Relativismo y democracia

Me pregunto qué pensaría Einstein del uso que se ha hecho del nombre de su teoría.

Porque, en realidad, la Teoría de la Relatividad no nos dice que todo es relativo (como suele pensar la vox populi, por no mencionar a unos cuantos periodistas y políticos) sino todo lo contrario: que el Universo es igual independientemente del lugar desde el que lo mires.

Pero ese “todo es relativo” (o ya con el doloroso añadido de “como decía Einstein, todo es relativo”) se ha convertido en un mantra que recitamos sin parar, a la mínima de cambio. De hecho, casi podríamos elevarlo a la categoría de meme exitoso.

Y, como todo es relativo, los hechos también pueden serlo.

Pi puede convertirse por decreto en exactamente 3. O la torre de las afueras del pueblo puede ser declarada “auténticamente vikinga” por votación. O doce miembros de un jurado pueden declarar culpable a alguien, pasando como de la mierda de las pruebas, simplemente porque sea antipática (y encima lesbiana, no lo olvidemos). O podemos afirmar que el mundo no tiene más de seis mil años (no olvidemos que fue creado el 26 de octubre del año 4004 a.C. a las 9:00 a.m) y que todas las pruebas que señalan lo contrario han sido puestas allí para despistarnos. O que no hay el menor indicio del cambio climático porque nuestros sicarios pagados disfrazados de científicos han estado los últimos veinte años desviando la vista hacia otro lado cada vez que una prueba salía al paso. O inventar un pasado mejor que el real para que se ajuste a nuestro ideario político y nuestro concepto de nación, raza y pueblo (indómito, por supuesto).

Todo es relativo. Ya lo decía Campoamor: depende del color del cristal con que se mira.

Y, si todo es relativo y la democracia es el bien supremo, decidamos la realidad también por sufragio universal. Democraticemos el cosmos y no dejemos que los hechos nos detengan. Los hechos no son democráticos. Al cuerno con los hechos.

¿Las pruebas? ¿Las evidencias? Zarandajas.

Todo es interpretable. Todo se puede mirar desde el ángulo adecuado para verlo como uno desea. Todo es relativo. Y, como todo es relativo, la única manera de dar con absolutos es decidirlos por votación, por mayoría, por consenso. Democráticamente, que es como debe funcionar el universo, tanto si le gusta como si no.

12 comentarios

  1. Aunque nuestras verdades absolutas no coincidan del todo, veo con satisfacción que compartimos el desprecio por el relativismo emanante de la democracia tal como se entiende últimamente en España.

  2. “El enemigo del pueblo” de Henrik Ibsen.
    La vi de pequeño en Estudio 1, y me impactó porque denunciaba esto mismo. La democracia no puede ser la solución para todo.
    La prueba es que ahora en vez de “Estudio 1” tenemos Operación Triunfo.

  3. Que quede claro que, de entrada, considero el relativismo como algo bueno, incluso necesario. Ser capaz de plantearte hasta qué punto tus propios valores son las “verdades absolutas” que siempre has dado por supuestas o son fruto de una educación en un entorno determinado y que su valor depende de la sociedad que los ha creado o fomentado, ser capaz de relativizar y de mirar con pensamiento crítico esas cosas, me parece imprescindible.

    Al mismo tiempo, es evidente que no tengo nada contra la democracia, sino todo lo contrario.

    El problema es cuando se llevan las cosas demasiado lejos, como de costumbre.

    Pretender introducir los jurados populares en el sistema jurídico español me parece, directamente, una barbaridad. Y hacerlo con la excusa de “democratizar la justicia”, una auténtica papanatada. Si algún día tengo que ser juzgado, prefiero mil veces serlo por un juez que, por cojones, tendrá que hacerlo conforme a derecho y justificando su sentencia en base a las leyes del país que por doce personas a las que se permita dejarse llevar por sus simpatías y antipatías y que no tengan por qué justificar su decisión: nos cae mal y es culpable, punto. Con todos sus defectos, que sin duda los tiene, el sistema jurídico que hemos heredado del derecho romano (donde las leyes están escritas donde todo el mundo puede verlas y la arbitrariedad en su aplicación intenta minimizarse todo lo posible) es muy superior al sistema anglosajón basado en el derecho consuetudinario.

