire terror por su propia apariencia, en la Depresión… a eso me refiero.

  6. Roschard.

    –Es que Roschard está loco.

    –Vale, pero un tío que se disfraza de murciélago para combatir el crimen tampoco está muy allá.

  7. Pero no es lo mismo. Rorschard es un taradete en un mundo distópico. Yo pensaba en cómo sería la estética y el mundo de Batman en la época de su creación, y en cómo se podría crear una galería de villanos y de gadgets sin recursos.

    Otra idea, pal que la coja pa él, es Batman renacentista. Alfred, Leonardo.

  8. Muy bueno. Y Miguel Angel es el malvado que conchabado con el Papa Julio II, y la cúpula de San Pedro oculta un artefacto mágico.
    Batman sería Lorenzo de Medici.

    Otra: “CSI, Gotham”
    Batman utilizando las técnicas y el maletin de Grisson para atrapar al Joker.

  9. Me gusta el Batman pobretón, entrenándose en un gimnasio repleto de humedades a lo Rocky, con un uniforme que, de mugriento y raído, sí que da miedo. Y el Joker es un niño de papá que nada en oro, a lo Patrick Bateman, y tiene gadgets molones hasta en los calzoncillos :P

  10. Ah, que tú decías que además de empezar pobre como las ratas es tan incompetente (o tan obsesivo y retentivo anal) que cuando ya está metido en su carrera justiciera sigue siendo un tirao. ‘Tonces vale, Murdock no da el tipo, se las apaña para progresar un poquillo, hacerse unos estudios y esas cosas…

  11. Sin atender al pequeño e insignificante detalle de que Murdock posee capacidades metahumanas, por aquello de camión radiactivo que lo dejó ciego sin necesidad de matarse a paj… er…, ciego, en fin, y el pobre Wayne no las tendría, ya que sería igual que el rico Wayne, un hombre inteligente con notables capacidades deductivas y puro entrenamiento machaca. Pero sin pasta.

  12. DD es otra cosa, siempre fue otra cosa, hasta que llegó Miller y saqueó a Eisner y le enseñó kung-fu.

    Antes DD era gracioso, tenía una secretaria cañón, un amigo gordito que se disfrazaba de DD y nadie lo distinguía, un bufete la mar de raro, y hasta se sacaba un hermano gemelo de la manga y todo se lo creían. Por no hablar de que se enrollaba con la espía rusa de mallas ajustadas (un crack, el Murdock, cuando todos sabemos del pie que cojea Bats) y leía los periódicos pasándole la mano (con guante) por encima…

  13. ¿Alguien me puede explicar por qué en la peli tienen un bufete de mierda, y el socio parece que no tiene ni para comer, mientras que Murdock se gasta un pedazo de mansión toda de marmol y acero, con cámara de privación sensorial y toda la pesca? ¿De dónde saca la pasta para pagar ese lujazo? ¿Le chulea los beneficios al socio?

  14. No, es que pertenece a la organización E.L.E.V.E.N.

    Le pagaron la carrera y eso, y tiene una pasta porque es representante sindical.

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