Indy convence… a algunos

Una vez más, división de opiniones en el visionado colectivo de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, como ya pasó en su día con el Superman Returns de Brian Singer.

De hecho, si queréis leer un comentario bastante negativo de la película, no tenéis más que asomaros por El trasgu probabilista de Instanton para haceros una idea de lo que sintió el sector que estaba situado más a la izquierda (en la fila, se entiende) mientras veíamos la película.

Al sector “derechista”, en cambio, la película nos gustó y nos convenció, sin problemas: entramos por ella desde el primer minuto y no nos costó nada mantener la suspensión incredulidad que el film exigía -más quizá que en anteriores entregas, cierto-. Nos gustó la historia llena de peripecias un tanto absurdas -como debe ser-, nos gustó la recreación (deliberadamente anacrónica e irreal) de una época, nos gustó el hijo de Indy, nos gustó el ritmo de la película y nos encantó Marion. Y, en general (pese a que encontramos un tanto anticlimático el momento de “resolución del enigma”) nos lo pasamos muy bien durante el tiempo que duró la película.

¿Factor nostalgia, como algunos indican? ¿Le perdonamos al profesor Jones cosas que no le perdonaríamos a otro personaje? No lo sé. Creo que no es así. Sin duda el factor nostalgia es un elemento más que añadir al disfrute, pero sólo uno más y ni siquiera determinante.

¿Es esta, pese a todo, la peor de las cuatro entregas? Pues no lo tengo muy claro. Habría que hacer un visionado de la saga completa para poder decidirlo. Y sospecho que, llegado el caso, el resultado tampoco resultaría determinante.

Puro espectáculo, sin duda.Y más de lo mismo, también sin la menor duda. Pero precisamente de eso se trataba, claro.

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