    Hay aspectos de la vida donde la democracia, directamente, no tiene sentido alguno. Y pretender hacer de ella el bien supremo en cualquier ámbito es una papanatada.

  4. Entonces no te he interpretado bien, Rudy. Si el relativismo para tí es algo bueno, es válido, las verdades absolutas de la ciencia no son inmutables o absolutas sino relativas. Y tenía entendido que para tí, como para mí, sí lo eran.

  5. El relativismo es bueno como idea, como herramienta. Pero, como toda herramienta, es aplicable a algunos ámbitos y no a otros. El problema, para mí, es cuando consideras el relativismo la panacea universal e indiscriminada que vale para todo.

  6. Pues no sabría decirte. Más que ecléctico a veces soy directamente caótico.

    Y es que eso de “ecléctico” siempre me ha sonado demasiado ordenado para mi gusto, casi británico, en plan “un poco de todo pero bien ordenadito”. Creo que es porque la primera vez que recuerdo haber leído la palabra fue la novelización de Star Wars, referida a Obi-wan Kenobi (Alec Guinness por aquel entonces) y de algún modo lo ecléctico y lo británico quedaron asociados en mi mente.

  7. Yo creo que lo mejor es ser a la vez escéptico y dogmático. Ya se que esto suena a contradicción muy grande, pero me gustan estas dialécticas raras.

    Y sobre la relatividad, es precisamente una teoría dogmática como la copa de un pino. Otra cosa es que pueda hacerse una interpretación convencionalista de la relatividad general, pero eso ya nos llevaría muy lejos. Y no creo que tengáis ganas de una exposición de la filosofía de la matemática de Poincaré aplicada a la relatividad einsteniana…

    Vamos, que esa afirmación de Eisntein y lo relativo además de falsa es un topicazo.

  8. :D Por cosas como estos dos últimos comentarios me paso por aquí, compañeros. Ingenio y sana ironía sin aparentamientos. Es muy divertido.

    Por cierto, Rudy, no había leído las reseñas de tu recientemente reeditada Sabiduría de los Muertos, simplemente el mundo holmesiano no me lamaba la atención. Pero son impresionantes reseñas, vaya. Tenme por seguro lector para este verano.

  9. Como tantas otras cosas de nuestro tiempo, la máxima se usa de forma demagógica y sin el complemento indispensable del Sentido Común, que parece que se lo haya comido un burro.

    Por lo demás, el intento de extensión de un principio válido en una materia como válido para todas las materias no es más que otro rasgo de la cultura dominante de la estrechez de miras, cultura nacida por un lado de la ignorancia y por otro del afán de simplificación (de modo que todo sea rápidamente contable en un Telediario). Los matices son algo demodé.

    La democracia es estupenda para ciertas cosas, pero como decía Tomás Moro, ningún parlamento, por muy legítimo que sea, puede hacer que se detenga la marea. Y sin embargo el mismo Tomás Moro estaba en ese momento atrapado en un conjunto de incoherencias morales propias que le costó la vida. Aun así, que una junta de vecinos decida democráticamente que se construya una piscina olímpica en su barrio puede ser legítimo hasta la saciedad, pero si el barrio está en el Sahara y el pozo mas cercano está a 200 kms la cosa se tuerce un poco.

    Resumendo: a) puede que todo sea relativo, pero eso no lo convierte todo en igualmente adecuado o correcto; b) por mucho que uno crea que no hay verdades absolutas, tampoco tiene por qué transigir con todo; c) Kenobi era un cabrón manipulador y sandunguero, una especie de mestizo de inglés y jesuita con ramalazo Zen de turismo rural; d) mañana hacemos una votación en la segunda ronda de cervezas y Proclamamos Mi Casa Torre Vikinga… Desde Cierto Punto de Vista. :D

  10. Por poner un caso particular. Me gustaría ver a los defensores del relativismo y democracia en todas las decisiones aplicando sus creencias a ciertas disciplinas. Pongamos como ejemplo la medicina.

    A mi que me den un médico con experiencia y renombre, los relativistas democráticos que pasen a la sala de al lado con una comisión de estudiantes y que el cirujano vaya cortando por donde diga la mayoría. O mejor, que no sea de estudiantes, un reality show por televisión y que el cirujano decida donde cortar según las votaciones enviadas por SMS.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.