Here lies one whose name was writ in water
-Epitafio en la tumba de John Keats

Archivo de Abril 30th, 2008

El otro Sgt. Pepper’s

Miércoles, Abril 30th, 2008 Pertenece a Marcando el compás, Visto y oído | 6 comentarios »

La música de los Beatles ha sido pasto de versiones hasta la nausea. De hecho, su influencia ha llegado al extremo de que lo que en ocasiones se versiona es la versión de los Beatles de otra canción. Caso emblemático de esto puede ser Twist & Shout, por ejemplo, donde los Beatles tomaron la melodía de Twist & Shout y lo que hicieron fue aplicarle el ritmo de la versión de La Bamba que había hecho Ritchie Valens; hoy, más de cuarenta años después, es el resultado de esa especie de re-versión pervertida de la canción original lo que conoce todo el mundo.

Lo más tópico a lo largo de estos años ha sido ver a orquestas sinfónicas tocando temas de los de Liverpool (aunque el Beatles go baroque es una pequeña joyita entre tanta adaptación facilona y mediocre), pero también a grupos pop ofreciendo su propia visión de melodías bien asentadas en el inconsciente colectivo y consiguiendo en ocasiones hacernos olvidar la original, como podría ser el caso del Helter Skelter de U2, por poner solo un ejemplo. (U2 también han hecho una versión del All along the Watchtower de Dylan bastante superior a la original. Claro que eso no tiene ningún mérito: todo el mundo hace versiones superiores a las originales con las canciones de Dylan, y si no que se lo pregunten a Guns & Roses y su Knockin’ on Heaven’s Door.)

Recuerdo también una versión reggae de Eleanor Rigby, o aquel Amarillo el submarino es que cantaban Los Mustang, hace unos cuantos años (y no olvidemos su “gloriosa” versión española de Ob-la-di Ob-la-da, con aquello de “Pepe en el mercado tiene un carretón / Pepa en una orquesta va a tocar”; aunque hay que reconocer que la versión original no era muy superior, que digamos).

Y, ya puestos, recordemos a Sinatra, quien por otro lado hizo versiones de casi todo quisqui a lo largo de su dilatada carrera musical. No conforme con decir que uno de sus temas favoritos de los Beatles era Something y, de hecho, interpretarla a menudo, llegó a afirmar que era la mejor canción que habían compuesto Lennon & McCartney, cosa que tiene su gracia si tenemos en cuenta que es de Harrison.

Quizá una de las versiones más curiosas que existe es el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band que, a mediados de los ochenta, sirvió como banda sonora a la película del mismo nombre y que estaba interpretado por un conjunto bastante variopinto de músicos, con Peter Frampton y los Bee Gees a la cabeza. De hecho, la película fue un intento de llevar la carrera de estos últimos por nuevos derroteros.

Derroteros que, visto el resultado en pantalla, pasaban por lo más hortera de los ochenta mezclado con una cierta estética pre-drug queen y una reinterpretación de los sesenta que espantaba a la vista y hacía desear perder el sentido del color; una cosa disco-psicotrónica que uno no sabe si adscribir o no al cine fantástico o calificarla simplemente de disparate.

Una joyita, vamos.

Por suerte, la película pinchó en taquilla (aunque quizá en algunos círculos se la considere un film de culto, lo ignoro, pero todo es posible en esta vida), así que los Bee Gees siguieron dedicándose a hacer música e interpretarla, que era lo suyo, y abandonaron aquellas veleidades cinematográficas.

El disco que acompañaba a la película, sin embargo, era otra cosa. Se trataba, básicamente, de un montón de músicos, en general de calidad, haciendo sus propias versiones de temas de los Beatles más o menos conocidos, empezando por el álbum que daba título al asunto y del que se recogieron todas las canciones, excepto Lovely Rita y la cosa aquella hindú en plan “qué guay soy y cómo tengo superado todo este materialismo occidental” de Harrison titulada Within You, Without you. Que no era una mala canción, por otra parte.

También se recogían temas de otros discos de los Beatles: unos cuantos de Abbey Road, si no recuerdo mal. Alguno de Revolver y de Rubber Soul y quizá de algún otro. En resumen, una antología beatle interpretada por algunos de los músicos que pitaban en aquella época.

Lo curioso es que a la producción musical del asunto estaba George Martin (y cómo me ha costado no hacer ningún chiste sobre Canción de hielo y fuego, a Dios pongo por testigo), el productor original de los cuatro de Liverpool, que me pregunto cómo se tomaría el volver a trabajar sobre aquellos temas de sus chicos.

Cierto que algunas de las versiones no eran nada del otro mundo, y tiraban más bien a cosa rutinaria. Pero había unas cuantas cosas curiosas que hacen el disco digno de ser escuchado, como Aerosmith interpretando Come together, Earth, Wind & Fire marcándose Got to get you into my life, Billy Shears volviendo (y perdón por el chiste) a hacer el Get Back para el que unos cuantos años atrás había tocado el teclado con los Beatles en la grabación original, Alice Cooper cantando Because con los Bee Gees haciéndole los coros o Steve Martin haciendo algo incalificable con Maxwell’s Silver Hammer. En general, es un álbum que no está nada mal y que resulta una rara curiosidad para los aficionados a los Beatles.

Aunque ahora que lo pienso, no es lo más raro que alguien ha hecho con los cuatro de Liverpool. Recuerdo cierto LP titulado A Hard Day’s Night interpretado por un grupo alemán (¿o era austriaco?) que… pero mejor lo dejamos para otro día.

© 2008, Rodolfo Martínez
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